Plaza Nueva

  • Diario Digital | lunes, 14 de octubre de 2019
  • Actualizado 06:30

Ambición de poder

Nuestro paso por la vida, no debe estar motivado exclusivamente por nuestros intereses y los de nuestra familia; incluso ni sólo por nuestra profesión.

Nuestro paso por la vida, no debe estar motivado exclusivamente por nuestros intereses y los de nuestra familia; incluso ni sólo por nuestra profesión. Somos ciudadanos de un mundo que otros se encargan de gestionar, a los que elegimos periódicamente. Pero no debemos contentarnos con ese voto que ponemos en las urnas cada cuatro años. La mayoría no tenemos interés en acceder a cargos políticos, lo que no quiere decir que haya que “dejarlos hacer” a su antojo. Tienen una gran responsabilidad. Es importante que sean honrados, y, no lo olvidemos, también capaces. Gestionar cualquier ayuntamiento supone manejar grandes presupuestos que requieren responsabilidad, honradez y preparación.

Estamos en un momento de indigencia intelectual y moral de no pocos de los dirigentes políticos que debemos soportar. Está demostrado que muchas, no son personas capaces ni honradas.

"No hay que dejarlos hacer a su antojo”

Adolf Tobeña, en su libro “Cerebro y poder” escribe: “entre los políticos de relumbrón, y también entre los de segunda y tercera fila, hay una desmesurada proporción de delincuentes y paradelincuentes estupendamente disfrazados de servidores de la comunidad”. Prosigue: “El juego del poder selecciona a sujetos que ya llevan de por sí unos rasgos que les predisponen a servirse del esfuerzo y entusiasmo ajenos en provecho propio…Por eso es tan importante ir creando mecanismos, en democracia, que atenúen la tendencia natural a la fagocitación del gobierno por parte de diversos tahúres de distinto pelaje y sus compinches”.

El momento actual es un momento muy crítico, por una parte por la corrupción que ha asolado a los dos grandes partidos, que se inició con la aquiescencia de ambos en el inicio de la democracia, y, por otra, por la pléyade de incompetentes que han llegado a la política de la mano de los populismos, muchos de ellos con los rasgos que describe Adolf Tobeña.

Los ciudadanos debemos controlar y estar enterados de sus posiciones y denunciar sus manipulaciones.