Resignificar las Javieradas

Un gobierno progresista tiene cosas más importantes que hacer que intentar traer empresas a Navarra. Esa prioridad es como de capitalistas, de derechas. Mucho más importante en su caso es la labor educativa, el ir forjando una Navarra por ejemplo laica y progresista con políticas y programas LGTBI, proabortistas, SKOLAE etc. Pero no sólo eso. También una Navarra euskaldún y antifascista. 

Derrotar y extirpar el fascismo. He ahí el esfuerzo titánico que ha absorbido y absorbe muchas energías de los gobiernos del PSOE, del PSN y de toda la izquierda desde Zapatero. Para ese combate, armas fundamentales son las “Leyes de Memoria”, que permiten al “progresismo” falsificar la historia. Podríamos decir “combate quijotesco” recordando los molinos de viento si creyesen realmente estar combatiendo al fascismo, pero su “combate” es una farsa para dividir la sociedad, demonizar al adversario y mantener agrupado al rebaño propio

Aquí y ahora, el gobierno y sus socios están “combatiendo contra el fascismo” en la batalla del Monumento a los Caídos. Pero la tarea se les acumula o se les debería acumular porque, si dan la batalla de Los Caídos, ese mismo celo laicista y antifascista tendría que empujarles a arremeter también contra las Javieradas por similares motivos y con acciones similares. 

Aunque en 1886 la Diputación organizó una marcha andando a Javier desde Sangüesa para agradecer al Santo su ayuda en una epidemia de cólera, ésa no cuenta aquí. Cuentan la que empezó en 1940, año siguiente al de la victoria de los nacionales (“fascistas”, dirá el “gobierno de progreso antifascista”), y las que le siguieron, porque fueron promovidas por la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, organización creada para “la conservación del genuino espíritu que lanzó a Navarra a tomar las armas en la Cruzada que comenzó el 18 de julio de 1936”. Las Javieradas fueron un modo de conservar el “genuino espíritu”. 

En un principio sólo podían formar parte de la Hermandad excombatientes (“fascistas” seguirán diciendo). Después se amplió. Con el paso del tiempo hubo cambios, pero no metamorfosis. La Acción Católica pasó a organizar las Javieradas. En 2006, el Sr. Obispo aprobó nuevos estatutos para la Hermandad que dicen que (la Hermandad) “quiere ser hoy un cauce para jóvenes -o no tan jóvenes- que compartan aquellos mismos ideales de servicio a la Iglesia y a la sociedad”. Además, que la Hermandad tiene actualmente su sede en la Cripta del Monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada, de Pamplona”. O sea en Los Caídos, o sea continuidad. 

En resumen, parentesco profundo entre el origen y los propósitos de las Javieradas y los de Los Caídos. Tan intolerables por tanto las unas como lo otro para un gobierno “progresista”, laicista (ateo militante) y “antifascista” (falsificador de la historia). Así que cabría esperar de él para las Javieradas medidas parecidas y paralelas a las que tome con respecto a Los Caídos. Por tanto, si hubiera derribo del edificio como quieren algunos (“Contigo” o “Podemos” y otros), podría haber también eliminación de las Javieradas. Podrían inspirarse en un Gobernador Civil nombrado por la segunda república que el 2 de febrero de 1932 fue a Javier bien escoltado, cerró la basílica y se llevó la llave. Aquella acción tuvo entonces firme respuesta en contra. No está claro que ahora la tuviera, como seguramente tampoco la tendría el derribo de Los Caídos, pues nada de lo que se ha ido haciendo durante años contra los Caídos ha provocado oposición seria.

Los otros tres partidos del “gobierno de progreso” no optan por el derribo sino por el cambio y por una mayor resignificación de Los Caídos. Mayor porque ya estaba resignificado desde hace tiempo: fue desacralizado y convertido en Sala de exposiciones. Así que tendrían que empezar también por resignificar las Javieradas desacralizándolas y dándoles un sentido más o menos cultural o estético o lúdico. Podrían quizás decretar que pasasen a ser una excursión para dar alegre bienvenida a la primavera. Pero eso sería sólo la medida inicial. La resignificación debería ser mayor, como va a serlo en Los Caídos, al que van a derribar en parte, a metamorfosear en su aspecto y a convertir en centro de Memoria, de educación “contra el fascismo”. Bildu por ejemplo podría añadir lo típico suyo, la quema ante el castillo de Javier de banderas españolas, de muñecos que simbolicen al Rey o puestos de tiro al facha. Bildu y Geroa, espectáculos de versolaris, aizkolaris, zampanzares, sokatiras, txalapartas etc. Y todos podrían impulsar el enésimo centro de Memoria en el castillo o aprovechar que el 8 de marzo cae dentro de la Novena de la Gracia para organizar una marcha desde Sangüesa a Javier con eslóganes y reivindicaciones feministas, aunque ocho kilómetros a grito pelado por esas cuestas se las trae. 

En fin, que les queda tarea para llegar a la meta, la luminosa Navarra atea, progresista, euskaldún y plenamente “antifascista”. Y entre tanto, el pueblo dejándose engañar mayoritariamente con respecto a su pasado, incapaz de reconocer y asumir lo que en él hubo de valioso y admirable. 

¿Y la oposición? ¿Alguna promesa de revertir la situación, cuando tenga mayoría, con un proyecto de reconciliación que no falsifique la historia como los “antifascistas”? ¿Hay alguien ahí?