Plaza Nueva

  • Diario Digital | lunes, 14 de octubre de 2019
  • Actualizado 10:09

TUDELA

Un joven periodista y escritor como los de antaño

Ha ganado numerosos concursos de literatura, salió su nombre en el último Paloteado y ahora el periodista y escritor Mikel Arilla recibirá el Quiosco de Oro de la peña La Revolvedora.

Mikel Arilla trabajando en las oficinas de Plaza Nueva
Mikel Arilla trabajando en las oficinas de Plaza Nueva
Un joven periodista y escritor como los de antaño

Suena el teléfono de la redacción y preguntan por mí. Es Cristina, de la peña La Revolvedera y a quién llevo llamando insistentemente durante más de dos semanas para conocer quién será el próximo Quiosco de Oro. Resulta que lo tengo frente a mí, sin parar de reír. Es Mikel Arilla, mi compañero de revista durante incontables números, un amigo y uno más de la familia Plaza Nueva que estos días nos está echando una mano con este extra de fiestas. 

Lo cojo por banda y me lo llevo al cuarto oscuro, no sin darle antes la enhorabuena. No será una charla más de las nuestras, en esta ocasión no hablaremos de política, ni de series, ni de fútbol (no tiene ni idea). Esta vez volveremos a hablar sobre unas de sus grandes pasiones: el periodismo y los libros. Un devorador de libros y como ejemplo una reciente anécdota en la que contaba que la semana pasada casi todos los días se pasó a tomar algo a Letras a la Taza y todos los días acabó comprando un libro. Ese es Mikel.

En nuestra conversación estará esta vez una grabadora entre los dos y sé que en esta ocasión le gustaría estar en mi lugar, disfruta mucho más preguntando, matando su curiosidad, informándose que siendo el foco de atención. 

¿Como ha caído la noticia?

Muy sorprendido porque es un galardón que hasta la fecha se ha otorgado o bien a colectivos o a grupos de personas y por eso me ha sorprendido más, no me imaginaba que pensarían en mí. Y por otra parte contento y orgulloso por venir de una peña joven.

Escritor y periodista que se está consolidando con el paso de los años. Teobaldo 2017, premio novela corta en la Diputación de Cáceres este año... ¿qué más premios me dejo?

Esos son los más importantes, los que más ilusión hacen. Luego he obtenido algún premio, sobre todo a nivel local de microrrelatos, como el concurso de la peña Andatu de microrrelatos festivos en homenaje a Javier Martínez Llort o el Concurso de Microrrelatos del Día del Libro de Castel Ruiz del año 2017, que también es uno de los que más ilusión me ha hecho.

¿Cuándo nace esta pasión por la escritura?

Desde crío ya me gustaba mucho leer. Era el típico niño que cogía cómics y revistas y siempre he tenido inquietud por conocer esas historias como lector o como visualizador de contenidos.  

A partir de ahí me empezó a gustar la escritura. Las primeras experiencias son siempre en el colegio, cuando te mandan alguna tarea de hacer una descripción o escribir un pequeño cuento, de ahí me viene el germen. A partir de entonces fui desarrollando el gusto por la lectura. 

Mi teoría es que lo que te hace sentir pasión por escribir es leer. Así que siempre he sido muy de leer, tanto libros como cómics. 

Después me empezaron a enganchar los periódicos y por eso me empezó a gustar el periodismo. Al final ha sido toda una cadena.

¿Quiénes han sido tus referentes?

Siempre me ha gustado más el periodismo escrito que el periodismo audiovisual y siempre me han atraído mucho los columnistas. Uno de los que creo que me enganchó bastante a empezar a leer columnas y me condujo a otros columnistas fue Manuel Alcántara, que además falleció hace poco. Era una auténtica máquina y durante muchísimos años ha publicado una columna al día, sin fallar. 

Y creo que ahora mi favorito es Jorge Nagore. Es un tipo que sabe ser muy preciso y muy conciso en pocas líneas, además de aportar mordacidad y humor ácido.

En cuanto a periodistas de oficio probablemente un referente para mí sea Iñaki Gabilondo.

