Opinión

Esperpentocracia

En la campaña electoral de las recientes elecciones europeas, los dos mayores partidos de España, que son también parte de los dos mayores de Europa, apenas hablaron de cuestiones europeas. Nos faltaron al respeto al no respetar nuestro derecho a que nos expongan y defiendan las propuestas sobre los asuntos que nos conciernen y sobre los que en teoría íbamos a votar. Unas elecciones sin programa electoral son un disparate, un esperpento. Y en otros países parecido, y repetido en elecciones anteriores. Fomentaron de ese modo el distanciamiento de los electores hacia las cuestiones e instituciones europeas. 

Los euroentusiastas suelen lamentarse de nuestro alejamiento e incluso indiferencia hacia la Unión Europea, que se manifiesta en una baja participación electoral. Ahí tienen una de las causas fundamentales. No se puede apreciar ni amar lo que no se conoce. Los que deberían dar a conocer y hacer pedagogía no la hacen. 

Un esperpento añadido: esos dos grandes partidos plantearon aquí la campaña electoral como si no fuera europea sino nacional, en un clima de fuerte enfrentamiento, como en un combate de boxeo intentando dejar K.O. al rival, cuando en Europa han estado durante los cinco años de la legislatura pasada no enfrentados sino colaborando y cogobernando juntos. En cierto modo ese enfrentamiento fue también una burla a los electores porque nos dieron una imagen falsa de lo que habían hecho y de lo que harán, pues si pueden seguirán cogobernando. Se comportaron como si disputasen quién se iba a comer toda la tarta cuando están dispuestos a repartírsela como buenos amigos. 

Volveremos sobre esto porque hay que hablar de una causa que hace que este esperpéntico enfrentamiento sea inevitable en España. Señalemos ahora algo no exclusivo de aquí. Cuando votamos hace cinco años, no sabíamos que nos iban a gobernar Úrsula Von der Leyen (pepera que antepone su interés personal a sus supuestas convicciones: para que le vote Sánchez, no ha querido pronunciarse sobre la ley de amnistía cuando se comprometió a hacerlo cuando se publicase), Roberta Metsola, José Borrell, etc. y cuando votamos hace unos días tampoco sabíamos quiénes nos gobernarán los próximos cinco años, ni qué harán. De nuevo una especie de burla, carencia democrática o esperpento. 

En lo referente a la política concreta llevada a cabo (fundamental a la hora de decidir el voto), no hay duda de que los agricultores pensarán que la política agraria ha sido un disparate, pues han protestado mucho. Y los muchos que se quejan de la agobiante y alejada de la realidad burocracia de Bruselas considerarán esperpénticas muchas medidas que la Unión Europea nos ha impuesto. Nosotros creemos además que es un esperpento moral -un disparate- la propuesta de convertir el aborto en un derecho. También, que son disparates suicidas la falta de hijos, la masiva inmigración inintegrable y demás; y que en líneas generales, en Europa se está imponiendo a adultos, jóvenes y niños una ideología nociva y equivocada: egocéntrica, con derechos y sin deberes, hedonista, decadente, cobarde, que incapacita para el esfuerzo, para el sufrimiento, para el sacrificio, para el compromiso, para la fidelidad (ejemplos: pocos hijos, muchos divorcios y abortos ...); materialista, atea; antinatural en asuntos importantes como la sexualidad, el matrimonio o la familia; falsamente progresista (ejemplo: el nivel cultural medio de los alumnos es cada vez más bajo), hipócritamente buenista (ejemplo: se aplaude en Navarra al grupo musical “Mochila XXI” compuesto por chicos con síndrome Down a la vez que se les extermina en el seno materno), falsamente igualitaria (ejemplo: se dan continuamente privilegios económicos y de otros tipos a las regiones donde hay nacionalistas). La impulsa con más entusiasmo la izquierda y la acepta la derecha que cogobierna con ella Y a quien no se somete a sus estupideces lo acusan de delitos de odio y lo demonizan: ¡¡ULTRADERECHA!!. Una Inquisición “democrática” es un esperpento.

Volvamos a lo que había quedado pendiente, a la causa de que los dos partidos que cogobiernan en Europa se hayan enfrentado en España como si fueran incompatibles. La causa está en que aquí ocurre lo que no ocurre en otros países. En Alemania, Francia, etc. no gobierna alguien que levanta muros para enfrentar a unos con otros, que se alía con los que quieren romper el país y con exterroristas y herederos del terrorismo, que intenta ahogar a la prensa crítica, controlar a los jueces y jibarizar al Estado de derecho; que compra votos amnistiando a delincuentes; que regala por medio de un subordinado un chollopuesto de trabajo en la Administración a su hermanito, ciudadano modelo que ha huido a otro país para no pagar impuestos en el suyo; que regala millones de euros del dinero público a los amigos de su mujer, que rompe relaciones diplomáticas por ella, que la lleva estando imputada a los actos de campaña para que la aclamen, que escribe cartas que dan vergüenza ajena, que miente y miente etc. etc. etc. Aquí se cometen infinidad de disparates impropios de una democracia. Nos gobierna una combinación venenosa de Hugo Chávez, los hermanos Dalton y los Kirchner, un esperpento llamado “Sánchez” que promueve y hace inevitable el enfrentamiento político. 

Votar a un candidato esperpéntico es un disparate. Pues en España ha habido en las elecciones europeas un 30,18% de votos esperpénticos, y en Navarra el voto esperpéntico ha sido mayoritario, lo que resulta más grave en cuanto que sufrimos doble dosis de esperpento, pues Chivite repite a nivel foral lo que hace Sánchez a nivel nacional. Se ve que nuestra decadencia y degradación ideológica, moral, social y política es todavía mayor que en otras regiones. En eso sí destacamos. Navarra siempre p'alante.