NRA: ¿seguridad real o fanatismo?

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photo_camera La tenencia de armas y la facilidad para adquirirlas en Estados Unidos salta a la palestra cada vez que hay algún incidente relacionado con ellas

En Estados Unidos, portar armas de fuego se considera un derecho constitucional, amparado por la polémica Segunda Enmienda de la Constitución. Allí, la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) se presenta como la defensora de este derecho, y considera que el acceso de los civiles a las armas es esencial para mantener la seguridad y la libertad del país y sus ciudadanos.

Para justificarse, se escudan en la citada Segunda Enmienda, incluida en el texto de la Carta de Derechos de los Estados Unidos, ratificada por el Congreso en 1791, y que afirma que “una milicia bien organizada es necesaria para la seguridad de un Estado libre, el derecho del Pueblo a poseer y portar armas no se violará”.

From my cold, dead hands

La tenencia de armas y la facilidad para adquirirlas en Estados Unidos salta a la palestra cada vez que hay algún incidente relacionado con ellas; algo que, por desgracia, es demasiado habitual. Para la NRA, que cuenta con más de cinco millones de miembros, la Segunda Enmienda es fundamental para proteger los derechos de los propietarios de armas.

Desde este lobby siempre se han opuesto a la gran mayoría de leyes que implicaran un mayor control de las armas. Es famosa la frase que pronunció Charlton Heston, entonces presidente de la NRA, durante una convención de la asociación celebrada en mayo del 2000: I'll give you my gun when you pry it from my cold, dead hands, dijo, mientras alzaba su rifle ante la ovación y aplausos de los asistentes.

“Sólo me lo arrebatarán muerto”, traducían algunos medios españoles por entonces. Y es que los defensores de la Segunda Enmienda consideran que la tenencia de armas es necesaria e imprescindible para garantizar su derecho a la legítima defensa, y que los ciudadanos armados pueden ejercer un control social más eficaz que el de la propia policía.

Un derecho, pero limitado

Por otro lado, los detractores de la posesión indiscriminada de armas argumentan que la Segunda Enmienda no implica un derecho individual ilimitado, sino que, en el momento en que se puso por escrito, el contexto era totalmente diferente, y hacía referencia a la defensa colectiva. De hecho, este enfoque fue predominante en EE.UU. desde 1939, cuando una sentencia del Tribunal Supremo estadounidense dictaminó que los gobiernos estatales y locales podían prohibir la tenencia individual de armas.

Sin embargo, en 2008, y en una ajustadisima decisión, el tribunal rectificó merced al caso DC vs Keller, y, aunque reconoció las limitaciones del derecho a llevar armas (por ejemplo, en el caso de armas de guerra o de gran calibre), consideró inconstitucional la prohibición de la tenencia de armas a título individual.

A pesar de lo que afirma la NRA y los defensores de las armas, la supuesta seguridad que estas ofrecen no parece ser tal. Según los datos extraídos por Wral, una conocida agencia de verificación estadounidense, la tasa de homicidios por arma de fuego en EE.UU en 2019 fue de 4,11 por 100.000 habitantes, 22 veces más que en toda la Unión Europea (0,19 por 100.000 habitantes). En España, esta tasa es 32 veces menor que la de los EE.UU.

En 2023, los datos habían incluso empeorado: Un informe de Pew Research Center indicaba que ese año la tasa fue de 5,6 homicidios por cada 100.000 habitantes. Y casi hay que ser optimistas, ya que esta cifra mejoraba las de 2022 (6,2) y 2021 (6,7). A pesar de todo, el porcentaje de estadounidenses que se oponen a cualquier regulación de las armas de fuego no deja de crecer: según una encuesta de Gallup, en 2024 solo el 20% de los ciudadanos estarían a favor de prohibir las armas de fuego en Estados Unidos, siete puntos porcentuales menos que el año pasado.

Seguridad tradicional y ciberseguridad

En contraste con esta mentalidad armamentista estadounidense, muchos países, sobre todo europeos, pero también latinoamericanos, confían en la seguridad pública organizada y en los sistemas más tradicionales de vigilancia. En estos países, donde la tenencia de armas por particulares está mucho más restringida, es habitual reforzar la vigilancia mediante videocámaras de seguridad, detectores de metales o controles de acceso biométricos, además de una presencia policial visible en las calles.

En la actualidad, además, es tan habitual o más encontrar amenazas en línea que en el mundo real. La seguridad online se ha convertido en una prioridad para muchos estados. Y es que en la red no te sirve de nada un arma de fuego: cifrado de datos, sistemas de autentificación y medidas contra el fraude en Internet son la mejor defensa.

Los pagos en línea, todo un reto

Las plataformas que operan con datos financieros suelen ser las más adelantadas en este sentido, por la cuenta que les trae: bancos, plataformas de pago u operadores de juegos de azar en línea están siempre a la vanguardia de estas medidas. Estos tres sectores, además, se retroalimentan, ya que los casinos online necesitan de pasarelas de pago seguras y fiables para garantizar la integridad de los fondos de sus jugadores.

Plataformas de pago seguras como las de PayPal o Paysafecard aportan una capa adicional de protección para los usuarios de casinos online. La lista de Casino.org de los mejores operadores con Paysafecard, por ejemplo, facilita el acceso a casinos online de confianza con ese sistema de pago, que garantiza un total anonimato al no necesitar que el usuario introduzca sus datos bancarios para disponer de fondos.

Con los pagos digitales y el comercio electrónico cada vez más en auge, la seguridad informática y la ciberseguridad demuestran que, tanto en el mundo virtual como en el real, es posible priorizar la protección sin recurrir a soluciones extremas y violentas. La clave está en un buen uso de la tecnología y una regulación adecuada.