Son las seis de la mañana

Itziar Pérez Vallespín nos escribe este relato breve

Itziar Pérez Vallespín
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Son las seis de la mañana. La Plaza Nueva está vacía. Hace unas horas no cabía un alfiler, y ahora solo quedan las sillas apiladas frente a las terrazas; y un vaso a medio terminar sobre la mesa, da la impresión de que alguien se levantó para seguir la conversación en otro sitio.

Los servicios de limpieza empiezan a barrer. La mayor parte de lo que encuentran acabará en su bolsa: vasos, servilletas, algún programa arrugado… Pero no todo. En el suelo aparece un pañuelo bordado. Lo apartan antes de seguir. Alguien que todavía no lo sabe, lo ha perdido esta noche.

Por las calles cercanas regresan los últimos que quedan despiertos. En un balcón, camisas y pantalones blancos, ya están limpios y secos. Dentro de unas horas volverán a la calle.

La plaza parece otra. Cuesta creer que sea la misma. Pero solo por un rato. Cuando salga el sol empezarán los almuerzos, las cuadrillas. Volverá el ruido… y el pañuelo, si hay suerte, con su dueño.