• Diario Digital | Sábado, 20 de Octubre de 2018
  • Actualizado 20:58

CASTEJÓN

De Fábrica de harinas a bodega, pasando por prisión para trabajadores represaliados

Nuestro colaborador Enrique Morancho nos hace un repaso por un edificio que ha ido albergando diferentes negocios a lo largo de su vida. 

La Bodega Marqués de Montecierzo se encuentra en lo que antaño fue la Harinera de Castejón
La Bodega Marqués de Montecierzo se encuentra en lo que antaño fue la Harinera de Castejón
De Fábrica de harinas a bodega, pasando por prisión para trabajadores represaliados

Podría decirse que Castejón es el resultado del desarrollo de un núcleo de población que terminó convirtiéndose en municipio independiente al amparo y al calor de ferrocarril que, en aquella época, empezaba a emerger de forma incipiente. Conviene repasar, de vez en cuando, la historia de nuestro propio entorno, de las cosas que nos rodean y que, raramente, reparamos en su existencia sin saber el cómo, el cuando y el porqué surgieron y cuál ha sido el devenir de las mismas hasta nuestros días.

En este sentido, la historia de lo que siempre se ha conocido como "La Harinera de Castejón", se me antoja un relato apasionante que puede arrojar luz a todas estas cuestiones. La referida historia daría por sí misma, para muchas páginas que el espacio nos limita. Por ello, procuraré condensar y resumir todo lo posible para que el relato sea ágil y comprensible a un mismo tiempo.

El desarrollo del ferrocarril originó que a principios del siglo XX algunos avispados comerciantes se fijaran en las oportunidades de negocio que el mismo brindaba, teniendo a Castejón como un referente en las nuevas comunicaciones que surgirían a partir de ese momento. Este fue el caso del emprendedor riojano Evaristo Pérez-Iñigo, que adquirió un terreno de casi cinco hectáreas en los alrededores de la Estación de ferrocarril, a su propietaria Mª dolores Queralt y Bernardo de Quirós, a la sazón condesa de Cifuentes. El mencionado terreno lo emplearía Pérez Iñigo en la construcción de una "Harinera" que terminó de construirse en 1918 y que constituyó el edificio más importante de Castejón en cuanto a tamaño e historia.

La Harinera construida por Pérez-Iñigo llegó a ser la más grande de Navarra y una de las más importantes de España. Se trata de un edificio en el que la obra de ladrillo y mampostería se combinan creando formas que recuerdan ciertos detalles del proyecto original de la Estación de Ferrocarril como las aristas dentadas en forma de sierra de su fachada sur. consta de un cuerpo central con sótano y tres pisos donde se situaba la maquinaria para la producción de harina. El patio interior de la factoría presenta unos vanos junto a las balaustradas de balcón y escaleras que le confieren una apariencia regia y señorial indiscutible.

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Con el tiempo, se hizo cargo de la dirección de la misma Julián Pérez-Iñigo Ubis, uno de los hijos de Evaristo el fundador. En los muelles de la Harinera que pegaban a las vías del tren, no solo se cargaba y descargaba trigo y harina, sino también ganado de lidia. Aneja a la fábrica de Harinas se encontraba también la fábrica de hielo de Pérez-Iñigo. A partir de donde terminaba la mencionada fábrica, comenzaba lo que se conoció com "Barrio Verde".

Durante el periodo que duró la Guerra Civil española (1.936-1.939), la actividad industrial de la Harinera de Castejón quedó totalmente paralizada y, a partir del verano de 1937 dio comienzo su periodo más negro: sus fríos sótanos sirvieron de prisión y alojamiento a varios batallones de prisioneros llamados "Batallones de Trabajadores" que no eran otra cosa que batallones disciplinarios o de castigo para trabajadores represaliados, en su mayor parte trabajadores vascos o gudaris que se hacinaban en su interior. Por los sótanos de la Harinera llegaron a pasar hasta 3.500 prisioneros entre 1937 y 1940. Trabajaban sin descanso y en condiciones infrahumanas en el desdoblamiento de línea de ferrocarril Zaragoza-Castejón y en la construcción de la nueva línea Castejón- Soria.

Tras estos años, difíciles y dramáticos, la Harinera retomó su actividad dirigida por Ambrosio Del Valle, yerno del socio fundador Leopoldo Moreno. A partir de entonces, la Harinera conoció sus mejores años con una gran producción y capacidad de almacenamiento atendida tan solo por 3 harineros y 8 peones así como 3 administrativos y el gerente. La Harinera cerró definitivamente después de la campaña 1965-1966 pasando por varias manos antes de que, en 2002, Joaquín Lozano, riojano de familia de viticultores, decidiera comprar el viejo edificio para, una vez restaurado, instalar en él lo que hoy conocemos como "Bodegas Marqués de Montecierzo".

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En esta sucinta historia de la Harinera de Castejón he omitido, conscientemente, multitud de datos técnicos de producción y detalles sobre su construcción y aspecto arquitectónico. Espero que ello sirva para haber dado más agilidad al relato.

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