• Diario Digital | Jueves, 16 de Agosto de 2018
  • Actualizado 17:28

Gracias, Pepe Martínez

Gracias, Pepe Martínez

He querido esperar a que acabaran las Navidades con el objeto de evitar polemizar sobre los Reyes Magos antes de la cabalgata en un año que hablar de las distintas representaciones de la llegada de los Magos de Oriente está siendo objeto de gran debate. De hecho lo primero que tengo que decir es gracias a Pepe por su retirada sin polémicas y sin alboroto quizás porque lo último que deseaba era entrar en disquisiciones en un acto por y para los niños. Gracias por tantos años de dar alegría a la cabalgata y por hacerte con la chavalería tudelana año tras año (en una gran mayoría de Baltasar por tu simpatía).

Y esto me lleva a preguntarme si es una cosa tan grave que Baltasar sea negro de maquillaje en vez de un hombre de raza negra o no lo es. Yo creo que no, que no es tan grave. Por el mismo motivo se tendría que buscar a un Melchor y a un Gaspar ya muy mayores y con larga barba blanca o pelirroja a fin de que los niños no sospechasen que son postizas, pero casi nadie lo plantea. De hecho no creo que el cambio lo pidiera la ciudadanía de Tudela como decía el concejal de festejos sino una parte de los ciudadanos tudelanos (no se si pocos o muchos) aunque los políticos tienen la costumbre de justificar y excusar sus decisiones diciendo que hacen lo que pide el pueblo, a pesar de no ser del todo cierto.

Dejando el tema religioso a un lado aunque el hecho de la venida de los reyes, de los regalos, de su lugar de procedencia nació de la adoración al niño Jesús y por lo tanto de la tradición cristiana, la cabalgata hoy en día es una representación y como tal lo que nos tiene que interesar es que los niños a los que va destinada, lo pasen bien, les ilusione, les llene de alegría y se acuesten pensando que los Magos de Oriente si duermen pronto les llenaran de obsequios.

Los niños de corta edad, (no ya los de nueve o más años que a todo le buscan ya la vuelta y, su mente investiga y pregunta a todas horas) no ven si el negro está pintado, si las barbas son de verdad o mentira, si el Rey es anciano o joven, Solo ven tres Reyes Magos que vienen de Oriente, nada más y que esos personajes les dejaran, si consideran que se han portado bien., muchos juguetes bajo el árbol o el Belén,

Por todo ello yo no veía necesario el cambio de Baltasar, Es más lo siento por Pepe porque lo conozco y sé que vivía la cabalgata y su personaje como nadie. Y lo eché de menos, eché de menos su simpatía, su ir y venir y sobre todo su discurso en la Plaza. Nada que objetar a la actitud de los Reyes. Nada que objetar porque en la Plaza donde yo los vi los tres se mostraron cariñosos con los niños hasta la extenuación, dando abrazos, repartiendo sonrisas y sacándose fotos siempre que se lo solicitaban (sobre todo Melchor que casi da la vuelta no solo a la Plaza sino que parecía que deseaba hacer el recorrido a la inversa) pero, sinceramente no fue lo mismo.

Como otros padres, eché de menos el discurso, eché de menos esas palabras que todos los años invitaban a los niños a dormir pronto, a portarse bien, a ponerles leche a los camellos, y a contarles por donde habían venido y lo contentos que estaban por venir a Tudela. Si no estaba Pepe alguien lo tendría que haber elaborado y al menos leído. Resultado: la llegada a la Plaza quedó pobre, Melchor dijo algo, Gaspar casi nada y Baltasar tenía problemas en la voz o al menos eso comentó el maestro de ceremonias.

Las renovaciones no están mal, pero el resultado de esta renovación tiene que ser igual o mejor que lo que renuevas porque si no, se echa de menos lo que tenías. Ya está hecho y por eso he empezado dando las gracias a Pepe, pero una vez hecho lo que hay que lograr es que la cabalgata mejore. Por eso también hay que agradecer el trabajo y dedicación de los colectivos que sacan carrozas y la hacen más importante y bella.

Las modificaciones y las novedades no siempre están bien y me remito a los esperpénticos magos de la cabalgata de Madrid, al desatino de crear magas de la nada en vez de los Reyes tradicionales, ignoro con qué fin, etc etc.

Julián Marín Mencos