Navarra

Este año deja 40 incendios de chimenea en Navarra

Bomberos recuerda la importancia de mantener limpias las chimeneas y contar con profesionales para su construcción o reforma

Chimenea
photo_camera El invierno vuelve a dejar decenas de incendios de chimenea en Navarra

Incendios de chimenea en Navarra en 2025

Con la llegada del invierno, las chimeneas vuelven a encenderse en los hogares navarros. Sin embargo, también se convierten cada año en el origen de numerosos incendios que podrían evitarse. El Servicio de Bomberos de Navarra / Nafarroako Suhiltzaileak ha atendido un total de 40 incendios de chimenea en lo que va de 2025, lo que refuerza la necesidad de extremar las precauciones y realizar un mantenimiento adecuado.

Los meses más conflictivos fueron marzo, enero y febrero, concentrando la mayoría de las intervenciones. En cuanto a las zonas, los parques de Cordovilla y Altsasu registraron el mayor número de salidas. Durante 2024 se contabilizaron 55 incendios, con especial incidencia en los meses fríos.

La importancia de un buen aislamiento

El Servicio de Bomberos recuerda que la seguridad empieza en la construcción o reforma de la chimenea. Contar con profesionales garantiza una ejecución correcta, ya que el tiro de la chimenea atraviesa forjados y cubiertas que deben estar perfectamente aislados del calor. No hacerlo expone a la vivienda a un riesgo elevado de incendio.

En viviendas reformadas o de segunda mano es fundamental verificar que la instalación cumple la normativa y está correctamente aislada. “Una chimenea mal construida o sin el aislamiento adecuado pone en riesgo toda la vivienda”, recuerdan desde Bomberos de Navarra.

Deshollinar la chimenea salva vidas

El mantenimiento periódico es clave para evitar incendios. La madera, al arder, desprende aerosoles que se adhieren a las paredes del tiro formando una capa de creosota, una sustancia alquitranosa altamente inflamable. Si se acumula en exceso, puede encenderse y provocar un incendio.

Para prevenirlo, se recomienda deshollinar la chimenea al menos una vez al año si se utiliza con frecuencia, y cada dos o tres años en segundas residencias. Estas tareas deben encargarse siempre a profesionales cualificados, ya que implican trabajos en altura y requieren medidas de seguridad específicas.

Uso responsable y zona de seguridad

El buen uso diario marca la diferencia. Es esencial no sobrecargar la chimenea de leña y optar por maderas duras y secas como roble, encina o haya, que generan más calor y menos residuos que las blandas o húmedas. También se recomienda mantener despejada una zona de seguridad de dos metros alrededor del fuego, evitando colocar muebles, alfombras o ropa.

Utilizar chimeneas con puerta o tapa ayuda a evitar el salto de chispas, mientras que mantener una ventilación constante en la estancia previene la acumulación de monóxido de carbono. Además, es vital apagar completamente el fuego antes de dormir o salir de casa.

Detector de incendios y protocolo de emergencia

Otra medida recomendable es la instalación de detectores de incendios domésticos. Estos dispositivos permiten detectar a tiempo el inicio de un fuego y reaccionar con rapidez. En caso de ver humo o llamas, el protocolo de actuación es claro: llamar inmediatamente al 112, apagar la chimenea y, si es seguro, intentar sofocar el fuego mientras llegan los bomberos.

El invierno invita al calor del hogar, pero también exige responsabilidad. Una chimenea bien mantenida y utilizada con precaución puede seguir siendo sinónimo de confort y seguridad, y no de tragedia.


Mantente al tanto de todas nuestras noticias y actualizaciones siguiendo el canal de Plaza Nueva en WhatsApp o en Telegram. ¡Invita a tus amigos para que no se pierdan nada!