• Diario Digital | Sábado, 22 de Septiembre de 2018
  • Actualizado 01:54

ARAGÓN

Gestión Forestal pone en marcha una campaña informativa sobre la procesionaria

Las personas que salgan al campo por los pinares aragoneses es conveniente que eviten el contacto directo con las orugas.

Imagen de procesionaria en el bosque
Imagen de procesionaria en el bosque
Gestión Forestal pone en marcha una campaña informativa sobre la procesionaria

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es un lepidóptero autóctono presente en los pinares aragoneses cuya oruga se alimenta de las acículas y brotes de todas las especies de pinos presentes en Aragón, causando defoliaciones.

El clima y la alimentación determinan la dinámica de las poblaciones de este insecto defoliador, por lo que la variación del número de individuos de una generación a otra dará lugar a diferentes niveles de infestación, en ciclos que pueden durar entre cinco y seis años consecutivos en pinares naturales.

Los pinos defoliados tardan unos años en recuperar la totalidad de su follaje y ritmo normal de crecimiento, por lo que las generaciones siguientes de orugas dispondrán de menos comida, lo que se traducirá en mortandad de orugas y una disminución de la fecundidad y diapausa prolongada por escasez de alimento. Además, las orugas se ven afectadas por parásitos y predadores que se multiplican en época de abundancia de este insecto. Como consecuencia, el pinar se va recuperando durante unos años y disminuyen los enemigos de la plaga hasta que la población del defoliador se recupera y empieza un nuevo ciclo de ataques.

De no mediar la actuación de otros agentes que aprovechen la debilidad de los árboles defoliados por la procesionaria, no suele producirse mortalidad en los pinares en un nivel significativo.

En la época actual, la procesionaria se encuentra en su estado larvario descendiendo de los árboles y preparándose para enterrarse en los claros del bosque para así iniciar su metamorfosis y convertirse en mariposa.

Es en este estadio cuando las orugas presentan en su dorso unos pelos urticantes que expulsan al ser molestadas, causando urticaria y trastornos alérgicos, por lo que es cuando existe un mayor riesgo para las personas y animales domésticos que se encuentran en contacto con el insecto.

Mientras que en los ecosistemas forestales (pinares), los tratamientos masivos contra la procesionaria actualmente resultan complejos, tanto los tradicionalmente empleados debido a motivos normativos –legislación europea–, ecológicos y sanitarios; como los tratamientos alternativos de origen biológico donde su complejidad y coste los condicionan.

Ante las dificultades de tratamiento en los montes que gestiona de manera directa la Administración Forestal, desde el Gobierno de Aragón se está llevando a cabo una campaña informativa con objeto de dar a conocer lo problemática del insecto, los riesgos que provoca su presencia, así como las precauciones a tomar. No obstante, estando próximos a que se complete el ciclo de enterramiento de la larva, es previsible que los problemas se reduzcan sustancialmente en las próximas semanas pero desde la Dirección General de Gestión Forestal, Caza y Pesca se hace un llamamiento a las personas que salgan al campo por los pinares aragoneses que eviten el contacto directo con las orugas.

Consejos a seguir:

-La mejor medida es la prevención, así que conviene evitar todo contacto con las orugas sobre todo de febrero a abril cuando salen en hilera, procurando no transitar por zonas de pinares afectados.

-En el caso de animales domésticos, mantener los perros y animales de compañía controlados y evitar que tengan contacto con los insectos.

-Respetar el monte y sus instalaciones (los nidos o nidales de aves insectívoras, las trampas de feromonas, etc).

-En caso de afecciones a personas, se recomienda ir al médico para que sean tratadas.

-En el caso de afección a animales domésticos, se recomienda ir al veterinario.