• Diario Digital | Viernes, 20 de Julio de 2018
  • Actualizado 15:12

TUDELA

“Pueden ser las últimas fiestas como alcalde, pero para mí siempre son especiales, con o sin cargo”

Eneko Larrarte apura la legislatura como alcalde y afronta las próximas Fiestas de Santa Ana con vistas a los proyectos pendientes... y también al periodo electoral.

Larrarte asegura que en su grupo, I-E, no están “nerviosos” ni interesados en empezar “una carrera electoral larguísima”
Larrarte asegura que en su grupo, I-E, no están “nerviosos” ni interesados en empezar “una carrera electoral larguísima”
“Pueden ser las últimas fiestas como alcalde, pero para mí siempre son especiales, con o sin cargo”

Dice Eneko Larrarte que para él las fiestas siempre han sido especiales, que el hecho de haberlas vivido como alcalde durante las últimas tres ediciones no cambia su percepción de la semana. Aun así, 2018 marca la frontera entre la penúltima estación de un equipo de gobierno y el transbordo hacia un nuevo periodo electoral. Algo que, inevitablemente, se notará en el ambiente.

¿Las mismas ganas de fiestas que siempre?

Las mismas. Muchas. Con pena también porque no estará Iñaki (Magallón) como concejal pero con muchas ganas.

Podría tratarse de las últimas como alcalde. ¿Serán más especiales por ello?

La verdad es que no. Las fiestas me gustan mucho, siempre me han gustado mucho, y el hecho de tener cargo o no no las hace más especiales que en otra ocasión. 

En lo que respecta a nuestra idea de las fiestas, no hemos llegado al culmen ni de lejos; siempre hay margen de mejora en muchos aspectos

Mencionaba a Iñaki Magallón. ¿Ha sido raro que se marchara en mitad del proceso de diseño del programa festivo?

Lo ha sido, sí. A pesar de que sigo consultando muchas cosas con él por su bagaje y su amor por las fiestas, se hace extraño pensar que no va a estar al pie del cañón. Además, creo que este año él podría haber disfrutado como nunca de las fiestas porque hay una serie de aspectos que se han consolidado y me parece injusto que no pueda hacerlo. Me da pena porque ha desarrollado un gran trabajo durante todo ese tiempo.

¿La recuperación de la comida popular es uno de esos aspectos?

La comida popular, el modelo de pliego de los festejos taurinos... son cosas que se han asentado con cierta normalidad. Aunque seguramente volverá a existir un debate sempiterno sobre la presencia institucional del alcalde en la procesión. Ahí hemos insistido mucho en separar lo institucional de lo religioso, lo hemos explicado y espero que no me pregunten mucho más (sonríe).

¿Ha llegado este equipo de gobierno al ‘culmen’ en cuanto a su idea de lo que deben ser las fiestas patronales?

No hemos llegado a ese punto ni por asomo. Siempre hay muchas cosas que mejorar, por ejemplo en una oferta más adaptada o en dar un salto en programación infantil, algo que llevábamos encauzado para este año y que finalmente no sé si conseguiremos. Y el margen de mejora existe también en la oferta musical, en la logística, en hacer las fiestas atractivas para que la gente se quede...

El alcalde, en la plaza Vieja de Tudela

Enlazando con la política, este año también será propicio para reivindicar a Tudela con las autoridadesde el gobierno que estén en el balcón antes del cohete...

No es que lo haga en fiestas, ¡lo hago todo el año! Lo hago siempre que coincido con un consejero o un representante del gobierno. Lo que hay que hacer es rematar todo lo sembrado, que es mucho.

¿Cuál es su balance del curso político?

Ha sido un curso de consolidación del proyecto del acuerdo programático que tenemos entre los tres grupos, de asentamiento entre las personas y los equipos, no hemos hecho una modificación gorda de la plantilla, hemos rectificado errores iniciales, hemos cogido cierta inercia. La maquinaria funciona y la normalidad institucional existe. Y luego se empiezan a visualizar proyectos para los que hemos trabajado muchísimo tiempo antes y que hasta ahora no habían arrancado, unas veces por causas propias y otras por aspectos ajenos al equipo de gobierno.

La gente pide “buenas noticias”. ¿Las ha habido?

Creo que la venta de las naves de Sanyo a la empresa Jiman, que en el medio plazo tiene prevista la creación de medio centenar de puestos de trabajo, o la consecución de la financiación plurianual del Conservatorio lo son.  Y hay otras muchas más que mis compañeros contarían mejor que yo. Además de los buenos resultados del trabajo en clave comarcal a través del Consorcio Eder. En año y medio ha dado un viraje de 180 grados y se ha creado un gran equipo trabajando en el consorcio, cosa que antes no se vislumbraba.

Creo que, en las dimisiones de Iñaki Magallón y Sofía Pardo, los fallos que haya podido haber en las redes son un síntoma y no la causa del problema

Un curso con dos dimisiones importantes en su grupo municipal.

Es cierto que en el grupo ha existido un desgaste personal en varios de los miembros, por diversas cuestiones, entre otras la gran implicación en el trabajo municipal, con lo que eso conlleva en el plano privado, laboral y familiar. Lo hemos pagado, lo han pagado Sofía e Iñaki. Con ambos los casos son parecidos: los fallos que haya podido haber en las redes son un síntoma, no la causa del problema.

¿Cuál ha sido entonces la causa del problema?

Esa ‘sobreimplicación’ y el contexto en el que vivimos, en el que todo es demasiado agresivo. La tensión ha salido por algún sitio y ha sido mal utilizada en algún caso. Tenemos que asumir responsabildades. Y cuando uno no se siente orgulloso tiene que dar un paso. En ese sentido, ambos han sido ejemplares.

A usted, en las redes, le han acusado de blanquear a ETA; en la radio le han llamado ‘trilero’ y un alto cargo de UPN también hizo una parodia de dudoso gusto en clave ‘matrimoniadas’. ¿Le molesta que unos dimitan y otros no?

Puede que a algunos de mis compañeros sí les moleste, pero a mí no. En el fondo lo que eso demuestra es que no todos somos iguales. Lo que pienso es que ofende quien puede y que el partido más votado de Navarra no puede situarse en ese nivel de crítica barriobajero. No es bueno ni para el interés general ni para el propio partido.

¿Mira de reojo el año electoral? UPN, por ejemplo, ya ha movido ficha con su candidato.

Habrá diferentes estrategias, pero nuestra mejor campaña será poner encima de la mesa lo que hemos podido conseguir y en qué otras cosas queremos mejorar para seguir en el futuro. No estamos nerviosos ni nos interesa empezar una carrera electoral larguísima.