Tudela

¿Tudela, tierra de ribat en “ribotas”?

Tudela se consolidó como un ribat, un espacio clave en la frontera entre los dominios musulmanes y los reinos cristianos. Desde el siglo X, destacó por su misticismo, producción cultural y convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos en la frontera

En el mapa de lugares de ribat en al Andalus de Javier Albarrán y Enrique Daza aparece Tudela
photo_camera En el mapa de lugares de ribat en al Andalus de Javier Albarrán y Enrique Daza aparece Tudela

Los ribat eran enclaves situados en las fronteras entre los reinos cristianos y el dominio musulmán, inicialmente asociados a la Guerra Santa (ŷihād) contra los infieles. No obstante, a partir del siglo X, estos puestos fronterizos se transformaron en centros de enseñanza religiosa y misticismo. Tudela, según el mapa elaborado por Javier Albarrán y Enrique Daza, aparece como uno de estos lugares estratégicos, cumpliendo las tres condiciones esenciales de un ribat: agua, frontera y recursos agrícolas para sostener a su comunidad.

A pesar de esta evolución hacia un enfoque más espiritual, el componente militar no desapareció del todo. Su alcazaba, con una amplia visibilidad de los alrededores, desempeñaba un papel defensivo crucial. Como señala Carmen Salvador, “Tudela pudo ser ya a finales del califato un centro de concentración de ascetas y místicos dedicados a las prácticas piadosas”. Estas figuras, además de su espiritualidad, se dedicaron a plasmar sus pensamientos en libros que sirvieron de modelo para otros, como el Kitab al-zuhd del tudelano Ibn Rizq, explicado en Madrid, o el Kitab Sifat al-Yanna de Yahja b. Ibrahim, fallecido en 1023.

Los murabit: guardianes espirituales y militares

Los practicantes del ribat, llamados murabit, eran anacoretas musulmanes que profesaban una vida religiosa similar, en ciertos aspectos externos, a la de los ermitaños cristianos. Estas comunidades combinaban el carácter espiritual y ascético con funciones militares. De este modo, los murabit que residían en los ribat guardaban ciertas similitudes con el papel de las órdenes militares cristianas, como los templarios o los caballeros de San Juan de Jerusalén, que también tuvieron presencia en la Ribera navarra.

Con el avance del siglo XI, el ribat en Tudela y otros enclaves dejó de centrarse en el ŷihād militar para orientarse hacia un ŷihād interno. Este nuevo enfoque buscaba purificar al creyente, alejándolo de todo aquello que lo apartara de Dios, y promovía el desarrollo de la vida ascética en comunidades espirituales. Tudela, como ribat, fue un lugar de encuentro de ascetas y guerreros dedicados tanto a la defensa de la frontera como al cultivo de la espiritualidad.

Testimonios de Tudela como ribat

Existen registros de figuras relevantes vinculadas al ribat de Tudela. Abū l-Mutārrif ‘Abd al-Raḥmān b. Mu‘āwiya, un alfaquí de Tortosa, vivió en Tudela y en otros ribat cercanos hasta su muerte en la batalla de Albesa, cerca de Balaguer. Otro caso destacado es el de Aṣbag b. ‘Alī b. Ḥakīm, un asceta que, tras regresar a al-Ándalus, realizó el ŷihād anualmente hasta su fallecimiento en una expedición veraniega en Tudela en el año 1004.

El tudelano Ibn Abī al-Jaṣīb, fallecido en 911, combinó la práctica del ribat con expediciones militares contra los infieles. Por su parte, Ibn Musa al-Gassānī, un murabit originario de Elbira formado en Oriente, residió en Bagdad antes de regresar a al-Ándalus, donde se instaló en Tudela. Allí se dedicó al ribat y al ŷihād hasta su muerte en 1003, mientras realizaba labores de vigilancia fronteriza. También destaca Ŷassás al-Záhid, de Siŷilmassa, quien explicó en Madrid un controvertido libro ascético de Yumn ibn Rizq, un santón milagrero de Tudela conocido por prodigios como “estar en dos lugares al mismo tiempo”.

Hipótesis sobre el ribat de Tudela

A partir del siglo X, lugares como Madrid, Talavera o Tudela se convirtieron en enclaves donde los murabit colaboraban con las tropas omeyas en incursiones contra los cristianos, al tiempo que desarrollaban una rica producción mística. En el caso de Tudela, se ha despertado la hipótesis de que el ribat estuviera ubicado en la zona de Ribotas, al inicio del paseo del Prado, cerca de la desembocadura del río Mediavilla en el Ebro, al lado de las instalaciones deportivas. Esta área habría sido testigo de acontecimientos relevantes, como el inicio del viaje de Benjamín de Tudela, la partida de los navarros a la conquista de Albania en el siglo XIV o el paso de la reina Blanca en 1433 durante su peregrinación a Zaragoza.

Interesante la siguiente cita: “Arguedas sospechábamos, y nos confirmó el profesor Manzano, se trata de un ribat, una fortaleza de monjes guerreros del islam, todo en ella lo confirma, su horizontalidad, su muralla, la presencia del cielo, todas las parcelas miran a ese gran vacío, a ese santuario mezquita original hoy pequeña capilla, es un ejemplo maravilloso a pesar de la pobreza de su arquitectura, es una ciudad del desierto trasplantada aquí, al pie de una peña ibérica e indoeuropea y de una ciudad romana, en la sucesión de cuatro civilizaciones, cada una con su carácter, sus valores, sus proporciones, su densidad, su ambiente”.

Un legado de convivencia

El ribat de Tudela, más allá de sus implicaciones militares, reflejó la transformación hacia un modelo espiritual y de oración. Este cambio permitió superar la violencia y contribuyó a una convivencia más armónica entre musulmanes, cristianos y judíos. Un ejemplo histórico que, sin duda, sigue siendo una inspiración para nuestros días.