Opinión

Opiniones y manipulación

¡Cómo me gustaría ser un experto geoestratega y pasar a explicar a continuación con pruebas irrefutables la verdad de lo que está pasando en Gaza! Como no lo soy, no tengo la verdad sobre ese asunto, sino sólo una opinión parcialmente fundada. Además, si en toda guerra la primera víctima es la verdad, lo es también en la guerra de Gaza, o sea que saber y decir la verdad en este caso ha de ser difícil para todos

¿Entonces a qué te metes a escribir sobre eso?”, se me dirá. Pues porque más que sobre eso voy a escribir sobre el fenómeno social que se ha producido entre nosotros, sobre las banderas palestinas que se ven en tantos balcones, y sobre la apoteosis de antijudaísmo provocada en las etapas de la vuelta ciclista a España a su paso por Navarra y por Euskadi. 

Si no soy experto geoestratega y la verdad anda mal parada en ese asunto, lo mismo les ocurre a los de las banderas palestina en los balcones y a los boicoteadores de la Vuelta ciclista. También ellos tienen sólo una opinión insuficientemente fundada y muy problemática en lo que se refiere a la verdad. Pero quien sabe que sólo tiene eso, si no es un bocazas y un insensato, tiene que ser prudente a la hora de exteriorizar su opinión y no es de recibo que se lance a agitar banderas y a gritar eslóganes llenos de entusiasmo e incluso de odio. Si lo hace, tenemos razones para pensar que es organizador o víctima de una campaña de manipulación. Pienso que es lo que ha ocurrido una vez más en este caso. 

No es una opinión poco fundada sino una evidencia indudable que el ataque de Hamás a Israel del 7 de octubre de 1923 fue de una brutalidad, crueldad y sadismo terribles, igual o mayor que las de los nazis. Los que ondean banderas palestinas acusan a Israel de genocida (falsamente: lo de Israel en Gaza es incomparable por minúsculo con lo de los supuestamente muy civilizados y nada genocidas aliados en Hirosima, Nagasaki, Dresde, Colonia o Berlín en la segunda guerra mundial), pero si hay en este asunto genocidas vocacionales, ésos son los miembros de Hamás. Si pudieran, harían con todos los judíos de Israel lo que hicieron aquel 7 de octubre. 

Por otra parte, al lanzar su ataque brutal, Hamás tenía que saber que estaba haciendo una declaración de guerra contra Israel y que la guerra provocaría, como todas las guerras, grandes sufrimientos a la población civil, en este caso a la de Gaza. Hamás es, por eso, responsable primero del sufrimiento actual de la población de Gaza, sufrimiento que tiene toda la pinta de no importarle nada en absoluto. 

Según esto, para que Palestina sea libre, como dicen querer los del “Free Palestina”, debería estar libre de Hamás (los tanques y los soldados de Israel no están en la palestina Cisjordania gobernada por la OLP) y eso sólo parece posible si Israel derrota a Hamás, no si Israel para la guerra sin haberla derrotado. 

Los que promueven las protestas (buena parte de la izquierda y sobre todo aquí Bildu) contra Israel saben sin duda todo esto pero lo ocultan, lo que es señal de que estamos en una campaña de manipulación. Manejan a la gente con medias verdades, con engaños, con campañas de agitprop en las que han sido y siguen siendo expertos. La vieja idea de que la mentira es un arma revolucionaria sigue en ellos presente, firme y operante

Por otra parte, en el mundo ha habido recientemente abundantes guerras que han provocado destrucción, gran sufrimiento a la población civil, y desplazamientos de miles de personas que han perdido sus hogares. En Sudán o en otros países de África por ejemplo. En ninguno de esos casos hemos visto movilizaciones ni protestas contra ellas. Esos sufrimientos no parecen importarles. O aunque no haya guerra, en países gobernados por dictadores de izquierda, la gente sufre, pasa hambre, se ve obligada a huir del país. De esos sufrimientos tampoco protestan, no les importan. Sólo lo hacen si está de por medio Israel. Con razón, muchos ven antisemitismo, odio a los judíos en esa campaña de agitprop.

¿Hamás establece centros operativos, de almacenamiento etc. en Hospitales o en otros edificios civiles para hacer de la población civil escudos humanos y para que los ataques de Israel a esas instalaciones causen víctimas civiles? Visto que no le importa ese sufrimiento, no tendría nada de extraño

¿Israel impide la entrada de alimentos o Hamás impide la distribución de alimentos? En toda guerra, la propaganda, la batalla por el relato, es fundamental. ¿Le interesa a Israel aparecer ante el mundo como un país despiadado, brutal, genocida? Sería de idiotas si así fuera, y no parece que los judíos sean tontos. ¿Le interesa a Hamás que Israel aparezca ante el mundo como despiadado, brutal genocida? Pues eso. 

Antes nos hemos referido al posible antisemitismo de esta operación de agitprop antiisraelita. En el caso de Bildu seguramente hay algo más. Admiran a ETA y por afinidad o por viejos contactos o apoyos y colaboraciones, a otras organizaciones o milicias terroristas, por ejemplo a Hamás. Eso explicaría en parte su campaña de agitación y propaganda.

Ya que hablamos de campaña de agitprop, podemos recordar otra, la que montaron cuando gobernaba UPN, exigiendo “stop recortes” presupuestarios con aquel símbolo de una tijera en una señal de “prohibido” en tantos balcones. Hoy, con más impuestos y peores servicios que nunca (sanitarios y de otro tipo), no protestan. Doble contra sencillo a que en los mismos balcones en los que estuvo la famosa tijera está ahora la bandera palestina.

Y finalmente, grotesco y vergonzoso también, y síntoma de cobarde sumisión a la dictadura de extrema izquierda y batasuna, que haya tenido que dimitir un directivo de Osasuna por haberse mostrado no sé hasta qué punto proisraelí, y que su dimisión haya sido aceptada por el rebaño como lo más natural.