Sanchismo y franquismo

El 20-N, cincuenta años de la muerte de Franco. ¿Buscó ser dictador? Envió una carta al jefe del Gobierno Casares Quiroga el 23 de junio de 1936 advirtiéndole de que se preparaba una sublevación. Hacer algo así es propio de alguien que no sólo no promueve la rebelión, sino que insta al Gobierno para que actúe y la evite haciéndola innecesaria. Además se sumó al levantamiento en el último momento. Puede concluirse pues que no quería la guerra civil y que se sumó al alzamiento cuando vio que resultaba inevitable. Y si no quería la guerra, tampoco quería las consecuencias a las que dio lugar, tampoco quería una dictadura, tampoco aspiraba a ser dictador. 

Por otra parte, es casi una constante histórica que si una guerra civil no acaba en tablas sino con victoria de unos y derrota de otros, irá seguida de represión contra los vencidos y dará lugar a un sistema político en el que el poder estará en manos de los vencedores, no se tolerarán el pluralismo ni la libertad de opinión, etc. Es decir, a una dictadura. Conclusión: fueron las circunstancias externas más que un plan o un propósito suyo las que acabaron llevando a Franco a ser dictador. Y también es casi otra constante que un dictador no deja voluntariamente el poder. Véanse Lenin, Stalin, Castro, Hugo Chávez o Maduro y otros. Apego al poder o temor a dejarlo. 

El caso de Sánchez es inverso por un lado al de Franco, y semejante por otro. Inverso porque llegó al poder en un sistema democrático y las circunstancias le empujaban y le empujan a ser, no un dictador sino un gobernante demócrata. Parecido en cuanto que ha ido creando un régimen con rasgos propios de una dictadura: tiene a su servicio el Constitucional y la Fiscalía, intenta someter a los jueces etc. etc. etc. No repitamos lo que ya sabemos todos. Ha corrompido la democracia y lo ha hecho, no empujado por circunstancias externas ajenas a su voluntad, sino guiado por por su egolatría, por su narcisismo, por su soberbia, por su afán de poder, por su maldad, por su falta de conciencia moral y democrática. Así como se habla de “neomarxismo”, en su caso hay que hablar de “neodictadura” o “neocaudillismo”. 

Es inverso también porque Franco quiso evitar la guerra civil, mientras que el neodictador alimenta el guerracivilismo, el enfrentamiento entre españoles. Además, si con el tiempo la dictadura franquista se fue ablandando y al final el guerracivilismo estaba debilitado y superado, el neocaudillo sigue empeñado en agudizar los enfrentamientos para perpetuarse en el poder como todo dictador. 

Y es parecido e inverso porque si la dictadura franquista imponía su visión de la historia, en especial de la república y de la guerra civil, el sanchismo neodictatorial hace lo mismo con su ley de Mentira Histórica, sólo que en sentido inverso al del franquismo. Los que entonces eran los buenos, con el neodictador son los malos, y el peor, el que encabezó la victoria en aquella guerra. Y como no respeta ni a vivos ni a muertos, desenterró el cadáver de Franco. Gesto que quiso ser una victoria del neocaudillo sobre el Caudillo pero fue una muestra más de su miseria moral y su resentimiento.

También es semejante porque si la dictadura franquista demonizaba al comunismo (con razón) y a la masonería para sostener su tinglado ideológico y de poder, la neodictadura sanchista hace lo mismo presentando al pueblo el espantajo de una perversa y peligrosa extrema derecha fascista, VOX, partido que, si bien en él algún líder saca pecho innecesariamente, respeta y defiende la Constitución, está en contra de la ilegalidad, no es golpista ni proterrorista como lo son algunos socios del neodictador, y no ejerce sino que sufre violencia. Si el franquismo reprimía a sus demonizados, hordas del régimen sanchista apedrean a los de VOX con el neocaudillo mirando complacido para otro lado y con el aplauso de sus nada demócratas socios. 

¿Hubo corrupción económica en el franquismo? La hay en todo sistema, y en una dictadura resulta más fácil. Sin embargo, Franco no buscó enriquecerse ni facilitó que los suyos se corrompieran. Además era católico y su régimen promovía el catolicismo, que frenaba las inclinaciones hacia la corrupción que cualquiera podía tener. A la inversa, el corruptor de la democracia ha facilitado también la corrupción económica en muchas parcelas de su poder y en su entorno familiar, y es probable que el primer corrupto económico sea él mismo (queda mucho por saber). Además es ateo y su régimen promueve el ateísmo, y ya se sabe que si Dios no existe todo está permitido. A trincar que son dos días. Su régimen se ha convertido en un mar de mierda. Y en cuanto a la economía como tal, expertos en el asunto han comparado los logros económicos del franquismo con los del sanchismo, y aseguran que el primero gana por goleada.

Durante el franquismo, se decía que el fútbol era el opio del pueblo para significar que el régimen buscaba que el pueblo pensase y hablara sólo de fútbol y no de política, y así facilitar su permanencia. El neocaudillo aspira a algo semejante pero lo tiene más difícil porque hay partidos políticos que exponen sus ideas y actúan, hay cierta prensa y alguna televisión más o menos independiente, y no puede evitar que la gente piense y hable de politica. Pero sí puede, y lo hace, montar campañas de desinformación, de ocultamiento de la verdad, de engaño, de manipulación, de corrupción del pueblo llano que traga telediarios, programas y tertulias políticas de la Sexta y de otras cadenas, y por supuesto de TVE 1 y 2. La izquierda, cuanto más radical, menos capaz es de gestionar bien, pero más adicta y hábil es en lo de la agitprop. El neocaudillo tiene cientos de asesores dedicados a esa tarea corruptora, y ningún escrúpulo para manipular y falsear. Ha tenido éxitos, no sólo entre sus adeptos sino incluso entre opinadores “de centro” o entre dirigentes y votantes de la derecha tonta. Por ejemplo en las protestas sobre Gaza o en las no protestas sobre Sudán ni sobre la traición a los saharauis, o en lo de la dana y Mazón, o en lo de blanquear a golpistas y proterroristas y aliarse con ellos para monopolizar el poder mientras demoniza a VOX y a las posibles alianzas PP-VOX y UPN-VOX; o en lo de convertir el asesinato de fetos humanos en un derecho, etc. Y como intenta ocultar como sea su corrupción, se espera un gran espectáculo de Mentira Histórica con ocasión del cincuentenario de la muerte del Caudillo. 

La dictadura de Franco. en su época final, en vez de dictadura era dictablanda. Eso, y otras cosas como el haber aprendido que no conviene jugar con fuego, permitió que el franquismo se hiciera el harakiri pacíficamente y diera paso a la reconciliación y a la democracia. Por el contrario, el neocaudillo no aprende nada y sigue en plan pirómano avivando la hoguera del enfrentamiento. 

Teniendo en cuenta la falta de escrúpulos del corruptor, si se piensa en una posible próxima derrota electoral de su régimen, es muy de temer en primer lugar el pucherazo. Ya lo dieron en 1936, y lo dio uno de sus hombres en la famosa urna tras la cortina. Y en segundo lugar, que el conglomerado sanchista agite la calle y provoque el caos si el nuevo Gobierno hace algo que al régimen perdedor no le gusta. La agitprop y la falta de escrúpulos son su especialidad. Ya lo avisó el neodictador cuando afirmó (esa vez sin mentir) que Largo Caballero era su modelo. ¿Feijoo será capaz de plantar cara y liquidar lo mucho nocivo creado por el zapaterismo y el sanchismo o será otro temeroso Rajoy y traicionará a su electorado, a la democracia y a España? Mejor no sigo.