¿Cómo eran las navidades de antaño?
El tudelano Vicente Aguado Hernández, nombrado este año ‘Abuelo de Tudela’ en las pasadas fiestas de Tudela, recuerda con cariño la Navidad de antes, marcada por la fe, la música y la inocencia de los niños
- Vicente Aguado recuerda las Navidades de antes
- Familias y regalos en la Navidad de ayer
- La revista ‘El Portal’ y las tradiciones de Tudela
- La poesía de Unamuno y la inocencia infantil
- Sabores navideños de antaño
- Entre la modernidad y la tradición
- Fe, enseñanza y servicio
Vicente Aguado recuerda las Navidades de as
El tudelano Vicente Aguado Hernández, nombrado este año ‘Abuelo de Tudela’, evoca con nostalgia las Navidades de su juventud, marcadas por la fe, la música y la alegría compartida. A sus 83 años, recuerda aquellas celebraciones en las que la comunidad se reunía en torno a los villancicos y las visitas a las casas. “Cuando era joven, se salía en grupos y se cantaba por las casas. Era espontáneo y muy alegre”, comenta con una sonrisa.
Entre sus recuerdos destaca la misa del gallo, que entonces se celebraba a medianoche y reunía a gran parte del vecindario. “Antes era a medianoche y acudía mucha gente. Ahora se celebra a las ocho o nueve, y me parece fenomenal, porque después se cena en familia y se canta villancicos ante el Belén”, añade Vicente. Para él, la esencia de la Navidad sigue siendo la misma: la música, la fe y la unión familiar.
Familias y regalos en la Navidad de ayer
Las Navidades de antaño estaban llenas de sencillez y cariño. “Las familias eran muy numerosas. Nosotros éramos cinco hermanos. Los regalos no eran muchos, pero se disfrutaban con ilusión”, recuerda. Cada pequeño obsequio tenía un valor especial, fruto de una época marcada por la sencillez y la economía limitada. Vicente confiesa que, aunque los tiempos han cambiado, la esencia de compartir en familia sigue siendo el corazón de la Navidad.
También reconoce que la pandemia afectó a esta tradición: “Después del COVID, la Navidad se ha enfriado un poco, aunque algunas costumbres siguen muy vivas”. Para él, los recuerdos de aquellas Navidades humildes y llenas de afecto son un tesoro que mantiene vivo año tras año.
La revista ‘El Portal’ y las tradiciones de Tudela
Entre sus recuerdos, Vicente menciona con especial cariño la revista ‘El Portal’, una publicación tudelana dedicada a la Navidad que se editó durante 16 años. En ella se recopilaban artículos sobre belenes, tradiciones y costumbres locales. “Se publicaban artículos sobre la Navidad, los belenes y nuestras costumbres; era un proyecto precioso que nos permitía compartir y mantener viva nuestra memoria navideña”, afirma.
También rememora el concurso de belenes de la Peña La Teba, una tradición que continúa vigente y que mantiene el espíritu navideño en las calles de Tudela.
La poesía de Unamuno y la inocencia infantil
Para Vicente, lo más bello de la Navidad es la inocencia de los niños y su capacidad para mantener viva la magia. Recita con emoción unos versos de Miguel de Unamuno:
Agranda la puerta, padre,
porque no puedo pasar;
la hiciste para los niños,
yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.
“Es una poesía preciosa. Habla de la inocencia, del candor y de la pureza de los niños, que es lo más bonito de la Navidad”, explica Vicente, destacando cómo la mirada de los pequeños ilumina estas fechas y mantiene vivos los valores más auténticos de la celebración.
Sabores navideños de antaño
Además de la música y la fe, la gastronomía era una parte esencial de la Navidad. Vicente recuerda con ternura los platos típicos de las celebraciones tudelanas: el cardo, el capón y el pavo. “Había gallos que pesaban siete u ocho kilos. Se guardaban con mimo y se reservaban para las celebraciones navideñas”, relata. Estas comidas, preparadas con esmero, simbolizaban la unión familiar y el fruto del trabajo de todo el año.
“Ahora hay quien hace arroz con langostinos o incluso paellas enormes; las costumbres han cambiado mucho”, comenta con simpatía, consciente de cómo la modernidad ha transformado también la cocina navideña.
Entre la modernidad y la tradición
Vicente reconoce que la Navidad actual se vive de forma distinta, con viajes, cruceros o celebraciones fuera del hogar. Sin embargo, defiende la libertad y el respeto por las nuevas formas de disfrutar: “Somos libres y cada uno puede vivir la Navidad como quiera. Hoy se viaja más y la gente puede ser más materialista, pero la esencia sigue viva en los pequeños gestos y en la alegría de los niños”.
Fe, enseñanza y servicio
La vida de Vicente también está profundamente marcada por la fe y la vocación de enseñar. Maestro jubilado, dedica sus mañanas a enseñar español a personas migrantes en Cáritas, mientras mantiene su costumbre diaria de asistir a misa. “Voy a misa todos los días y luego enseño lenguaje. Es una manera de seguir sirviendo y aprendiendo”, concluye.
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