Resurrección, fuego y tradición: de los Judas de Cabanillas y Alfaro al Ángel de Tudela
Nuestra comarca vivió con intensidad el Domingo de Resurrección, una jornada marcada por la tradición, la simbología y el fervor popular. En Cabanillas, el joven Ibai Jiménez Gil representó con soltura y desparpajo al Judas de la localidad, un personaje que hizo sudar tinta a los soldados romanos durante su persecución, captura y degollamiento. Como cada año, la escena se representó con gran realismo por los jóvenes del pueblo, dando vida a un acto que lleva más de un siglo escenificándose en la localidad.
En Alfaro, la ancestral Quema de los Judas volvió a reunir a miles de personas en un evento cargado de sátira, crítica social y creatividad. Una treintena de conjuntos decoraron las calles desde el sábado y sobrevivieron al aguacero gracias a la protección del plástico. La mañana del domingo amaneció soleada y permitió celebrar con normalidad una tradición que aspira a obtener la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Entre muñecos ardieron figuras como Trump, Netanyahu, Putin o Musk, así como caricaturas locales y alegorías de problemas actuales. El fuego también consumió mensajes de esperanza, homenajes a personas queridas y escenas costumbristas. Todo con el trasfondo de quemar lo malo para renacer con fuerza.
Tudela, por su parte, celebró uno de sus actos más esperados: la Bajada del Ángel. La pequeña India Moleón Alcalá, de 7 años, fue la encargada de anunciar la Resurrección de Cristo desde los cielos, en una ceremonia que hunde sus raíces en el siglo XIII y que está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Con el cielo despejado y un ambiente de alegría, la niña se descolgó entre aplausos en la plaza de los Fueros, retirando el velo de luto a la Virgen en una de las escenas más emotivas de la Semana Santa tudelana.
El Domingo de Resurrección cerró así un intenso calendario de celebraciones en la Ribera que había dejado, el día anterior, imágenes tan impactantes como las del Volatín en Tudela, donde el Judas de madera giró frenéticamente ante la mirada de cientos de personas, o el solemne Vía Crucis de Andosilla, que recorrió las calles del municipio en un sobrecogedor silencio, combinando fe y tradición.
En el ámbito turístico, Tarazona volvió a consolidarse como uno de los destinos más atractivos de la zona durante la Semana Santa. La Oficina de Turismo atendió a casi 1.700 visitantes, un 0,3 % más que el año anterior, confirmando el creciente interés por su patrimonio cultural y natural. La Catedral de Santa María de la Huerta, el arte mudéjar, el Parque Natural del Moncayo o el Monasterio de Veruela fueron algunos de los principales reclamos, junto con una oferta gastronómica que también despertó gran interés. Los alojamientos turísticos rozaron el 100% de ocupación durante los días centrales de la Semana Santa.
Fotos de: Alberto Galdona, Ángel Álvaro, Jesús Marquina, Santos Martínez y David Preciado