Opinión

¡No me hables de sentimientos religiosos!

Se volvió a hablar de “sentimientos religiosos” (se había hecho antes, cuando la burla a la Última Cena en los JJOO de París) a raíz de la penosa actuación de la pobre Lalachús en televisión en Nochevieja, que trató por un lado de agradar a la cristofobia del PSOE y asociados, y por otro de compensar su complejo de inferioridad por su obesidad buscando alguien de quien poder burlarse y sentirse así superior. Y a raíz de esa “hazaña” y de las protestas que generó, la PSOE se ha apresurado a presentar, para facilitar las cristoofensas, una proposición de ley que derogará varios artículos del código penal que castigan los “delitos contra los sentimientos religiosos”. ¡Otra vez los sentimientos religiosos!, una expresión bastante inadecuada.

¿Por qué? Hay sentimientos religiosos por ejemplo en un cristiano. Pero esos sentimientos no son algo aislado, solo, como dan a entender quienes hablan sin más de los “sentimientos religiosos”, sino que están vinculados a unas creencias, al mensaje y a la persona de Jesucristo. No son un todo sino la parte de un todo. Y lo importante o lo valioso no son los sentimientos en sí, sino lo otro, el mensaje y la persona de Jesús. Por eso es muy incompleto decir que la Lalachús se burló de los sentimientos religiosos. Se burló de las personas cristianas, de las creencias cristianas, de Jesús, del Hijo de Dios.

En lo de burlarse de Cristo, las cobardes huestes de la PSOE están en la línea de los soldados romanos que coronaron al indefenso Jesús como “rey” con una corona de espinas, un palitroque a modo de cetro y una capa de color purpura y se burlaron de él. Cobardes porque, como otros han señalado, no se atreven a burlarse de Mahoma. Como están en el guerracivilismo, igual vemos al miliciano Sánchez fusilando otra vez una imagen del Sagrado Corazón o la cruz del Valle de los Caídos.

Si, como hemos dicho, los sentimientos religiosos son una parte y no la más importante de un todo, quienes hablan de “sentimientos religiosos” deberían hablar igualmente de “sentimientos científicos”, o de “sentimientos políticos” etc., porque también los científicos, los políticos etc. tienen sentimientos que están a su vez vinculados a determinadas creencias y personas. ¿Por qué no lo hacen? Quizás porque el ateísmo dominante considera que los sentimientos religiosos son algo subjetivo y que está asociado a algo sin valor objetivo, despreciable, a creencias falsas y a ritos vacíos, mientras que en los sentimientos de los científicos, de los políticos etc. ocurriría lo contrario, estarían ligados a verdades objetivas que serían lo importante, y no los sentimientos. Los sentimientos religiosos serían simplemente el modo como ciertas creencias fantasiosas y ritos engañosos afectan a determinadas personas, a gentes que por ejemplo van a misa y eso les hace sentirse bien. Otros pueden sentirse bien yendo a yoga, al gimnasio o de otros modos. Los sentimientos religiosos serían incluso menos respetables que los yoguísticos o los gimnásticos. Penalizar las burlas a algo tan meramente subjetivo y sin valor objetivo carecería de sentido.

Convendría ser conscientes de la total incompatibilidad entre esta mentalidad y la cristiana. El mensaje y la figura de Jesús, o son falsos, o son verdaderos y en tal caso lo más importante para la vida del ser humano. Si lo primero, los sentimientos religiosos de los cristianos no valen nada. Si lo segundo, son valiosísimos. Pero Jesús dijo “Yo soy el camino y la Verdad” y no era un farsante como Sánchez sino alguien absolutamente veraz. Aseguró que era verdad lo que decía, y sus primeros discípulos y nosotros nos fiamos de él y le creemos.

Como observó Albert Camus, Galileo hizo bien en no dar su vida como testimonio de la verdad de su teoría científica (su teoría no era una verdad esencial para la vida, la vida valía más). Sin embargo, Jesús la dio testificando así la verdad absoluta y la importancia máxima de su mensaje. Y otros muchos han hecho lo mismo después mostrando que se trata de una verdad esencial para la vida. Según eso, la dimensión religiosa del ser humano es incomparablemente más valiosa que la yoguística, la gimnástica, la política, la científica o cualquier otra porque nos permite acceder a la verdad fundamental. Y los sentimientos religiosos son muy valiosos, pero no como algo aislado, sino por estar asociados a esa verdad. Y hablar de ellos como algo separado, como suele hacerse, no tiene sentido.

Para finalizar, un sentimiento ¿religioso? de desacuerdo. Si el actual Papa y ciertos jerarcas están tan a favor de la emigración como dicen, tendrían que ser los primeros en acoger emigrantes en el Vaticano o en los palacios episcopales (o en La Moncloa etc. en su caso). Al no hacerlo, para ellos vale también lo que denunció Jesús en MT 23,3 a propósito de los fariseos: "Haced pues y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Si la inconsecuencia era ya grande, ha pasado a ser escandalosa con lo que indica la siguiente noticia: “desde el pasado mes (diciembre), se endurecen considerablemente las penas por entrar ilegalmente en el Vaticano ..

El decreto … contempla, entre otras medidas, penas de reclusión de uno a cuatro años y multas de hasta 25.000 euros para quienes entren en el territorio vaticano con violencia, amenaza o engaño. Este último incluye acciones como la elusión fraudulenta de los sistemas de seguridad o la evasión de controles fronterizos” (de “InfoCatólica”).

Este buenismo farisaico viene quizás de tener demasiado larga la lengua, demasiado simplismo y demasiadas ganas de quedar bien ante el mundo, demasiado postureo. Y en el evangelio además no se ve que Jesús se ocupase de esos asuntos.