Las llamadas “Comisiones de Investigación” que se montan de vez en cuando en los parlamentos autonómicos o en el nacional son otra forma más de pelea política. Aprovechando una circunstancia propicia, suelen crearse para atacar y desacreditar al partido contra el que se montan. Está archicomprobado que jamás han conseguido descubrir una verdad relevante que estuviera oculta. Si el partido cuyas actividades “se investigan” está en minoría, irremediablemente será abroncado y condenado políticamente. Tienen algo de pantomima cansina. Son uno de esos rituales en los que los políticos gastan el tiempo aparentando hacer algo importante. La liturgia política tiene actos perfectamente inútiles. Las Comisiones de Investigación son uno de ellos.
En Navarra se acaba de crear una que en varios aspectos es especial. Las circunstancias que la han propiciado han sido las hazañas económicas de Cerdán y otros gerifaltes socialistas. Si generalmente son una forma de perder el tiempo, en este caso se trata de algo peor por las siguientes cuatro peculiaridades:
- Al revés de lo que suele ocurrir, en este caso la Comisión ha sido creada por el sospechoso PSN y sus socios de gobierno, lo que excluye que la hayan montado tanto para descubrir la verdad como para atacar políticamente al PSN. Sería de idiotas y suicida que el PSN tratase con ella de autodesacreditarse, autoabroncarse y autocondenarse políticamente. También al revés de lo usual, el sospechoso y sus socios tienen mayoría para imponer sus conclusiones. Así que, si la han puesto en marcha, ha sido para lo contrario, para autojustificarse y aparentar limpieza y decencia.
- Si el PSN y el PSOE quisieran que saliera a la luz la verdad sobre sus sospechosas contratas, no necesitarían organizar una “Comisión de investigación”. Les bastaría con dejar trabajar en paz a la UCO y a los jueces, que son los que sí pueden y sí tratan de descubrir la verdad de sus corruptelas. Pero repetidamente han hecho y hacen todo lo contrario, desacreditarlos y dificultar y tratar de impedir su trabajo. La conclusión se repite: con esta Comisión no buscan que se conozca la verdad.
- La Comisión guardaría al menos ciertas apariencias si se centrase en investigar las sospechosísimas adjudicaciones de obras ocurridas en esta legislatura del PSN. Pero nada de eso. Anuncian que van a investigar nada menos que las adjudicaciones de las cuatro últimas legislaturas. Ampliación desmesurada e innecesaria del campo que es una engañosa apariencia de esfuerzo a favor de la limpieza política y un modo de empezar ya a difuminar y desculpabilizar las oscuras actuaciones del PSN.
Si las Comisiones tienen generalmente algo de pantomima, en este caso estamos en el terreno de la burla al electorado, porque el que mucho abarca poco aprieta, y el aparentar que se va a abarcar mucho es la forma de asegurar que no se va a llegar a nada que pueda molestar al PSN y a sus socios de gobierno. - El PSN y sus socios han concedido la presidencia de la Comisión nada menos que a Bildu.
Si por su comprobada inutilidad este tipo de Comisiones merece la incredulidad de todo ciudadano informado, lo que acabamos de señalar indica que en este caso la merece mucho más que de ordinario. Y con lo de poner a Bildu en la presidencia estamos ya en el terreno la desvergüenza indecente, del esperpento soez.
Si las Comisiones de investigación se creasen con afán de objetividad, de búsqueda de la verdad, de defensa de la honestidad política, deberían tener -parece- como presidente a algún miembro de un partido honesto, preferiblemente del más honesto, del que menos casos de corrupción tuviera. Todo lo contrario de lo que han hecho en este caso: al elegir a Bildu para presidirla, han elegido, como si fuera el más honesto, al partido que ha sido cómplice (o algo peor) del robo sistemático llevado a cabo durante décadas mediante el impuesto revolucionario; que ha aplaudido el robo y que no lo condena y por tanto lo sigue aprobando. Y otro tanto podría decirse de los asesinatos de adversarios. Ya puestos y siguiendo esa línea, el PSN y sus socios podrían nombrar como asesores externos de la Comisión a expertos en el tema: el Dioni, Roldán, Jordi Pujol, los gerifaltes de los EREs o el mismísimo Cerdán.
Se critica con razón el blanqueo de Bildu que están llevando a cabo el PSN, el PSOE y sus socios independentistas y de extrema izquierda. Al regalarle la presidencia de esta Comisión, el blanqueo llega a un máximo insuperable de indecencia: se le viene a reconocer y a presentar como el modelo de honradez política, de veracidad, de objetividad, de limpieza, de respeto a la ley. Un escándalo desvergonzado e inaceptable.
Si un partido acepta participar en una Comisión de investigación, está transmitiendo al electorado el mensaje de que confía en ella, en su buenos propósitos, en su buen hacer, en su objetividad, en su veracidad, en su afán de limpieza y justicia. Transmitir ese mensaje a propósito de la Comisión de la que hemos tratado es, en el caso de los partidos que no pertenecen a la coalición del PSN (PP, UPN, VOX), como mínimo hacer el canelo, dejarse engañar o ser maricomplejines. Y como no tan mínimo, engañar al electorado y hacerse cómplice de todo lo negativo que hemos señalado, en especial del repugnante blanqueamiento de Bildu. En ambos casos, la participación es muy negativa para ellos y para sus votantes. Lo decente e inteligente es abandonarla cuanto antes por cuestión de principios, y dejar constancia de que no merece que se confíe para nada en ella.