Tudela

“El carácter español no brilla tanto porque nos han enjaulado en un corsé que no es el nuestro”

El escritor Juan Manuel de Prada destacó la pérdida de identidad cultural española al tratar de imitar modelos ajenos tras su participación en una conferencia en los Cursos de Verano de la UNED Tudela
Juan Manuel de Prada junto con Luis J. Fernández, director de la UNED Tudela, tras la conferencia en los Cursos de Verano 2025
photo_camera Juan Manuel de Prada junto con Luis J. Fernández, director de la UNED Tudela, tras la conferencia en los Cursos de Verano 2025

El pasado 24 de junio de 2025, el escritor Juan Manuel de Prada participó en los cursos de verano de la UNED Tudela con la conferencia titulada ‘Artistas españoles en el París ocupado (1940-1944): exiliados, vanguardias, castizos, cosmopolitas y falsarios’. La sesión tuvo lugar de 18:00 a 20:00 horas en el Salón de Actos de la UNED Tudela. Al finalizar, hablamos con él sobre la identidad cultural española y la relación de España con el arte y la genialidad.

¿Hay mucho talento en España?
Yo creo que sí, en España ha habido siempre mucho talento. El problema de los españoles es que hemos vivido acomplejados, y hemos querido imitar talentos extranjeros. Cada nación, cada pueblo tiene una predilección por determinadas ramas del saber o del arte. Y España, fundamentalmente, ha sido un pueblo de místicos y de artistas. Las grandes personalidades españolas son o santos, santa Teresa, san Ignacio de Loyola, o creadores, Cervantes, Velázquez... El problema de España es que, como nos han inoculado el complejo, queremos destacar en otras ramas, en otras disciplinas, que no tienen que ver con nuestro especial carácter. Y esto nos conduce a la frustración. Esto lo decía mucho Unamuno. No nos obsesionemos con destacar en la ciencia, no nos obsesionemos con destacar en la filosofía, no nos obsesionemos con destacar en la ingeniería. Nuestro temperamento es místico y artístico. Y yo creo que la genialidad española se tiene que enfocar por ahí. Esa ha sido nuestra grandeza a lo largo de la historia.

¿Ha habido más talento antes que ahora? ¿O ahora pasa más desapercibido?
Yo creo que a medida que nos europeizamos, a medida que España pierde carácter, pierde personalidad, su genialidad se amustia. Es decir, yo creo que ahora vivimos una época en donde evidentemente el carácter español, el genio español, no brilla tanto precisamente porque nos han enjaulado dentro de un corsé que no es el nuestro.

¿Qué debería hacer la sociedad española para que en el mundo se conociera más ese talento?
Bueno, primero vamos a quitarnos el complejo, no pensar que los alemanes o los ingleses o los franceses son mejores que nosotros. Cada pueblo tiene unos rasgos propios y unas grandezas propias, entonces no tenemos por qué imitar a nadie, no tenemos por qué asimilarnos a nadie. Y por otro lado, yo creo que hay que recuperar un poco un clima, un clima cultural de reconciliación con nuestra tradición, porque casi siempre todos los artistas geniales españoles son artistas que han bebido de la tradición española. Hoy en día estamos muy invadidos por tradiciones extranjeras que de alguna manera nos desfiguran, nos deforman.

¿Debería ser el castellano la lengua oficial de la Unión Europea?
Bueno, sobre todo lo que creo que no debería ser es el inglés, porque no hay ninguna nación en la Unión Europea cuya lengua sea el inglés. Por otra parte, el inglés es una lengua colonizadora. Los pueblos que la hablan, no la hablan, fuera de los ingleses, no la hablan por motu proprio, sino porque se la han impuesto. Pues pienso en Malta. En Malta te dicen que la lengua oficial es inglés. Tú vas a Malta y nadie habla en inglés. Todo el mundo habla en maltés. El inglés es la lengua que les han impuesto. Y entonces, si cuando tienes que hacer un trámite oficial, la gente lo tiene que hacer en inglés, pero allí nadie habla en inglés. Lo mismo ocurre en Filipinas, por ejemplo. En Filipinas nadie habla en inglés. Hablan en tagalo o en otras lenguas autóctonas, pero el inglés es una lengua impuesta. Entonces, yo no sé si el castellano tiene que ser la lengua oficial, pero tendría que ser una de las lenguas oficiales, una de las lenguas oficiales de ese engendro llamado la Unión Europea. Pero mejor que ser la lengua oficial sería que la Unión Europea dejase de existir. Yo creo que esto sería mucho mejor.

Una pregunta más en clave local. Para nosotros en Navarra chirría un poco cuando se habla mucho del “español”, porque siempre decimos “castellano”, ya que también es una lengua española.
Sin duda. Evidentemente.

¿Podría matizar esa diferencia para que no se pierda el sentido?
Bueno, yo creo que se puede utilizar en dos sentidos.
Es decir, yo creo que cuando hablamos hacia el exterior, es mejor decir español, porque queda un poco ridículo. Sea un ruso o un mozambiqueño. Les dices el castellano, la gente dice: “¿De qué me está hablando este señor?” Pero, efectivamente, cuando se habla en clave interior, creo que es más correcto decir castellano, porque, como tú muy bien has dicho, el euskera, el catalán, el gallego son lenguas españolas. Entonces ahí sí se debe decir castellano. Yo creo que cuando hablas... mismamente, en esta conferencia se nota mucho. Yo no lo he resaltado, pero algo sí lo he indicado. En esta conferencia he hablado de muchos artistas catalanes. Se llaman estos artistas catalanes. A la hora de darse a conocer fuera de España ¿a qué recurren? Recurren a los temas españoles. Esto es muy interesante. ¿Por qué recurren a los temas españoles? Bueno, pues porque la proyección de la cultura española es muy fuerte. Entonces, si dices castellano en un contexto internacional, haces el ridículo. En cambio, creo que sí, que en un contexto interior es más... bueno, es más... es más verdadero decir castellano en el sentido en que el castellano es una lengua española al igual que el euskera, el catalán, el gallego. El problema es que aquí se está perdiendo ese matiz español.

Y ya para terminar, ¿cree que se están perdiendo demasiados matices?
Yo creo que vivimos una época en la que se están perdiendo muchos matices. Yo creo que vivimos una época un tanto turbia, un tanto obcecada, un tanto oscura, un tanto... como dicen ahora, polarizada. Yo creo que habría que recuperar un poco la naturalidad. Y en este sentido, pues sí, hay que recuperar un poco los matices, efectivamente.


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