Visita al Portal

No habrá “famosos” en el Portal, ni actores millonarios, ni poderosos del Foro de Davos o tipo Soros, ni creyentes en las seudorreligiones de moda (LGTBismo, feminismo histérico, consumismo, progresismo, abertzalismo…), ni glamour, ni postureo... Habrá pastores, gente insignificante. 

¿Y nosotros? ¿Cómo presentarnos ante el que está entre las pajas siendo tales las diferencias? Por su parte, un vivir entregado para cumplir una misión que le llevó a morir crucificado. Por la nuestra, vivir para el YO, comportarnos a veces como Nicodemo o incluso como Pedro en el patio del Sumo Sacerdote; mimar nuestro cuerpo o temer el sufrimiento y la muerte. Por la suya, ser el Camino, la Verdad y el Maestro. Por la nuestra, perder con frecuencia el camino, creer que eran verdad espejismos o seguir a maestros que no lo merecían. No ser Su Reino de este mundo, y centrarnos nosotros en asuntos mundanos. O pese a que juzgará y su juicio será justo y definitivo, vivir pendientes de los juicios de los demás. 

En fin, que tendremos que rogarle que nos diga lo que al paralítico al que descolgaron en la camilla por una abertura en el tejado (Mc. 2, 5) y que tanto escandalizó a los escribas. También agradecerle su venida. A poder ser, en visita colectiva; delante, discípulos suyos ejemplares: Edith Stein, Maximiliano Kolbe, el cura de Ars, Karol Wojtila, santos; Benedicto XVI, sabio, y otros. Detrás los mediocres, nosotros, para tener su ayuda y su ejemplo.