El euskera está tan presente en Navarra que, a veces, cuesta verlo. Como el pez que no percibe el agua en la que nada, muchas personas conviven a diario con palabras, nombres y expresiones de origen eusquérico sin ser conscientes de ello.Basta con mirar un mapa con un poco de calma para empezar a notarlo: casi el 60% de los pueblos navarros tienen nombre de origen vasco, una presencia que se extiende también a ríos, montes, barrios, apellidos y al habla cotidiana.
Esa curiosidad por los nombres del entorno acompañó desde joven al filólogo Patxi Salaberri, natural de Ujué y profesor de la UPNA. “Yo soy de Ujué, y en casa solo recibí el castellano, pero siempre me llamaron la atención los términos del pueblo: Aldanondo, Aldabea, Anzandieta… Pensaba: esto de dónde ha salido”. Con el tiempo comprendió que aquellos nombres eran términos vascos y que conectaban directamente con la historia del lugar y de las personas que lo habitan.
Porque los topónimos no están puestos al azar; explican cómo era el sitio, quién vivía allí o qué había. El cineasta navarro Oskar Alegría se acerca a esta idea desde una mirada artística, muy presente en su obra. En Artazu, muchos nombres siguen contando historias aunque aquello que describen haya desaparecido: “Errotazar era el lugar donde estaba el molino viejo. El molino ya no está, pero el nombre permanece. Igual los nombres duran más que las cosas”.
Esa huella del euskera no se limita al paisaje. También se encuentra en los apellidos y en palabras que se usan sin pensar en su origen. La filóloga Orreaga Ibarra señala: “Hay infinidad de apellidos de origen vasco, también en la Ribera”, y recuerda cómo han perdurado términos ligados a oficios y labores tradicionales: “Auzolan, piparra, laia, arto… o palabras como chandrío”. Son restos de una lengua que, aunque haya perdido presencia social en algunas zonas, sigue latiendo en el habla.
Desde una perspectiva más cotidiana, el etnógrafo y escultor pamplonés Pello Iraizoz pone el foco en el lenguaje de todos los días: “Quedan rastros del euskera en el lenguaje más familiar y cariñoso”. Palabras como txoko, muga, kiliki, sirimiri o chistorra “tienen matices que en castellano no encuentras, y por eso se han quedado”. Para él, son “auténticos tesoricos”.
Incluso el fútbol refleja esta realidad compartida. Osasuna, el equipo de Primera División de Navarra, lleva un nombre en euskera que reconoce toda la comunidad. El ex capitán rojillo, Oier Sanjurjo, lo explica con naturalidad: “Osasuna tiene que representar a todos los navarros y el euskera forma parte de esa realidad”. Una idea que comparte la jugadora Nahia Azpiazu: “El club da la oportunidad de hablar en los dos idiomas y eso hace que mucha gente se sienta identificada”.
No es un detalle menor. El propio estadio, El Sadar, toma su nombre del río que pasa junto a él, como tantos otros cursos de agua navarros —Arga, Ega, Arakil, Ultzama o Urederra— de raíz eusquérica.
Para Patxi Salaberri, conservar todo este patrimonio es esencial: “Es nuestra historia. Somos lo que somos porque venimos de donde venimos”. Y como recuerda Oskar Alegría con un ejemplo lejano pero claro, los nombres importan porque cuentan la esencia de lo que describen: “¿Qué significa Cataratas Victoria? Nada. En la lengua nativa se llamaba Mosi-oa-Tunya, que quiere decir algo tan bello como ‘el humo que truena’”.
Por eso mismo, aprender euskera, aunque sea un poco, permite que el paisaje hable. Como resume Pello Iraizoz, que ha comenzado a aprender euskera: “Un euskaldun puede entender lo que el paisaje navarro le cuenta”.En Navarra, esa historia sigue ahí, escrita en cada valle, en cada regata o apellido, y en cantidad de las palabricas que usamos en el día a día.
Información Práctica
Algunas palabricas de aquí
- Auzolan: trabajo comunicativo entre vecinos
- Biarra: necesidad, obligación
- Birika: embutido hecho con vísceras
- Bizkar: espinazo
- Bulcar: empujar
- Chamarra: chaqueta
- Chirriar: acción de mojar
- Chita: polluelo
- Ciriquiar: molestar, incordiar
- Ezpuenda: talud o ribazo
- Kankarro: grandote
- Koskada: cabeza de sueño
- Laia: instrumento de labranza
- Landa: campo sin cultivar
- Langarra: lluvia fina
- Mandarra: delantal
- Mokordo: excremento
- Mozorro: disfraz
- Muga: frontera
- Patxaran: endrina
- Petatxo: remiendo
- Txantxigorri: dulce típico, derivado de la manzana
- Txiki / Txarro: pequeño
- Txin: dinero
- Txinurri: hormiga
- Txipi-txapas: juego de lanzar piedras sobre el agua
- Txirrinta: ansia
- Zaborra: suciedad
- Zulo agujero
Euskera a la carta
- #5 Podcast Euskara Cara a Cara - Esto suena muy de aquí Episodio 5