- La tecnología al servicio de la persona
- Diagnóstico más rápido y precisión clínica
- Una herramienta que ahorra tiempo y multiplica capacidades
- Ética, transparencia y supervisión humana
La tecnología al servicio de la persona
La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como una de las grandes oportunidades para mejorar el diagnóstico, la precisión terapéutica y la atención al paciente con cáncer. Los avances tecnológicos están permitiendo automatizar procesos, optimizar recursos y liberar tiempo profesional para centrar la atención en la persona, aunque los expertos advierten de la necesidad de una implantación ética y supervisada.
Estas fueron algunas de las principales conclusiones extraídas de la XXVI Jornada Técnica para Sanitarios organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer en Navarra, celebrada el 7 de noviembre en el Hospital Universitario de Navarra (HUN), donde participaron más de un centenar de profesionales de distintas especialidades médicas, científicas y técnicas.
La oncóloga médica del HUN, Dra. Susana de la Cruz, señaló que “estamos en un punto de inflexión histórico”, al considerar que la inteligencia artificial ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción, sino que forma parte del presente de la práctica clínica. “Debe ponerse al servicio de la persona con cáncer y del profesional sanitario que la acompaña”, añadió.
Diagnóstico más rápido y precisión clínica
El uso de la IA en campos como la anatomía patológica o la radiología está demostrando resultados prometedores. El Dr. Jesús Elizalde, especialista en Anatomía Patológica del HUN, explicó que el cáncer de próstata es el tumor más diagnosticado en hombres en España y que la digitalización de los servicios permitirá una identificación más ágil de regiones sospechosas. “La IA actúa como otro especialista más: no toma decisiones por nosotros, pero nos ayuda a llegar antes a donde tenemos que mirar”, afirmó.
En la misma línea, el Dr. Luis Pina, radiólogo de la Clínica Universidad de Navarra, destacó que en el ámbito de la mamografía la IA ya ayuda a priorizar casos de riesgo y reducir pruebas innecesarias. “La IA mejora sensibilidad y eficiencia, pero no sustituye criterio médico: interpreta, no razona”, subrayó.
Una herramienta que ahorra tiempo y multiplica capacidades
En el área de Radioterapia, Mario Martín Veganzones, radiofísico del HUN, describió cómo la IA está logrando automatizar el contorneo y la optimización de los planes terapéuticos, acelerando procedimientos que antes requerían horas de trabajo. “La IA no es magia, es matemática aplicada, pero si los datos son correctos, multiplica nuestra capacidad y reduce tiempos”, señaló.
También en el ámbito de la enfermería se están introduciendo innovaciones basadas en IA. La enfermera Miriam Juárez, del Beaumont Hospital de Dublín, citó ejemplos como escribas clínicos que transcriben consultas, sistemas predictivos de riesgo o herramientas móviles para detección precoz. “Nuestra responsabilidad es entenderla, supervisarla y saber explicarla al paciente”, destacó.
Ética, transparencia y supervisión humana
La profesora Itziar Alkorta, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), recordó la importancia de abordar las implicaciones éticas y legales derivadas del uso de la inteligencia artificial en salud. En su intervención subrayó que el paciente tendrá cada vez más poder de decisión sobre sus datos personales y su historia clínica, por lo que resulta imprescindible garantizar la transparencia de los algoritmos y la supervisión humana en todo momento.
Los especialistas coincidieron en que la inteligencia artificial no sustituirá la labor médica, sino que la complementará, siempre que su desarrollo se base en evidencia, transparencia y responsabilidad. La clave, apuntaron, será mantener una supervisión constante y una formación sólida de los profesionales que la utilizan.
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