Desde su fundación en 1984 con solo cinco alumnos, Argia Ikastola ha experimentado un crecimiento continuo, llegando a acoger actualmente cerca de 200 estudiantes en un entorno que prioriza la educación integral y los valores comunitarios.
El director del centro, Garikoitz Urbizu Ulacia, repasa el recorrido de la ikastola durante estas cuatro décadas. Desde los inicios modestos del proyecto, que comenzó en un local de la Peña Beterri en Tudela, pasando por pequeñas ubicaciones en Peñuelas y una vaquería, hasta asentarse definitivamente en unas instalaciones propias. Gracias al esfuerzo de las familias y a iniciativas como las fiestas de recaudación celebradas en 1995, 2002, 2013 y 2019, Argia Ikastola ha logrado financiar mejoras constantes, como la construcción del primer edificio y, más recientemente, el frontón.
Educación en euskera y valores comunitarios
Garikoitz señala que la evolución del euskera en la Ribera ha sido notable en estos años, destacando cómo los antiguos alumnos de la ikastola, ahora adultos, contribuyen a la normalización del idioma en la vida cotidiana. “Hoy en día, escuchar a alguien hablar en euskera en la calle ya no es algo inusual, y eso es motivo de orgullo”, comenta. Además, subraya que el modelo cooperativo del centro, basado en la participación activa de las familias, fomenta una conexión única entre alumnado, profesorado y comunidad educativa.
El director también destaca el ambiente cercano y familiar de la ikastola, donde las relaciones intergeneracionales entre los estudiantes son habituales gracias a actividades que mezclan a los más pequeños con los mayores. “Es entrañable ver cómo un alumno de secundaria toma de la mano a uno de infantil en el autobús o cómo interactúan en talleres conjuntos”, describe.
Compromiso con una educación de calidad
En los últimos años, Argia Ikastola ha ampliado su oferta educativa, recibiendo alumnado desde los 12 meses hasta los 16 años. Los más pequeños están plenamente integrados en la dinámica del centro, y su profesorado recibe la misma formación que el resto del equipo docente, garantizando una continuidad pedagógica.
Asimismo, la ikastola ha reforzado su apuesta por un comedor saludable y sostenible. Urbizu explica que una comisión formada por familias, personal del centro y profesionales de la nutrición supervisa los menús, asegurando que se basen en productos ecológicos, frescos, de temporada y de kilómetro cero. Esta iniciativa incluye talleres con el alumnado para enseñar hábitos alimentarios saludables e integrar la alimentación como parte de su educación.
Celebraciones del 40 aniversario
En el marco de esta celebración, Argia Ikastola ha preparado una serie de actividades culturales y educativas para involucrar a toda la comunidad. La primera de ellas, una exposición fotográfica que repasa las cuatro décadas de historia del centro que pudo visitarse el mes pasado en el Centro Cívico Rúa. Según Urbizu, esta muestra, compuesta por 40 imágenes significativas, buscaba despertar la nostalgia y el sentido de pertenencia entre las familias y exalumnos de la ikastola.
Además, el centro tiene previsto realizar talleres, actuaciones y encuentros que fomenten el reencuentro de quienes han formado parte de esta comunidad educativa. “Queremos que todos, independientemente del momento en el que estén en sus vidas, sigan sintiéndose parte de Argia Ikastola”, señala Garikoitz Urbizu.
Argia Ikastola celebra así su compromiso con la educación, el euskera y la sociedad ribera, mirando al futuro con la misma pasión que marcó sus primeros pasos hace 40 años. ¡Zorionak Argia Ikastola!