Opinión

¿Privado o público?

MUFACE ha sido escenario durante meses de la pugna entre los partidarios de que una parte del sistema sanitario sea gestionada por la iniciativa privada, y los defensores de que todo el sistema sea público. Era de temer, dado el gobierno que padecemos, que ganasen los segundos, pero no ha sido así y MUFACE seguirá existiendo si Sánchez no cambia de opinión. Los motivos de este desenlace pueden haber sido dos y no tener que ver con principios ideológicos sino con el mero cálculo oportunista: uno, que si se incorporaban al sistema público un millón y medio de nuevos usuarios, el sistema, que ya funcionaba mal, sería tal desastre que les perjudicaría electoralmente. Y dos, que si a los funcionarios que querían seguir en MUFACE se les impedía, perderían votos. Mantener MUFACE para mantener a Pedro en el poder, que es lo que importa. 

Por otra parte, que se utilice la palabra  ”público” no es casual. Con ella, se subraya que los hospitales y ambulatorios son del pueblo, de todos, y eso se supone que ha de ser bueno (si usted no lo cree, es que es bastante de extrema derecha, vaya enterándose). Pero resulta que la propiedad pública convertida en total (con la consiguiente gestión de todo el sistema económico por el poder político, al igual que en el actual sistema sanitario público) es el comunismo. Así pues, con tanta razón como se dice “sistema público de salud”, podría decirse “sistema comunista de salud”. Pero decir lo segundo provocaría rechazo al haber el comunismo asesinado a mansalva y arruinado a los pueblos: Stalin, Mao, Castro, Maduro … Por tanto no se dice, pues si algo hace bien la izquierda es la propaganda que le conviene. Aunque cuanto más radical es, más entusiasta es de lo público, o sea en el fondo del comunismo que añora

Su propaganda sostiene que lo público es moralmente superior a lo privado, que en lo privado se busca sólo el beneficio particular y reinan el egoísmo despiadado, el ansia de riqueza etc. Un mundo inhumano, moralmente malo. Y a la inversa, que en lo público se buscan el bien general y reinan la solidaridad y el apoyo mutuo, y existe una clara superioridad moral. Maniqueísmo, con dos tipos de seres humanos y de mundos: unos egoístas, explotadores, con afán insaciable de riquezas. Otros solidarios, benéficos, generosos. Es fácil adivinar el grupo asignado a los empresarios, a los partidarios de la propiedad privada y en general a la derecha; y cuál a los partidarios de lo público, a la izquierda, al progresismo. Lo de siempre, ellos los buenos

Semejante maniqueísmo y la consiguiente superioridad moral de la izquierda son engañosos. Tanto un sistema comunista como uno capitalista pueden ser inhumanos. Sin embargo, mientras el segundo puede civilizarse, eso nunca ha ocurrido con el primero. Además, todos estamos hechos de la misma pasta, y si nos dejamos llevar por nuestra parte oscura, actuamos mal tanto en el sistema privado como en el público. Por poner algún ejemplo, ahí están Ábalos, Koldo, Errejón, Tito Berni, la mujer y el hermano de Sánchez, o él mismo, lleno de mentiras y traiciones etc. Ellos y otros no tienen nada de moralmente superior. Y a la inversa en lo privado, ahí están los donativos millonarios del propietario de Mercadona a los damnificados de la riada de Valencia. O las personas que viven gracias a la empresa privada que ha sido capaz de crear. La conclusión, que no hay superioridad moral a priori de lo público sobre lo privado. 

En otros aspectos, lo privado es claramente superior. Uno es la eficacia. Ya a nivel general, el capitalismo venció al comunismo al resultar éste comparativamente ineficaz. La ineficacia era y es una probabilidad mayor en lo público, pues ahí los cargos -los gestores- los deciden y nombran los políticos, y demasiadas veces ponen a alguien por ser amigo o subordinado fiel, no por ser capaz. Además, en lo público no hay competencia, y con frecuencia tampoco responsabilidad, y si la gestión es mala, no es ni castigada ni remediada sino que incluso es premiada, mientras que en lo privado la buena gestión es condición imprescindible, y la mala siempre es penalizada: el mal gestor es despedido y la empresa mal gestionada desaparece, mientras que en lo público uno y otra suelen continuar su ruinoso hacer. Y la competencia obliga a mejorar, favorece la creatividad e impide el anquilosamiento. Al faltar en lo público, la probabilidad de estancarse, de caer en la rutina, en la falta de creatividad, en la mediocridad etc. es mayor. 

Además, el dinero o los bienes (hospitales, escuelas etc.) públicos “no son de nadie” como dijo la ministra socialista. Y lo que no es de nadie es mucho más fácil que sea mal usado en el caso de los bienes, y despilfarrado en el caso del dinero. Y normalmente el mal uso y el despilfarro no son castigados sino tolerados e incluso premiados. Algún ejemplo: el desastre en Correos del amiguito de Sánchez (al dejarlo fue premiado con otro cargo). O el contrato a su hermano. O su enorme despilfarro. O la irresponsable deuda que va haciendo crecer … O en Navarra, la deplorable gestión en Sanidad y en Industria. O la no creación de infraestructuras necesarias ... O el los mediocres Chivite-Alzórriz, que en ninguna empresa privada podrían llegar a directivos, pavoneándose presumiendo de liderar Navarra, pero no hacia adelante sino hacia atrás. 

Resumiendo y acabando: que la gestión pública total (comunista) de ciertos sectores como la sanidad o la educación no es aconsejable, y que lo más conveniente es que al menos una parte sea gestionada por la iniciativa privada previo cálculo de los costes para que haya igualdad de condiciones. Y que haya competencia entre ambos sectores. Y que los ciudadanos sean libres para elegir uno u otro sistema, como ocurre con MUFACE o con la enseñanza concertada. Además, que, por el bien de todos, no pueda gestionar algo importante en el sector público quien no haya demostrado antes capacidad de gestión en el sector privado. Y que se acabe con la generalizada farsa de los supuestos partidarios de lo público que, al enfermar, van a clínicas privadas. O que llevan a sus hijos a colegios privados. Basta ya de tomarnos el pelo.