Cintruénigo

La más popular de las cirboneras

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Las cosas que ella hace son de esas que “no se dicen ni se ven”. Como recoger ropa desde Cáritas para donarla a los que más la necesitan, visitar a enfermos, colaborar con la parroquia o apoyar emocionalmente a quien en un momento dado pueda necesitar su consejo o alguna palabra de aliento. Pero lo hace, porque le sale y porque, según afirma la cirbonera María Mateo, la principal recompensa la obtiene ella. De cualquier forma, su personalidad altruísta y bondadosa le ha hecho merecedora este año del título de “Mujer Popular” que, como cada año en fiestas de Cintruénigo, será otorgado por la Asociación de Mujeres Alhama coincidiendo con el “Día de la Mujer”, el próximo 9 de septiembre.

30 años en Cataluña

Poco amiga de protagonismos y reconocimientos públicos, María Mateo reconoce que un susto de muerte fue su sensación al recibir la noticia. “Me quedé parada porque no me los esperaba. Pero luego reaccioné y pensé que era un buen gesto hacia mí y, por tanto, motivo de agradecimiento”, comenta. El día del homenaje acudirá a recibirlo como una cirbonera más.

María Mateo se define a sí misma como una persona discreta y sencilla, pero muy alegre y activa, a la par que amante de las fiestas populares, en general, y de las de de su pueblo Cintruénigo, en particular. Hasta tal punto esto último que, tal y como confesó, anuló su revisión con el traumatólogo, por sus problemas en los pies, en cuanto se percató de que era el 7 de septiembre y se perdería el chupinazo. “Como tampoco es una cuestión muy grave prefiero dejarlo para más adelante”, aseguró la Popular de este año.

Cirbonera de nacimiento y casada con Joaquín Lacarra, María Mateo residió en Cataluña durante caso 30 años. Regresó hace ahora 15, tras la jubilación de su esposo, dejando allí hija, yerno y nieto. Además de muchos amigos y conocidos con quienes habla siempre que puede. “Yo no me fui buscando nada. Me fui para continuar y lo hice siendo de la misma forma que soy aquí. Colaboraba con asociaciones de todo tipo. Y me acordaba de Cintruénigo, qué duda cabe, pero porque es mi pueblo, no porque allí estuviera mal. Estos años me enseñaron mucho en este sentido”, explica María. Pero lo que sin duda le ayudó entonces y lo sigue haciendo todos los días es la fé que dice tener y sus arraigadas creencias cristianas. “Estoy muy contenta de ser como soy y todo lo que hago es sin esperar nada a cambio. La recompensa que obtengo es satisfacción personal de ver que los demás se sienten un poquito mejor por lo que tuúhaces”, considera la cirbonera.