- Cómo afectan las pantallas a la salud infantil y adolescente
- Una educación sin referentes previos
- Impacto en la salud: física, mental y social
- Zonas y momentos libres de tecnología
- Un plan flexible y en familia
- Educar para una ciudadanía digital responsable
- El papel del pediatra
Cómo afectan las pantallas a la salud infantil y adolescente
La vida cotidiana está cada vez más mediada por lo digital. Las pantallas acompañan el día a día de las familias, desde los primeros años de vida hasta la adolescencia, y su uso —inevitable y muchas veces necesario— plantea una pregunta recurrente: ¿cómo educar a los hijos en un entorno tan cambiante sin perder el equilibrio entre tecnología y bienestar?
La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha elaborado el Plan Digital Familiar, una guía destinada a acompañar a las familias en la gestión saludable del mundo digital. Se trata de un documento flexible que invita a reflexionar sobre el papel que la tecnología desempeña en casa y a establecer límites realistas para reducir los riesgos físicos, mentales y sociales derivados de su uso excesivo.
“Queremos ayudar a las familias a que la tecnología esté a su servicio y no al revés. Los hijos aprenden sobre todo de lo que hacemos, no de lo que decimos”, señalaron desde la AEP.

Una educación sin referentes previos
Uno de los grandes desafíos de los padres de hoy es que no existen modelos previos para educar en lo digital. A diferencia de otros aspectos de la crianza, donde la experiencia de generaciones anteriores sirve de guía, en el uso de la tecnología los adultos son educadores y aprendices a la vez.
Además, el ritmo vertiginoso de los avances tecnológicos y la información contradictoria que circula dificultan la tarea. No se trata de prohibir, sino de educar en hábitos digitales saludables, y hacerlo desde el ejemplo. “Si pedimos a nuestros hijos que no usen el móvil en la mesa, pero nosotros lo consultamos mientras comemos, el mensaje pierde fuerza”, recordaron los pediatras.
Impacto en la salud: física, mental y social
Los riesgos del uso inadecuado de pantallas son múltiples y afectan a diferentes áreas de la salud. A nivel físico, destacan los trastornos del sueño, la fatiga visual o el sedentarismo. En el plano psicológico, preocupa la dependencia tecnológica, la ansiedad o la falta de concentración. Y, en el terreno social, aparecen fenómenos como el aislamiento, el ciberacoso o la exposición a contenidos inapropiados.
El Plan Digital Familiar recuerda que los niños y adolescentes están en pleno desarrollo y, por tanto, son especialmente vulnerables a estos impactos. Por eso, las recomendaciones varían según la edad:
- De 0 a 6 años: evitar el uso de pantallas, ya que no existe un tiempo seguro.
- De 6 a 12 años: limitar el tiempo diario a menos de una hora.
- A partir de los 12 años: no superar las dos horas diarias, incluyendo tareas escolares.
La clave está en sustituir el tiempo frente a pantallas por actividades físicas, juego, lectura o conversación familiar, fundamentales para el desarrollo emocional y cognitivo.
Zonas y momentos libres de tecnología
La AEP aconsejó establecer espacios y tiempos de desconexión digital dentro del hogar. El dormitorio y el baño deben mantenerse como zonas libres de dispositivos, al igual que los momentos de comida o de juego compartido. Estas pautas, además de favorecer la interacción familiar, contribuyen a crear hábitos saludables y a evitar conductas adictivas.
También se recomienda apagar los aparatos que no se estén utilizando, evitar el uso simultáneo de varios dispositivos y aplicar la regla del 20/20/20: cada 20 minutos de exposición a una pantalla, parpadear 20 veces y mirar un objeto lejano durante 20 segundos.
Un plan flexible y en familia
El Plan Digital Familiar es una herramienta viva y adaptable. No pretende imponer normas rígidas, sino promover el diálogo y la reflexión conjunta. Se sugiere que los progenitores sean los primeros en consensuar los límites, conscientes de que su ejemplo es la principal fuente de aprendizaje para los hijos.
La guía propone elaborar un documento en el que la familia defina los tiempos, espacios y usos permitidos de la tecnología, así como las normas de supervisión. Este plan debe revisarse periódicamente para valorar los logros, detectar dificultades y ajustar los objetivos.
Educar para una ciudadanía digital responsable
Más allá de los aspectos físicos o de comportamiento, la AEP recordó que el entorno digital también exige una educación en valores. Fomentar el pensamiento crítico, la empatía y el respeto por la autoría son pilares para formar ciudadanos digitales responsables.
“Detrás de cada pantalla hay una persona, y es fundamental aprender a comunicarse con respeto y empatía”, insistieron los pediatras. Enseñar a los niños a discernir la veracidad de los contenidos y a reflexionar antes de publicar o compartir algo es tan importante como limitar el tiempo de exposición.
El papel del pediatra
El acompañamiento profesional también es clave. Los pediatras no solo orientan sobre alimentación, sueño o vacunas, sino que pueden asesorar en el uso saludable de las tecnologías. “No hace falta ser experto en redes sociales para educar a nuestros hijos en el mundo digital; basta con interés, coherencia y acompañamiento”, recordaron desde la AEP.
El objetivo final es que las familias asuman el reto de convivir con la tecnología sin perder de vista su bienestar. En palabras de la propia Asociación: “El momento para empezar es ahora. Es más sencillo establecer hábitos saludables que corregir los que ya están instaurados”.
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