- Una carretera que nunca dejó de ser urbana
- Atropellos y sustos frecuentes
- Rotondas como solución inmediata
- Una oportunidad ligada a la protección frente a inundaciones
- Una reivindicación que sigue abierta
La carretera NA-134 atraviesa el casco urbano de Azagra y se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los principales problemas de seguridad vial para vecinos y vecinas. Ocho pasos de peatones y una media de más de 5.500 vehículos diarios, entre ellos alrededor de 550 vehículos pesados, conviven a diario con el tránsito peatonal en una vía que divide el municipio en dos.
El último atropello mortal, ocurrido en diciembre de 2025, ha vuelto a poner sobre la mesa una reivindicación histórica del Ayuntamiento de Azagra. Su alcalde, Rubén Medrano, insiste en que la situación es insostenible y requiere soluciones urgentes.
Una carretera que nunca dejó de ser urbana
Rubén Medrano recuerda que hace unos 20 años se impulsaron proyectos para sacar las carreteras del interior de los pueblos mediante variantes. En el caso de Azagra, se estudiaron diferentes opciones, pero ninguna llegó a ejecutarse.
La alternativa por el monte se descartó por el perjuicio económico que suponía para el viñedo, mientras que la opción por la zona de regadío resultaba inviable debido a las exigencias de la Confederación Hidrográfica del Ebro al tratarse de un área inundable. “Por una cosa o por otra, se hicieron variantes en todos los pueblos menos en el nuestro”, explica el alcalde.
La vía que hoy se conoce como ‘variante’ sí cumplió esa función en su origen, pero el crecimiento del municipio ha cambiado por completo su realidad. Al otro lado de la carretera se han construido instalaciones deportivas, viviendas y el polígono industrial, lo que genera un tránsito constante de personas de un lado a otro.
Atropellos y sustos frecuentes
El alcalde subraya que el fallecimiento de diciembre no es un hecho aislado. “No es el primer fallecimiento que tenemos que lamentar”, señala, recordando que en ese mismo punto ya se produjo otro atropello mortal años atrás.
En las semanas previas también se registraron varios incidentes. Tres días antes del último fallecimiento hubo otro atropello, y hace apenas un mes un menor que regresaba del fútbol sufrió un susto importante al cruzar la carretera. “Para nosotros es casi habitual vivir estos sustos”, reconoce Medrano.
A pesar de la existencia de pasos elevados y otras medidas, el alcalde admite que no todos los vehículos circulan a la velocidad adecuada, lo que incrementa el riesgo en una vía que soporta un tráfico muy elevado para atravesar un casco urbano.
Rotondas como solución inmediata
Ante la dificultad de ejecutar una variante a corto plazo, el Ayuntamiento de Azagra lleva años solicitando la construcción de una rotonda en cada entrada del pueblo como medida para obligar a reducir la velocidad, especialmente a los vehículos pesados.
“El objetivo es que frenen y que la velocidad sea la menor posible”, explica el alcalde. Sin embargo, a día de hoy, esas rotondas siguen sin ejecutarse, a pesar de que la Comisión de Cohesión Territorial aprobó por unanimidad su construcción en 2021.
Una oportunidad ligada a la protección frente a inundaciones
En los últimos años ha surgido una nueva posibilidad vinculada a un proyecto de la Confederación Hidrográfica del Ebro para mejorar la defensa del casco urbano frente a inundaciones. Azagra cuenta con una mota construida en los años 60 que no garantiza el riesgo cero.
La propuesta pasa por desarrollar una nueva mota y aprovechar esa actuación para coordinarla con el Departamento de Cohesión Territorial, de modo que pueda integrarse una solución definitiva para la carretera.
Según Medrano, ambas administraciones mantuvieron una reunión y entendieron que era el momento de trabajar conjuntamente, aunque reconoce que el proyecto avanza con lentitud y que no se trata de una solución inmediata.
Una reivindicación que sigue abierta
El alcalde asegura que el Ayuntamiento y el pueblo de Azagra seguirán volcados en esta reivindicación. “Tenemos puestas nuestras esperanzas en que este sea el momento”, afirma, destacando que la actuación es imprescindible tanto por seguridad vial como por la situación del municipio en una zona inundable.
Mientras tanto, vecinos y vecinas continúan cruzando a diario la NA-134 para acudir al trabajo, a las instalaciones deportivas o a sus viviendas, en una carretera que, como recuerda Medrano, es el único pueblo del entorno por el que necesariamente se debe pasar.
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