Arguedas

“Cuando las viñas podían cavarse con azadones de plata”: la filoxera en la Ribera de Tudela (1877-1918)

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Cuando observamos hoy el paisaje agrario de nuestro entorno vemos como el viñedo está relegado a los valles del Queiles y el Alhama. No obstante, a finales de siglo XIX, la Ribera es un vergel de viñas. Pero toda esta situación cambia cuando llegan al viejo continente unos sarmientos de la variedad Isabela, resistentes al oidium. Se traen del Estado Norteamericano de Georgia para solucionar esta enfermedad que continuamente ataca las vides europeas, y son los portadores de la filoxera. De este modo, en poco tiempo, debido a la acción de este insecto, queda arrasado el viñedo francés y el de centro Europa.

Se puede hacer vino hasta de uva

En esta tesitura, la necesidad de vino generada en el país vecino para mantener su mercado, lleva a la firma con el gobierno Español de un Tratado Comercial en 1877, muy ventajoso, pues dispensa a España el trato de nación más favorecida, y supone lo que el historiador madrileño Juan Pan Montojo denominó, la edad de oro del viñedo hispano.

El fin del “sueño del oro” de la viticultura

Así pues, en esta coyuntura de “fiebre” exportadora a Francia todo vale para vender a los vecinos. De este modo, los beneficios son extraordinarios, y las rentas agrarias se disparan. La prensa refleja la euforia colectiva que se vive en la comarca. Además, se adultera vino sin ningún pudor. Para ello, basta con usar alcohol de 94 grados al que se le añade agua, colorante y aromas, consiguiendo una cantidad importante de vino de 15 grados. En el imaginario popular se recuerda una frase atribuida a un comisionado de vinos de Tudela que decía que “mientras baje agua por el Ebro no faltará vino”.



En la capital ribera, aunque ahora nos parece curioso, se organiza en 1887 una Asamblea Vitícola auspiciada por el Centro de Agricultores, Ganaderos y Propietarios de Tudela. En dicha reunión se defienden los intereses de la producción del vino y sus derivados y, sobre todo, de los alcoholes vínicos, elaborados con los residuos de la viticultura y los vinos oxidados, frente a los llamados alcoholes industriales elaborados con remolacha y otros productos. Se pone de manifiesto la contraposición de los intereses agrícolas e industriales.



Asimismo, al amparo de la sociedad de Amigos de País se crea el Sindicato Promovedor de las Exportaciones de Vino para facilitar las ventas al país vecino.



Por último, se genera una conflictividad social entre los pueblos congozantes de Montes de Cierzo y Argenzón por plantar viñas, saltándose la capitular 12 de las ordenanzas de 1665 que “prohíbe expresamente la plantación de viñas”. Además, una vez superada esta prohibición, la ciudad de Tudela defiende la partición de las tierras entre los pueblos congozantes, antes de hacer cualquier plantación. No obstante, en esta coyuntura de “hambre de tierras” nadie respeta la regulación y se produce un “asalto” al comunal en busca de nuevas parcelas para cultivar vides, teniendo a veces que intervenir las fuerzas de orden público.

No obstante, la filoxera no entiende de fronteras nacionales, llegando a Navarra entre los años 1892 y 1893, apareciendo los primeros focos en Echaurri y Aranguren. En la Ribera el primer caso es detectado en Cintruénigo en 1897. Posteriormente, a los pocos meses, se detecta en Tudela en el término de Traslapuente. Esto significa que ha pasado el Ebro, acabando con el mito de que el río es un obstáculo infranqueable.



La plaga se extiende rápidamente en nuestro entorno, mientras el viñedo francés comienza a recuperarse a partir de la plantación de vides americanas inmunes a la enfermedad, que hacen de portainjertos donde se coloca el sarmiento autóctono. Es una técnica nueva que requiere la formación de los viticultores.



La Diputación comienza a crear viveros de vides americanas para replantar las viñas arrasadas. No obstante, un viejo debate que también se plantea en Francia aparece aquí, sobre todo, fomentado por el gran coste de la reconstrucción del viñedo. Se trata de la lucha entre los americanistas, plantar vides americanas inmunes a la enfermedad e injertar sarmientos de variedades autóctonas. Y los sulfurista, inundar los campos en invierno durante 45 días con agua, carburo de calcio y sulfuro de carbono que actúa como agente insecticida, aunque ha producido escaso frutos en el país vecino.



Al final se decide reconstruir el viñedo. No obstante, esto supone la racionalización de la agricultura en la Ribera, pues el esfuerzo económico que hay que realizar es ingente, y para ello se van a dedicar las tierras de menor calidad, pues la vid no es muy exigente a este respecto.



De este modo, los pueblos de la margen izquierda del Ebro van a fomentar nuevos cultivos con sus regadíos permanentes, y sobre todo con un nuevo producto como la remolacha al amparo de la Azucarera instalada en Tudela 1899. El nuevo viñedo se va a localizar en las vegas del Queiles y del Alhama y así sigue hasta nuestros días.



Asimismo, Navarra va a ser pionera en las políticas de reconstrucción de la vid a nivel nacional. El ingeniero del Servicio de Agricultura de la Diputación, Nicolás García de los Salmones, trabajar denodadamente en este sentido. Por todo ello, organiza en julio de 1912 el Congreso Vinícola de Pamplona que reúne a las máximas autoridades internacionales en viticultura y enología. Los ponentes buscan recuperar el negocio para volver a ser competitivos. Además al calor de este evento nace la Semana Vitícola Oficial de Navarra y

La Rioja para hacer un seguimiento de la replantación del viñedo en estas provincias.

En Tudela aún tiene lugar la Reunión de Viticultores de Tudela en 1912. En la organización de este encuentro tiene un papel destacado la Asociación de Viticultores de Navarra presidida por el terrateniente y político de Lumbier, Mariano Arrásate. En esta asociación juegan un papel importante bodegueros riberos como Luis Uguet de Resaire, de Ablitas, que es vicepresidente.



Dentro de esta coyuntura se encuentra también la doctrina social de la iglesia a través del movimiento cooperativista y de las cajas Rurales, promovido por los padres Victoriano Flamarique y Antonio Yoldi.



Por último, el gran debate entonces y ahora es la mejora de la calidad del vino para buscar mercados no tan inestables como el francés. Por todo ello, cualquier reflexión que hagamos de lo problemas de la viticultura actual tiene que ser cercana en el tiempo, puesto que nuestros antepasados hicieron bien sus deberes, y buscaron, a pesar de la grave crisis, hacer de este cultivo un negocio rentable con una visión de futuro importante.