Plaza Nueva

  • Diario Digital | miércoles, 14 de abril de 2021
  • Actualizado 10:58

Día del niño por nacer

Día del niño por nacer

Cada día del año está dedicado a algo/alguien. El 25 de Marzo, al “niño por nacer”. El proceso que va desde el inicio del niño hasta su nacimiento se ha vuelto peligrosísimo en España para el niño por nacer, porque liquidamos anualmente a unos cien mil de ellos. No hay respeto por sus vidas. No tienen ningún derecho. Hasta el Tribunal Constitucional lleva diez años siendo cómplice, sin querer pronunciarse sobre el inconstitucional “derecho” de los fuertes al aborto y el ningún derecho de los débiles abortados. 

Esa liquidación masiva de niños por nacer está ocultada o tapada. Un espeso y poderoso silencio pesa sobre el aborto y lo oculta; y sobre las pocas voces discrepantes, y las aplasta y acalla. Reina el silencio de los corderos, del rebaño que se deja manipular y engañar. Esa liquidación está también ocultada por el engaño. Se ha conseguido que nos autoengañemos, que nos neguemos a ver la verdad, lo que realmente ocurre en el aborto. 

Quien es consciente de lo que hace y no lo esconde ni lo tapa ni anda engañándose, se comporta como un adulto razonable. Quien al contrario esconde lo que hace y anda con tapujos y trata de engañar y de engañarse, tiene una conducta infantil y absurda. Y cuando eso ocurre suele ser señal de que se ha hecho algo malo. Todo esto pasa en el aborto: somos como niños egoístas guiados por el principio del placer, que exigen que sus caprichos sean derechos, que viven en un desierto moral (“no me arrepiento de nada”), y como ellos nos autoengañamos: no queremos ver una ecografía del feto antes del aborto, ni el vídeo que nos enseña nuestro aborto, ni su resultado sanguinolento, como si por no verlo no ocurriera lo que no queremos ver. Es una forma absurda de pensamiento mágico. Señal de que el aborto es algo malo. Y lo malo no puede ser nunca un derecho. 

El 8 de Marzo y el 1 de Mayo hay movidas. El 25 de Marzo (nueve meses antes del nacimiento de Cristo), no. Los cristianos , musulmanes, budistas y ateos ecologistas que respetan la vida no deberíamos estar callados ni quietos ese día. Tampoco los demás.