• Diario Digital | Domingo, 17 de Diciembre de 2017
  • Actualizado 20:17

LA RIOJA

El desvío de camiones por la AP-68 mejora la seguridad y el medioambiente, pero no la economía

ATRADIS ha reiterado su rechazo a la obligación de circular por la AP-68, ya que supondrá un sobrecoste para aquellos transportistas que tienen su sede en la región y que realizan operaciones de carga y descarga en nuestra comunidad.

El desvío de camiones por la AP-68 mejora la seguridad y el medioambiente, pero no la economía

La Asociación de Transporte de La Rioja (ATRADIS) ha reiterado este lunes su rechazo a la obligación de circular por la autopista AP-68 para los grandes camiones (bonificación del 75% para los camiones que realicen movimientos internos y utilicen VIA-T en el tramo Zambrana-Tudela, y del 71,5% a los de largo recorrido que ya circulen por la autopista y los pesados tipo 2 que no tengan VIA-T), ya que esta supondrá un sobrecoste para aquellos transportistas que tienen su sede en la región y que realizan operaciones de carga y descarga en nuestra comunidad. La mayoría de ellos.

ATRADIS ha realizado este mes de noviembre un informe sobre el impacto que tendrá esta medida con un vehículo cargado con 24 toneladas en el recorrido Tudela-Zambrana por la N-232 y por la AP 68, teniendo como origen y destino Logroño. Se han tenido en cuenta aspectos relacionados con la seguridad vial, el coste económico, la actividad profesional, el impacto medioambiental u otras consecuencias que se derivan de esta obligación.

El informe considera que los vehículos en tránsito que no realizan en La Rioja operaciones de carga y descarga “no salen especialmente perjudicados económicamente”, ya que en este caso el sobrecoste de la autopista puede quedar bastante atenuado por el ahorro de combustible, frenos y desgaste general.

En el caso de las empresas riojanas que sí lo hacen, el número de kilómetros recorridos dependerá de las distancias recorridas entre los puntos de carga y descarga, ya que el tramo Tudela-Zambrana tiene una distancia similar por la nacional o por la autopista.

En cualquier caso, matizan, el recorrido nunca será inferior por la autopista, ya que se tendrán que recorrer más kilómetros para llegar a los accesos a la AP 68: “La utilización de la autopista supone un ahorro de costes y consumo en gasóleo, frenos y desgaste general, pero este ahorro no cubre el sobrecoste que, en el caso del tráfico interior, tienen que soportar los transportistas por el uso de la autopista y los desplazamientos adicionales para acceder a ella”.

 

Seguridad vial

En relación con la seguridad vial, ATRADIS señala que su mejora es la única causa de la medida establecida y que esta “es muy efectiva”, poniendo como ejemplo el caso de la provincia de Girona, en la que la Administración pública asegura que el número de accidentes ha bajado un 75%. Por tanto, añaden, el sector asume su compromiso en la mejora de la seguridad vial.

Sin embargo, esta nueva obligatoriedad que entra en vigor el 1 de diciembre, según ATRADIS Rioja es “otra cortapisa para el desarrollo de la actividad profesional del transporte por carretera”. En este sentido, la medida no puede considerarse positiva, aclaran, “debido a que la total libertad que imperaba hasta ahora a la hora de organizar y programar el trabajo queda limitada”.

 

Impacto medioambiental

Desde el punto de vista medioambiental, la medida es “muy positiva”, concluyen, ya que la utilización de la autopista supone una reducción diaria de 25 Tn en vertidos de CO2 (calculando 2.000 camiones diarios por la N-232). Se reducirá de forma muy significativa la contaminación atmosférica, lo que contribuirá a la conservación del medioambiente.

El estudio de ATRADIS advierte que las empresas ubicadas en la N-232 que dan servicio a la actividad del transporte también “sufrirán un grave perjuicio económico.

En conclusión, ATRADIS asegura que la medida tiene aspectos positivos para la sociedad, pero supone nuevo sobrecoste económico para un sector “muy tocado por la grave crisis que hemos vivido y la competencia desleal de las empresas deslocalizadas en los antiguos países del Este”, confiando en no ser los únicos en pagar “esta factura”.