A nivel de escritura sí que es más variable. No soy mucho de tener un autor fetiche pero sí que es verdad que tengo algún autor predilecto al que he descubierto últimamente. En estos momentos el autor con el que más me identifico y el que más me transmite es Rafael Chirbes, a quien admiro y a quien he descubierto tardíamente.

¿Qué tres libros recomendarías?

De ensayo, recomendaría ‘El director’ de David Jiménez. Muy recomendable para cualquiera y además creo que también es interesante para un lector neutro, porque te hace conocer muchísimas cosas del oficio del periodismo. 

Y luego dos libros que últimamente me han llegado bastante. Ya que nombraba a Chirbes, te citaré su libro ‘La caída de Madrid’. Una lectura muy amena, rápida de procesar, amarga pero bella.

Para la tercera recomendación diría otro libro que conocía porque había una adaptación al cine, aunque quise indagar primero en el libro. También he empezado a navegar en su autor, que es el estadounidense Philip Roth. El libro en concreto es ‘La mancha humana’. 

De momento te estamos leyendo en relatos breves, ¿te vas a animar también con algo más extenso?

Después del premio de Cáceres, que parte de él es la publicación de la obra, estoy a la espera de ver cuando se publica ‘Concordland’, la novela con la que recibí ese galardón. Es el proyecto más inmediato.

También voy a hacer una pequeña incursión en la poesía y después del verano va a salir publicado mi primer poemario con la Editorial Olifante de Zaragoza.

Los microrrelatos han supuesto la base de todo, pero sí que es verdad que el salto a publicar lo voy a dar con otros formatos.

Mikel Arilla con sus compañeros David Preciado e Iker Sesma

Mikel Arilla, en el centro, con sus compañeros de Plaza Nueva David Preciado e Iker Sesma

Nos vestimos ahora de blanco y rojo, ¿cómo son las fiestas de Mikel?

A lo largo de mi vida han sido de dos maneras. Unas son las fiestas hasta antes de trabajar. Eran unas fiestas con muchísimo tiempo libre, en las que disfrutaba de día y de noche, en las que dormía muy poco y en las que el día 31 era para descansar, hibernar y resucitar.

Luego están las fiestas en las que trabajas, que son las más habituales desde hace ya unos diez años. Estas fiestas son intensas porque compaginas trabajo y ocio y el cansancio siempre hace mella. Pero también son más relajadas y disfrutando de momentos más concretos como pueden ser un rato de sobremesa, el del vermú o el de unos pinchos en las horas previas a la cena. Son unas fiestas de disfrutar más de momentos concretos con amigos y con familia.

¿Qué ‘momenticos’ de fiestas no te pierdes?

Mi momento predilecto es el cohete. Creo que no hay acto más emocionante en el que se tengan los nervios tan a flor de piel. Pero el cohete no como el momento de las doce en punto, sino desde el antes con la previa, el almuerzo, bajar a la plaza, mezclarse con la gente, ver el reloj, ver que quedan cinco minutos, tres, dos, sacar el pañuelo y el estallido después es como un dejarse llevar infinito hasta que el cuerpo aguante

Otro momento de fiestas sería la procesión de Santa Ana. Aunque yo me considero un agnóstico ‘de manual’, es cierto que desde el punto de vista cultural siempre me ha fascinado mucho la procesión de Santa Ana. Además es un acto que me transmite sensaciones muy especiales, una paz y una solemnidad increíbles. La verdad es que es bonita y emocionante a la hora de vivirla. Creas o no, tengas devoción o no, me parece preciosa.

Y un tercer acto que me gusta mucho aunque llevo años sin participar es un acto que nos define y que considero santo y seña de las fiestas de Tudela: la Revoltosa. La Revoltosa, en mi opinión, es auténtico patrimonio de Tudela.

Por último, ¿un género para escribir una historia sobre fiestas de Tudela?

Las fiestas son como un microcosmos especial en el que pasan muchas cosas a la vez, muy diferentes pero muy interconectadas, así que se podría hacer un mix de géneros.