La Graco 2026 desafió a los ciclistas entre barro extremo y cambios en el recorrido
La prueba ciclista La Graco 2026, celebrada el 12 de abril, estuvo condicionada desde sus horas previas por la lluvia, que obligó a la organización del Club Ciclista Gracus a tomar decisiones clave para garantizar la seguridad de los participantes. La incertidumbre fue total durante la víspera y la mañana de la prueba, con el terreno muy afectado por el agua.
Estas condiciones meteorológicas obligaron a modificar el recorrido. El principal cambio afectó al tramo de Tambarría, uno de los más técnicos y exigentes del recorrido largo, que tuvo que ser eliminado al encontrarse completamente impracticable. Aunque inicialmente se planteó recortar solo una parte, finalmente se optó por suprimirlo en su totalidad tras comprobar el estado del terreno. El recorrido corto, por su parte, no sufrió modificaciones, aunque las condiciones del terreno hicieron que tampoco fuese sencillo.
La carrera arrancó con una salida neutralizada por el centro de la ciudad, donde el ritmo elevado ya anticipaba una jornada muy exigente. La participación de unos 350 ciclistas generó además una gran presión sobre el terreno, que se fue deteriorando progresivamente.
El barro fue el gran protagonista de la jornada, afectando a todos los participantes por igual, tanto en bicicletas convencionales como eléctricas. En algunas zonas, como las cercanas al circuito de motocross, el terreno se convirtió en un auténtico “mar de barro”, con ruedas completamente atascadas y tramos impracticables.
Las dificultades obligaron incluso a muchos corredores a bajarse de la bicicleta y avanzar a pie, mientras trataban de retirar el barro acumulado. “No podía ni pedalear de la cantidad de barro que había atascado entre ambas ruedas”, relató uno de los participantes.
El recorrido también dejó incidencias destacadas, como la caída de un biker en el barranco de Artal que le provocó la fractura de clavícula. Además, las condiciones provocaron múltiples averías mecánicas, con transmisiones dañadas, ruedas bloqueadas y suspensiones afectadas. A pesar de ello, el paso por zonas como el río Alhama se pudo completar sin grandes problemas, ya que el caudal no era elevado.
Completar la prueba se convirtió en un auténtico desafío. El recorrido largo alcanzó finalmente los 54 kilómetros, ligeramente por debajo de los previstos inicialmente. Finalizar la carrera fue considerado por muchos como un logro en sí mismo dadas las circunstancias.
Tras la llegada a meta, los participantes tuvieron que hacer frente a largas colas para limpiar sus bicicletas debido a la gran cantidad de barro acumulado. La organización habilitó varias limpiadoras, aunque una avería provocó esperas superiores a lo previsto.
En cuanto a los resultados, en el recorrido largo, el vencedor fue Adrián García Montes, seguido por Patxi Cía Apezteguia e Iñaki Carro Meabe. En la categoría e-bike del recorrido largo, el triunfo fue para David Casas Hernández, con Félix Domingo Rubio Calvo y Emilio Galán Cuesta completando el podio.
En categoría femenina del recorrido largo, la victoria fue para Carlota Juste Jiménez, seguida de Amaia Ulecia Pagoto y Mónica del Hoyo Sanz.
En el recorrido corto, Iván Cruz Jiménez se impuso por delante de Tito Espada Martínez e Israel Checa Gallardo. Por su parte, en e-bike corto, el ganador fue Isidro Lamata Hernampérez, seguido por Ernesto Orradre Melero y Eneko Orradre Malumbres.
En categoría femenina del recorrido corto, la ganadora fue Laia Macayo Xufré, con Paula Roldán Álvarez en segunda posición y Leire Zugarramurdi Camino en tercera.
Además, la organización reconoció a Paula Roldán (2011) como la participante más joven y a Tino Ovejas (1956) como el más veterano. En cuanto a participación, el club más numeroso, excluyendo al anfitrión, fue el Club Ciclista Turiaso con 10 ciclistas. La prueba también contó con premios en categorías femeninas, reforzando la participación de mujeres en la competición.
La prueba concluyó con un gran ambiente en el pabellón, donde los bikers pudieron ducharse, cambiarse y compartir comida y bebida. La organización volvió a demostrar su capacidad de adaptación ante condiciones adversas, ofreciendo una prueba que, pese a las dificultades, dejó un gran sabor de boca.
La jornada previa, celebrada el 11 de abril, estuvo dedicada a los más pequeños con la disputa de La Graco Txiki, una cita que convirtió a los niños en protagonistas en Alfaro. Desde los primeros metros alrededor del pantano de La Molineta hasta tramos de sendas algo más exigentes, cada categoría contó con su propio recorrido adaptado. La climatología respetó la jornada, sin lluvia y con buena temperatura, aunque el viento también hizo acto de presencia.
Más allá del recorrido, el protagonismo estuvo en el ambiente: sonrisas al cruzar meta, medallas al cuello y el bocata de tortilla tras el esfuerzo. La jornada se completó en el polideportivo, donde los hinchables preparados por el Club Ciclista Gracus llenaron el espacio de actividad y diversión.
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