Los premios anuales de la Academia Navarra de Gastronomía han puesto en valor el trabajo de figuras clave del sector, destacando el compromiso de cocineros, productores, sumilleres y gestores con la promoción y conservación del patrimonio culinario navarro. En esta XVII edición, uno de los reconocimientos ha recaído en Enrique Castel Ruiz, tudelano que ha dedicado su vida a la defensa y divulgación del producto agrícola navarro, con especial énfasis en la alcachofa blanca de Tudela.
El premiado ha sido una pieza clave en la consecución de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de este producto emblemático de la Ribera, así como en su posicionamiento tanto en el ámbito nacional como internacional. Castel Ruiz ha trabajado durante más de sesenta años en la difusión de las cualidades y valores de la huerta navarra, un legado que ha querido compartir con quienes le han acompañado en este camino. “La primera de todas, mi madre, la famosa Sebastiana, que tomó el relevo de mi padre, agricultor de secano, así como a numerosos hortelanos que, con su trabajo y sacrificio diario, nos legan un producto único", comentó. Castel Ruiz, en ese sentido, reconoció que le ha dedicado toda su vida, “más de 60 años”. “Y hoy puedo decir con orgullo que he vivido del campo y del agua, otra de mis grandes pasiones. El premio es, por tanto, una culminación a todo ese trabajo por el que me siento muy agradecido y feliz”, remató.
El reconocimiento a la excelencia también ha alcanzado a la chef Pilar Idoate, distinguida en la categoría de Trayectoria Profesional. Como cocinera del restaurante Europa, Idoate fue la primera mujer en obtener una estrella Michelín en Navarra, reconocimiento que ha mantenido a lo largo de los años con una propuesta culinaria que ensalza la tradición gastronómica de la comunidad foral. La Academia ha destacado su capacidad para “preservar la esencia de la cocina navarra con un altísimo nivel gastronómico, situándola entre las más apreciadas de España”.
“Este premio representa el esfuerzo, la pasión y la dedicación de toda una vida en la cocina. Es un homenaje a mi equipo, a quienes me han acompañado en este viaje y, sobre todo, a quienes han disfrutado de nuestra propuesta gastronómica”, expresó la galardonada.
En el ámbito del servicio de sala, la distinción ha sido para Jaione Echarri, reconocida como Mejor Jefe de Sala por su labor en El Molino de Urdániz, restaurante que ostenta dos estrellas Michelín. La Academia ha valorado su capacidad para convertir la sala en una extensión de la cocina, logrando una experiencia integral para el comensal. “Nuestro trabajo a menudo pasa desapercibido, pero es fundamental en la experiencia gastronómica. Este premio supone un reconocimiento a toda una profesión”, afirmó la premiada.
La coctelería navarra también ha encontrado su espacio en esta edición de los premios con el reconocimiento a Carlos Rodríguez, distinguido como Mejor Coctelero. La Academia ha valorado su papel en la evolución del sector, desde sus inicios en 1985 hasta la actualidad, donde ha sabido innovar y divulgar la coctelería de calidad en la región. “Cuando empecé, la coctelería solo se podía degustar en hoteles. Hoy hemos conseguido que tenga un reconocimiento especial y que el público la valore como parte de la gastronomía”, comentó Rodríguez.
Por último, el premio a la Mejor Gestión de Restauración ha recaído en Fermín de Prados, cuya labor en la reinvención del bar-restaurante La Olla ha sido determinante para posicionarlo como un referente gastronómico en Navarra. “Apostamos por una cocina honesta y de producto, respetando la tradición, pero siempre con una evolución constante”, explicó el galardonado.
Los reconocimientos de la Academia Navarra de Gastronomía se entregarán en una gala exclusiva que tendrá lugar en la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Navarra el próximo 3 de abril.