Navarra

Un visitante inesperado en Navarra

El avistamiento de un ibis eremita en Berbinzana confirma el valor ecológico del territorio navarro

Ibis eremita Geronticus eremita
photo_camera Ibis eremita (Geronticus eremita)

Un avistamiento excepcional en Navarra

El mes de noviembre deja una sorpresa inesperada para los aficionados a la observación de aves. Un ejemplar de Ibis eremita, una de las especies más amenazadas del planeta, es localizado en el término del Linte, en Berbinzana, tras recorrer más de mil kilómetros desde Alemania. El ave forma parte de un proyecto europeo de seguimiento y conservación que permite conocer sus movimientos migratorios mediante tecnología GPS.

La presencia del ibis es detectada gracias a la señal emitida por el dispositivo que lleva incorporado, aunque son finalmente los propios vecinos quienes dan con el ejemplar. El ornitólogo navarro Juan I. Deán, con vínculos familiares en la localidad, verifica la cita tras recibir el aviso. Se trata de un hecho extraordinario, ya que nunca antes se había registrado la presencia de esta especie en Navarra.

“Ha sido una auténtica casualidad”, explica Gabriel Berasategui Echevarría, biólogo de Ornitolan, empresa especializada en el estudio del medio ambiente. “Este ejemplar formaba parte de un proyecto europeo de reintroducción y, gracias al GPS, se ha podido comprobar que había hecho una escala en Navarra durante su viaje migratorio”, añade.

Una especie críticamente amenazada

El Ibis eremita, también conocido como ‘ibis calvo’, es fácilmente reconocible por su plumaje negro metálico, la cabeza desnuda y su largo pico curvado hacia abajo. Se trata de una de las aves más amenazadas del planeta. En la actualidad, su población se limita a una colonia estable en el Parque Nacional de Souss-Massa, en Marruecos, y a una pequeña población reintroducida en Cádiz.

“Es un ave muy fiel a sus territorios de cría y con unos requerimientos muy específicos”, señala Berasategui. “Las especies que necesitan grandes espacios y tranquilidad suelen pasarlo mal, porque los humanos prácticamente estamos en todas partes”, describe.

El proyecto de reintroducción en Andalucía comienza en 2003 con el objetivo de recuperar las antiguas poblaciones que habitaron el sur de la península hace más de un siglo. Los resultados son esperanzadores. “Este año la temporada de cría ha ido bastante bien, lo cual no siempre ocurre. Poco a poco se está consiguiendo consolidar una población viable fuera de Marruecos”, explica el biólogo.

Tecnología al servicio de la conservación

Las nuevas tecnologías se convierten en aliadas imprescindibles para la conservación de la biodiversidad. Los dispositivos GPS y GSM permiten conocer con detalle los movimientos de las aves, su altitud de vuelo, los lugares donde descansan o se alimentan y los riesgos que afrontan durante la migración.

“Hasta hace poco solo podíamos suponer dónde estaban las aves o a qué lugares regresaban cada año”, comenta Berasategui. “Ahora, gracias a esta tecnología, podemos seguir cada ejemplar y descubrir aspectos fascinantes de su comportamiento”, añade.

El seguimiento del ibis eremita localizado en Berbinzana puede consultarse en la aplicación pública Animal Tracker, que permite a cualquier persona seguir en tiempo real los desplazamientos de aves marcadas en proyectos de conservación de todo el mundo.

Este hallazgo eleva a 363 las especies de aves citadas en Navarra, una cifra que prácticamente iguala al total de especies observables en Europa. La diversidad de ecosistemas —riberas, humedales, sierras y zonas agrícolas— convierte a la comunidad foral en un enclave privilegiado para la ornitología.

“Es sorprendente pensar que en un territorio tan pequeño podamos observar prácticamente las mismas especies que en todo el continente”, destaca el biólogo. “Este tipo de registros demuestra el enorme valor natural de Navarra y la importancia de seguir conservando sus espacios”, defiende.

Un recordatorio de la fuerza de la naturaleza

Para Berasategui, el avistamiento del ibis eremita tiene también un valor simbólico. “Es un recordatorio de la capacidad de las aves para sorprendernos. Vuelan miles de kilómetros y, de repente, una tormenta o una corriente cambia su rumbo y las lleva a lugares insospechados”, concluye.


Mantente al tanto de todas nuestras noticias y actualizaciones siguiendo el canal de Plaza Nueva en WhatsApp o en Telegram. ¡Invita a tus amigos para que no se pierdan nada!