Relacionamos la fiesta con luz, ruido, alegría. Pocas veces nos viene a la mente al pensar en las fiestas imágenes relacionadas con el miedo, el dolor o las preocupaciones.
Sin embargo, para algunas personas, especialmente las que han sufrido una muerte, las fiestas pueden traer consigo emociones abrumadoras. Vivir el duelo durante las fiestas puede resultar aislante, agotador y profundamente complicado, sobre todo cuando las expectativas de «alegría» no coinciden con la realidad vivida.
Recordemos que no hay una forma correcta o incorrecta de hacer el duelo y las fiestas no detienen el dolor, a menudo lo magnifican y eso es algo que a veces como sociedad nos cuesta entender y respetar.
Cada duelo duele diferente, cada cual se duele a su forma y manera. Por eso puede aliviar dar espacio a cada sentir, escuchar lo que cada cuerpo emocional necesita. No está ni bien ni mal sentir ganas de disfrutar y/o de aislarse y alejarse de ese «ruido».
Permítete y permitamos que cada cual viva y sienta las emociones a su modo y manera.
Felices fiestas.