Plaza Nueva

  • Diario Digital | sábado, 21 de septiembre de 2019
  • Actualizado 15:16

Parece mentira, pero ya ha pasado un año

Parece mentira, pero ya ha pasado un año

Cuando oía esta frase, sentía de repente cierto desasosiego. Se instalaba en mí una duda, una incógnita: qué narices estoy haciendo mal, si a mí no me parece mentira. De hecho, nada podía haber más real, de Navidades a Navidades siempre pasaba un año. Cada uno decía la frase a su manera, eso me quedaba claro. Había quien suspiraba de alivio y quien de esperanza. Así que, la verdad, aunque las palabras eran siempre las mismas, la frase cada vez sonaba distinta. Hoy me he sorprendido a mí mismo diciendo: parece mentira, pero ya ha pasado un año. 

Y como cada año en estas fechas, el frío, la cercanía de la Navidad y las noches largas, nos invitan a la reflexión serena. 

El balance del año que termina y los propósitos para el que viene, ocupan nuestros pensamientos. Más allá de mis recuerdos, como concejal de Tudela del Partido Popular de Navarra, quiero compartir aquí mi pequeña reflexión, en este caso reflexión política.

Si miro hacia atrás, veo que en Tudela se ha deteriorado el diálogo del equipo de gobierno con la oposición. No tengo dudas. Debe haber por tanto, un planteamiento o replanteamiento por parte de todos. El equipo de gobierno lidera y marca una pauta que  no es capaz de incluir, ni en su gestión ni en su forma de hacer política, a los grupos de la oposición. Parece que se les haya olvidado que representamos a miles de tudelanos; estableciendo tras ese olvido, una relación basada más en la exclusión y falta de consideración, que en aunar fuerzas y contemplar nuestros puntos de vista. Pero se hacen los olvidadizos o los distraídos.

Es quien dirige, porque tiene mayoría, quien tiene la capacidad y responsabilidad de informar, aunar, involucrar y requerir a quienes parecen no necesitar, sólo porque tienen la mayoría. La oposición no es innecesaria, no señores, es tan necesaria que la democracia nos permite tener una silla en el Ayuntamiento de Tudela y no un asiento de espectador.

La oposición siempre incomoda. Es como debe ser. Es nuestra responsabilidad denunciar todo aquello que nos parezca oportuno como políticos que somos. Ahora bien, tratar de ignorarnos, menospreciarnos y etiquetarnos (hasta en lo personal) y ningunear a la oposición nos parece inaceptable. Es un error, un alarde y un abuso.

Cuando dirigentes políticos con responsabilidad institucional, basan su política con respecto a los que no piensan como ellos, en machacar y despreciar; cuando el único objetivo es la imposición dialéctica y tomar decisiones como si no existiéramos los que pensamos distinto, la democracia pierde, Tudela pierde. Nadie gana, ni siquiera ellos.

Ahí lo dejo, que cada uno  reflexione y llegue a sus  propias conclusiones.

Feliz Navidad y dialogante 2018, 40º aniversario de la Constitución Española.