Tudela

28-D: No es una inocentada, es un genocidio

La conmemoración de los Santos Inocentes invita a reflexionar desde Tudela sobre la violencia, la convivencia entre culturas y el valor del diálogo interreligioso

Lugares de Ribat
photo_camera Este mapa de lugares de ‘ribat’ en al-Ándalus (siglos X-XI), elaborado por Javier Albarrán y Enrique Daza, incluye a Tudela entre los espacios destacados. Madrid y Talavera fueron también lugares de ‘ribat’ muy importantes. Los ‘ribat’ eran lugares situados habitualmente en zonas fronterizas entre los reinos cristianos y el poder musulmán. Aunque en un principio estaban vinculados a la idea de guerra santa contra los infieles, poco a poco —y con especial fuerza a partir del siglo X— se transformaron en centros de enseñanza religiosa y espacios de misticismo.

La conmemoración de los Santos Inocentes

El 28 de diciembre se conmemora la muerte de los Santos Inocentes, aquellos niños que el rey Herodes mandó matar con la intención de acabar con el recién nacido Jesús. Una fecha que, más allá de su simbolismo religioso, invita a una reflexión profunda sobre la violencia ejercida contra la población civil inocente.

El niño Jesús nació hace más de dos mil años en Belén y cambió la Historia. Sin embargo, hoy, en ese mismo lugar —en Belén, en toda Palestina— y también en Ucrania, Sudán y otros países, siguen muriendo miles de niños, niñas, mujeres y civiles inocentes. La pregunta resulta inevitable: ¿queremos también ayudar a cambiar la Historia?

Un paralelismo incómodo y necesario

La locura, el genocidio, el conflicto y la absurda e injusta situación que vive hoy Palestina —y Oriente Medio en general— recuerdan, desde Tudela, la realidad que se vivió en la ciudad en el siglo X y en los siglos posteriores.

En aquellos tiempos, con un dominio musulmán inicial y, más tarde, cristiano tras la reconquista, Tudela fue capaz de mantener un clima de respeto y convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos, demostrando que el entendimiento entre culturas y religiones es posible incluso en contextos complejos.

Tudela como ejemplo histórico de convivencia

Esa memoria histórica mantiene hoy un valor incuestionable. Tudela tiene la oportunidad de mostrarse al mundo como ejemplo de interculturalidad, diálogo, tolerancia y respeto a la diversidad, reivindicando la convivencia entre las tres culturas que vivieron —y que continúan viviendo— en la ciudad.

La naturaleza es diversa y la realidad humana es compleja y rica a la vez. Siempre, si se desea, es posible una convivencia sana y respetuosa, un diálogo intercultural e interreligioso que respete los Derechos Humanos y ayude a construir un mundo más justo, más humano y más feliz.

Libros que enseñan a dialogar

Existen obras que, a lo largo de la historia, han apostado por el diálogo entre religiones. El tudelano judío del siglo XII Yehuda Ha Levi es autor del ‘Cuzari’, o ‘Libro de la Prueba y del Fundamento’, una defensa de la religión menospreciada.

La obra recoge el diálogo entre el rey de los jázaros, Bulan, y representantes del judaísmo, el cristianismo y el islam, quienes exponen sus doctrinas para que el monarca decida cuál abrazar.

También el mallorquín cristiano del siglo XIII Ramón Llull escribió ‘El libro del gentil y los tres sabios’, donde un pagano interroga a tres sabios de las religiones monoteístas sobre la fe verdadera. Aunque el gentil elige una, Llull no revela cuál, subrayando así un respeto implícito por la pluralidad religiosa.

Grandes místicos tudelanos

A pesar de los conflictos históricos entre religiones, existe un elemento capaz de unirlas: la mística. Las personas místicas se apoyan más en la experiencia que en la creencia, expresando ideas similares con un lenguaje sorprendentemente común.

El asceta musulmán tudelano del siglo IX Yumm b. Rizq influyó en el desarrollo del misticismo de los ‘ribat’, pese a que su obra fue prohibida en su tiempo.

El judío tudelano del siglo XIII Abraham Abulafia fundó una rama de la cábala. Un místico hasídico describió su experiencia así: “Hay quienes sirven a Dios con el intelecto humano y otros cuya mirada está fija en la Nada…”.

En el siglo XV se estableció en Tombuctú Sidi Yaya, místico musulmán originario de Tudela, considerado patrón de los 333 santos de la ciudad.

Ya en el siglo XVII, Jerónima de la Ascensión, clarisa y escritora espiritual nacida en Tudela, dejó una profunda huella con sus escritos místicos, influida por la tradición teresiana.


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