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  • Diario Digital | viernes, 10 de julio de 2020
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TARAZONA

El archivo musical más importante de los Reyes Católicos está en la Catedral de Tarazona

El archivo musical más importante de los Reyes Católicos está en la Catedral de Tarazona

¿Por qué el archivo musical de Tarazona era considerado el más importante en materia litúrgica en la época de los Reyes Católicos? Por aquel entonces, al no existir conservatorios ni escuelas especializadas, las instituciones musicales de la Iglesia eran los principales (y casi únicos) centros de producción, consumo, difusión y enseñanza de música. Y la catedral turiasonense todavía guarda algunas de las fuentes musicales más relevantes vinculadas a las capillas de Fernando e Isabel. Es el caso del llamado manuscrito 2/3, que contiene composiciones de reconocidos músicos de la época.

Esta conexión entre Tarazona y los Reyes Católicos venía dada por los numerosos viajes que los monarcas realizaban a la ciudad, donde llegaban para asistir a Cortes. Y viajaban siempre en compañía de su corte musical. Se cree que este hecho influyó en los músicos turiasonenses, a los que inculcó un afán de emulación hacia sus homónimos reales. A partir de entonces, se sucedieron a lo largo de los siglos una serie de compositores y cantores prestigiosos que fueron dejando sus huellas en el archivo de la Catedral de Tarazona.

En 1515 ya hay registro de un  maestro de capilla: Cristóbal de Soria. Tras iniciar su carrera musical en la Catedral de Santa María de la Huerta, se marchó a Zaragoza. En este siglo fueron varios los cantores turiasonenses que opositaron a la Seo zaragozana y consiguieron el puesto.

Juan García de Basurto fue otro de los ejemplos de éxito musical del templo mayor turiasonense. Tras su paso por él, regentó la capilla del Pilar. Después fue cantor de Isabel II en la catedral de Palencia, maestro de capilla del cardenal Tavera y del príncipe Felipe (Felipe II).

Pero el caso más llamativo fue el de Tomás Genovés, de tan sólo 14 años. Poco tiempo después de su paso por la Catedral de Tarazona, ya figuraba en Madrid como maestro honorario de la Familia Real. Y tiempo más tarde emprendió viajes por Italia y Alemania como maestro de canto y compositor operista.

La importancia de la música en la vida episcopal también se reflejó en la pintura y la escultura: en la Catedral de Santa María de la Huerta la primera alusión a este tema data del siglo XIII: la pintura de la mantícora en el trasagrario. En la decoración de la sillería del coro también hay varios tañedores de laúd y, en la portada del crucero, aparecen algunos angelotes portadores de instrumentos musicales. Tres ministriles de chirimía “amenizan”  la escena del martirio de San Juan en un óleo de la capilla de este santo e incluso en el altar mayor hay representadas varias escenas con detalles musicales.