• Diario Digital | Viernes, 19 de Octubre de 2018
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Ellos también, ¿por qué no?

Ellos también, ¿por qué no?

Me gustaría tener tiempo de sobra para explicar las sensaciones que nos provoca al personal interino la incertidumbre y falta de seriedad que están teniendo con nosotros desde el Departamento de Educación. No lo tengo porque mi trabajo es intrínsecamente interminable y además tengo que prepararme para mantener mi puesto. Podría abundar en las causas de la precariedad emocional en la que nos encontramos las personas que ocupamos la mayor parte de nuestro tiempo en realizar nuestro trabajo lo mejor que sabemos y podemos. Estoy seguro de que otros compañeros lo harán. 

Muchos de nosotros y nosotras creemos en lo que hacemos. Los esfuerzos extra que hacemos cada día valen la pena porque son una INVERSIÓN de futuro para mejorar nuestra sociedad. Parece un topicazo, pero lo sentimos así. Y no nos sale barato. Nuestro entorno más próximo sufre constantemente nuestra ausencia. Ya sé que no se ve, pero atender adecuadamente la diversidad de nuestro alumnado, como justamente manda la ley, implica muchas horas extra que a veces los que más nos quieren no comprenden. Es duro ver que no llegas a hacer todo lo que crees que tus alumnos merecen, a la vez que descuidas negligentemente tus relaciones personales por falta de tiempo. No creo que haya que explicar lo que implica tener, además, que prepararse para un proceso de selección como son unas oposiciones deficiente e injustamente planteadas. Siento que nos ven como un GASTO, no como una inversión. De los erráticos cambios de rumbo provocados por unos y otros partidos, de izquierda, derecha, centro, nacionalistas o lo que se consideren, no comentaré las obviedades que estarán surgiendo en la mente de algunos lectores.

Acabé mi carrera universitaria en 2004 y trabajé en varias empresas hasta que decidí cambiar de camino y dedicarme a ser profesor de Tecnología en 2010. El mejor de los jefes que tuve me prohibió ir a su despacho a contarle problemas. Me exigía que le diera soluciones, no problemas. Eso lo aprendí hace tiempo, así que trataré de ser constructivo y aportar una solución. Mi propuesta no va a servir para arreglar a tiempo la situación de estas oposiciones. Es una invitación para evitar que los mediocres puedan alcanzar el poder político y por tanto la capacidad de tomar caprichosas decisiones de alto nivel. QUE OPOSITEN ELLOS TAMBIÉN. 

Propongo que se creen oposiciones para habilitar como político "homologado" a quien quiera presentarse a unas elecciones. Unas pruebas al menos tan duras como las de profesor, policía, bombero o administrativo. Estoy convencido de que esta medida serviría para filtrar a aquellas personas incapaces de hacer bien tan importante trabajo. No hago apología de la intelectualidad.  Este sistema tampoco sería perfecto. Seguro que hay buenos políticos que no han podido estudiar. Podrían ser contratados como asesores. Seguro que en ocasiones sería incluso injusto , pero garantizaría que la mayor parte de los que llegan al poder estén suficientemente preparados/as y que se hayan implicado al menos tanto como cualquier opositor a la función pública, en vez de haber medrado desde jóvenes en un partido político gracias a su obediencia al mismo, como mi intuición me dice que suele ocurrir.

Las oposiciones a profesor de secundaria deben de ser duras. Lo que hacemos es muy serio y sólo deben estar los mejores. Yo no me quejo de eso y no me da miedo tener un mal día y quedarme en el paro. Lo que me da rabia es tener la triste sensación de que quien organiza esto desconoce la realidad y que opera en base a intereses ajenos a las necesidades de nuestro alumnado y con escasa capacidad de gestionar adecuadamente sus recursos HUMANOS. Este año habrá profesoras y profesores magníficos que suspenderán por haberse dedicado más a los demás que a sus intereses laborales personales.

Gracias a la Plataforma de Interinos por el gran trabajo que están realizando. Ánimo a todos los interinos y nuevos opositores que se están dejando la piel, las pestañas y el equilibrio mental en este arduo proceso.Vendrán tiempos mejores.

David Antonio Díaz del Busto