Ribera

El ribero Avetoro, ave del año 2024

La elección del avetoro común como el Ave del Año 2024 por SEO/BirdLife busca concienciar sobre la necesidad urgente de mejorar la aplicación de normativas fundamentales como la Directiva Marco del Agua y las Directivas de Aves y Hábitats. Además, se hace hincapié en la importancia de desarrollar medidas de adaptación al cambio climático para garantizar la supervivencia de esta especie y la salud de los humedales en España

Avetoro
photo_camera La mayoría de la población invernal se concentra en los humedales del norte peninsular, especialmente en Navarra (laguna de Pitillas y los sotos del río Ebro

El avetoro común (Botaurus stellaris), una especie de garza en peligro crítico, ha sido elegido como el Ave del Año 2024 por SEO/BirdLife. Este reconocimiento no solo subraya la belleza y singularidad de esta especie, sino que también pone en evidencia la alarmante situación de los humedales en España. Los avetoros, con su discreta presencia en estos ecosistemas, reflejan la urgencia de mejorar la conservación y gestión de estos hábitats vitales.

Población invernal

El comportamiento reservado del avetoro común, junto con su preferencia por los densos carrizales y vegetación palustre, hace que sea un desafío estimar su población sin realizar censos específicos y exhaustivos. A partir de los censos de dormideros y aves acuáticas invernantes, se ha estimado un número mínimo de 35 avetoros en 17 localidades de 9 comunidades autónomas. Este dato, aunque útil, probablemente subestima la población real debido a la naturaleza dispersa de la especie y su presencia en sotos, lagunas y humedales litorales de todo el territorio peninsular.

Distribución geográfica

La mayoría de la población invernal se concentra en los humedales del norte peninsular, especialmente en Navarra (laguna de Pitillas y los sotos del río Ebro) y en los humedales litorales del País Vasco, que en conjunto albergan el 54.3% de la población detectada. Sin embargo, se ha observado que alrededor del 17% de los individuos se encuentran en sotos y embalses de los ríos Tajo y Guadiana en Castilla-La Mancha y Extremadura, y en lagunas de Castilla y León.

Comportamiento invernal y hábitat

En invierno, los avetoros no requieren grandes extensiones de hábitat, siempre que exista suficiente alimento disponible, siendo el cangrejo rojo americano un componente principal de su dieta invernal. Este recurso alimenticio se encuentra predominantemente en los arrozales cercanos a los humedales donde inverna.

La dispersión invernal de la especie, que incluye la llegada de aves anilladas en el norte de Europa, subraya la necesidad de censos específicos para evitar subestimar la población. Aunque SEO/BirdLife estimó cerca de 100 avetoros invernando en la península ibérica, la población residente real podría ser de al menos 40 parejas, incrementándose en invierno con los jóvenes del año y los inmigrantes.

Evolución de la población

Históricamente, la población invernal del avetoro común en España ha mostrado oscilaciones significativas. A principios de la década de 1990, se estimaba entre 50-100 individuos. Aunque los censos recientes sugieren una cierta estabilidad en las últimas dos décadas, la variabilidad interanual y la llegada de aves europeas invernantes influyen en esta estabilidad.

Localmente, la información sobre la evolución de las poblaciones es dispersa pero relevante. En Aragón, por ejemplo, no se detectó ningún ejemplar durante el censo, a pesar de las frecuentes observaciones en diversos humedales. En el País Vasco y Navarra, se ha observado una variabilidad en el número de ejemplares y humedales empleados, reflejando la vulnerabilidad de la especie a factores locales y globales.

Población reproductora

La estimación de la población reproductora del avetoro común es igualmente desafiante debido a su comportamiento discreto y su preferencia por hábitats de vegetación helofítica densa. Los censos específicos basados en escuchas de los machos cantando han identificado 40 territorios en seis comunidades autónomas, con el 65% de ellos en Andalucía, principalmente en Doñana.

Distribución geográfica

El valle del Ebro también es una región significativa, con cerca de un cuarto de la población reproductora. Aunque se ha detectado la presencia de avetoros en comunidades como Castilla-La Mancha, Cataluña e Islas Baleares, el número de territorios es muy reducido. Estos resultados sugieren que podría haber más territorios no localizados debido a la dispersa y escasa presencia de la especie en todo el territorio.

Hábitat y comportamiento reproductor

Durante la reproducción, los avetoros suelen instalar sus territorios en manchas de vegetación palustre, como carrizales y espadañares, incluso en superficies muy pequeñas. A pesar de su preferencia por evitar el arbolado en torno al humedal, se han localizado territorios en hábitats arbolados, como en los Aiguamolls del Ampurdá y el Soto de los Tetones.

La marisma del Guadalquivir en Doñana constituye el área más importante actualmente, con densidades significativas de machos territoriales. También son relevantes otros humedales, como la laguna del Cañizar de Teruel y la de Pitillas, que albergan tanto población invernal como reproductora, subrayando su importancia para la conservación de la especie.

Evolución de la población reproductora

La población reproductora del avetoro común en España ha mostrado una tendencia estable desde 1980, con fluctuaciones regionales significativas. En el valle del Ebro, por ejemplo, la población ha variado considerablemente, mientras que en las marismas de Doñana se ha producido una recuperación notable tras la extinción causada por la sequía de los años 90. Desde 2002, la población en Doñana ha crecido gradualmente, a pesar de las fluctuaciones interanuales.

Retos y conservación

El avetoro común enfrenta múltiples amenazas debido a la degradación y pérdida de su hábitat. La disminución en la calidad y disponibilidad de los humedales, junto con factores como la sequía y el cambio climático, han impactado negativamente en la especie. A pesar de las medidas de conservación implementadas en Europa, que han revertido parcialmente esta tendencia, en España la recuperación ha sido más lenta.