Adivina nuestro color

Inmaculada Blanco Blázquez nos escribe este relato breve

Inmaculada Blanco Blázquez
photo_camera Inmaculada Blanco Blázquez

No nos conocemos. Ana Rita es mi nombre cuando nos veamos iré de blanco y rojo con una sonrisa en la cara, el pelo alborotado y con la chispa de la fiesta, feliz.
Dispongo de una cuartilla en blanco si te quedas conmigo adivina adivinanza de qué color soy.

Comienza el aroma de albahaca, las calles adoquinadas se visten de sombra y sol. De las balconadas se descuelgan bordados de colores fascinantes.
Se acerca el instante con más estruendo del año; dibuja en el cielo una estela de fuegos artificiales, explota y comienza.

Entre la multitud veo tu sonrisa, sonríes, seguro que eres tú. Vistes de blanco y rojo, de rojo y blanco con la comparsa y las cuadrillas.

Llevas un pañuelo anudado al cuello, una blanca camisa, una falda plisada, un polo blanco, una faja roja, el pantalón a la rodilla o quizá sea largo, las alpargatas son las tradicionales bordadas por Maite, el sentimiento se abraza a la fiesta, nuestra fiesta que no quiere dejar de disfrutarte.

Emociones a flor de piel, la jota canta y baila, los gigantes hacen reverencias, los cabezudos son peleones y las peñas disfrazan las calles de jolgorio, recorridos y buena gente. En el camarín tan guapa y hermosa preside la reina de las flores, Santa Ana vestida con el escudo de Tudela, venerada señora nuestra.

La sonrisa te delata, nos delata, adivina la razón. Es nuestra esencia, es nuestro color. Si te atreves, ven a buscarme y dame la solución.

Felices Fiestas.