Opinión

De jarrones chinos y otras lindezas

Con ocasión de un diálogo-debate de hace unos días entre los expresidentes de Navarra Miguel Sanz y de Aragón Javier Lambán promovido por Sociedad Civil Navarra, Ramón Alzórriz, vicepresidente y portavoz del PSN en el parlamento foral se refirió a ellos diciendo “¿Quiénes son estos dos? ¿Dos réplicas malas de jarrones chinos?” El primero de esos jarrones chinos fue, entre otros cargos, presidente del gobierno de Navarra entre 19916 y 2011. El segundo es en teoría correligionario político de Alzórriz, y ha sido secretario general de los socialistas en Aragón desde 2012 hasta el pasado marzo, y presidió la Diputación de Zaragoza de 1999 a 2011 y fue presidente de Aragón y senador durante más de ocho años, hasta el pasado enero. Correligionario en teoría, porque discrepó de la política que el gobierno del partido de Alzórriz está llevando a cabo en Navarra. 

Lambán rechazó los pactos de Alzórriz, Chivite y Sánchez con Bildu, así como su actitud guerracivilista, y pidió a la sociedad española y navarra que exijan recuperar el espíritu de la Transición. ¿Dónde hay que firmar? 

Dicho de otro modo, Lambán rechazó el sanchismo, el chivitismo y el alzorricismo (son lo mismo). No es que Sanz y Lambán sean dos gigantes de la política tipo Adenauer o De Gásperi, pero lo parecen comparados con Alzórriz, tanto en lo cuantitativo, en el número de años que han estado en cargos políticos, como sobre todo en lo cualitativo, en lo bueno que consiguieron para sus respectivas autonomías. Por hablar sólo del correligionario, estos días se subraya que Aragón va por delante de Navarra en cuanto a industrias que se instalan en esa Comunidad Autónoma. Pues ese éxito hay que atribuírselo en buena parte al que ha sido su presidente hasta hace poco, a Lambán, el “mal jarrón chino”. Mientras tanto, en Navarra ocurre lo contrario, las empresas no vienen sino que se van, y este fracaso corresponde a Alzórriz, a su partido y a su gobierno. Es sólo una muestra de que Alzórriz es un mal político comparado con Lambán. Y la reacción de Alzórriz ante la crítica de Lambán no es la del adolescente bocachancla que se rebela contra el padre real o simbólico, sino la del bocachancla progre con su inevitable dosis de fatuidad, de ridículo estar encantado de conocerse, de creerse superior sin razón, de no aceptar críticas y quizás de no hacer ascos a prohibirlas disfrazándolas de fakes o de delitos de odio. 

Lambán es un jarrón chino en cuanto que ya no es eficaz y está pero como si no estuviera. Sus críticas no influyen en la pésima política del PSOE y del PSN, pero es un jarrón chino no malo como dijo Alzórriz sino bueno porque tiene razón en su denuncia y está moralmente muy por encima de Alzórriz, de Chivite, y no digamos de Sánchez y de la enorme cuadrilla investigada por corrupción del PSOE. Y también de otros exlíderes del PSOE y del PSN que callan, y el que calla otorga. 

Alzórriz descalificó a Lambán porque le molesta un Pepito Grillo diciéndole lo que está haciendo mal. En lugar de agradecérselo y rectificar, se revolvió contra él con desprecio. Como en el cuento de Pinocho, “la conciencia es esa vocecita que la gente (Alzórriz, Chivite, Sánchez) no escucha. Ese es el problema del mundo hoy en día...” La descalificación a Lambán prueba que ni Alzórriz ni el PSN ni el sanchismo reconocen lo que hacen mal ni están dispuestos a rectificar. Sencillamente no tienen remedio. Por eso, al pedir Lambán a la sociedad que exijan al PSOE y al PP que recuperen el espíritu de la Transición, estaba añorando un imposible. El PSOE (y el PSN con él) hace mucho tiempo que cruzó un Rubicón del que no hay vuelta atrás, y se instaló en un terreno político en el que juega sin principios ni respeto a la ley ni a la Constitución ni a la verdad ni a la división de poderes ni a la historia ni a las obligaciones democráticas ni a la decencia. En el que se permite gobernar contra España, aliado con sus enemigos, con proterroristas y delincuentes fugados de la justicia. No hay en Europa ni quizás en el mundo nada parecido. Y con el trabajo que están dando a los jueces y a la UCO, más que un partido parecen la partida de Alí Babá. ¡Y no passssa naaada!

Lambán se equivoca si cree que el camino andado por el PSOE y el PSN puede tener retorno. No lo tiene, y por todo el daño hecho a España ya desde el comienzo de Zapatero con su anulación del Plan Hidrológico que habría resuelto el problema de las sequías e impedido la pasada tragedia en Valencia, merecen acabar en la papelera de la historia. Mucho más de lo que lo merecieron los desaparecidos partido socialista francés e italiano. Si no acaban ellos ahí, la que acabará será España. 

¿Otras lindezas? Las dos últimas hasta el momento (habrá más a poco que tarde esto en publicarse): una, el voto de la PSOE a favor a que el proetararra Araiz forme parte de la Mesa que dirige el Parlamento, prefiriéndolo al candidato de UPN. Otra, el voto en contra de la PSOE a la propuesta de UPN para que los exetarras no sean docentes de alumnos menores de edad. 

¿Sigue roncando la sociedad navarra?