Los espacios naturales de la Ribera, aliados de la salud mental

El psicólogo Asier Larruscain analiza cómo el entorno, la luz y el urbanismo influyen directamente en el bienestar emocional
Estudiantes del Bachillerato del IES Valle del Ebro de Tudela durante su visita al Ebro
photo_camera Jóvenes disfrutan de un paseo junto al Ebro. Foto: Archivo

El entorno en el que vivimos influye directamente en la salud mental. El psicólogo sanitario Asier Larruscain analiza cómo la naturaleza, la luz y el urbanismo actúan como factores que pueden proteger o afectar a la salud mental más de lo que solemos percibir.

Larruscain señala que el entorno no es un elemento neutro. “El entorno influye y mucho. Es un condicionante más”, explica. En este sentido, la naturaleza puede actuar como un factor protector, mientras que su ausencia puede convertirse en un elemento de riesgo para el bienestar psicológico.

Ciudades, ruido y sobreestimulación

El psicólogo destaca las diferencias entre los entornos urbanos y los espacios naturales. El ruido, la velocidad y la sobreestimulación de las ciudades tienen un impacto directo en la salud mental.

Las personas que viven en ciudades grandes presentan mayor riesgo de malestar psicológico, mientras que el contacto frecuente con la naturaleza actúa como factor protector, según explica Larruscain.

Además, el diseño urbano y la forma en la que se organizan los espacios influyen de manera directa en el bienestar emocional.

Rumiación mental y cambio de entorno

Uno de los conceptos clave que introduce el especialista es la rumiación mental, entendida como un bucle de pensamientos repetitivos que genera malestar psicológico.

Ante esta situación, cambiar de entorno puede ayudar a reducir esa carga mental. “El hecho de salir a airearnos ayuda mucho… es mejor dar un paseo, tomar el aire, oxigenarnos bien”, explica.

Caminar o pasar tiempo al aire libre ayuda a desconectar y reducir la activación mental constante.

Luz natural y ritmo circadiano

La luz natural es otro de los factores determinantes en la salud mental. Influye directamente en los ritmos biológicos del cuerpo, especialmente en el sueño y el estado de ánimo.

Larruscain se refiere al ritmo circadiano, el reloj interno que regula los ciclos de vigilia y descanso.

En un contexto de uso intensivo de pantallas y luz artificial, este equilibrio puede verse alterado, afectando al bienestar general.

El psicólogo también menciona estudios en entornos hospitalarios que muestran que los pacientes con vistas a espacios naturales tienden a recuperarse antes que aquellos sin contacto visual con el exterior.

Ciudades más verdes y regla 3-30-300

En el ámbito del urbanismo, Larruscain cita la regla del 3-30-300 como referencia para ciudades más saludables: ver al menos tres árboles desde casa, vivir en un barrio con un 30% de cobertura verde y tener un espacio natural a menos de 300 metros.

Aunque no siempre es fácil de aplicar, esta regla sirve como guía para repensar el diseño de las ciudades desde una perspectiva de salud mental.

En conjunto, el especialista subraya que la salud mental no depende únicamente de factores internos, sino también del entorno que habitamos cada día.

En la Ribera, el Ebro y los espacios naturales se convierten así en aliados silenciosos del bienestar emocional.

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