Plumas al cierzo

Las últimas fiestas con mi abuela

Itziar Pérez Vallespín nos escribe este relato breve

Itziar Pérez Vallespín
photo_camera Itziar Pérez Vallespín

Las últimas fiestas que pasé con mi abuela fueron tranquilas, pero llenas de cosas pequeñas que se me han quedado dentro.
Ya no salía, le cansaban los ruidos, pero desde la ventana escuchábamos juntas la charanga, a lo lejos, muy bajito.
Me hablaba despacio, como si no quisiera que el recuerdo se escapara: de cuando bailaba con su hermana en la plaza, de los vestidos que se cosían entre ellas, de cómo se apañaban con lo poco que había.

Tenía un arte especial para saber lo que hacía falta: “un caldito caliente y a dormir”, decía, cuando alguien llegaba arrastrando los pies.
A veces se quedaba callada, con los ojos cerrados, como si volviera a estar allí, entre la gente.
Yo no decía nada. No quería interrumpir un recuerdo feliz. 
Desde entonces, cada vez que suena una jota, me acuerdo de ella.
De cómo le brillaban los ojos.
De todo lo que callaba.
Y de aquellas últimas fiestas, que vivimos juntas.