Cuando Descartes se propuso dudar de todo lo dudable como método para encontrar así algo indudable y establecer una filosofía totalmente segura y verdadera, pensó que, puestos a dudar, podemos dudar hasta de la existencia del mundo material e incluso de otras afirmaciones muy evidentes (del “dos y dos son cuatro” etc.). Por diversas razones: porque también creemos que es real lo que “ocurre” en el sueño (Calderón había publicado ya “La Vida es Sueño”) o porque no es impensable la existencia de un genio maligno, de un ser engañador superior a nosotros (“deus deceptor”), que nos haga creer que es verdad lo que en realidad es falso. De ahí pasó a decir que, haya o no genio maligno, podemos estar seguros de que la afirmación “pienso luego existo” es indudable y verdadera. Pero sólo con esa única verdad, su filosofía se habría quedado en nada.
A partir de ahí expuso una variante del argumento ontológico y mostró que es muy evidente la existencia de un ser perfecto, bueno y veraz (Dios, antítesis del genio maligno). Y concluyó que sólo si existe ese Ser y si es el autor de nuestra razón, podemos fiarnos de ella y estar seguros de que es verdad lo que a nuestra razón le resulta indudable. La fe en Dios resulta ser el fundamento de la fe en nuestra razón. Por tanto, quien pretenda ser ateo no podrá estar seguro de su ateísmo ni de nada, porque no podrá fiarse del todo de su razón. Debería ser un escéptico. Y quien pretenda ser agnóstico, tendrá que ser agnóstico con respecto a su agnosticismo. La existencia de Dios nos libra del escepticismo. Bien pensado.
En cuanto a lo del genio maligno, tiene también su cosa: el principio de su existencia y acción vendría a ser, ya que estamos con Descartes, “miento luego existo”. Y para mentirnos y engañarnos, debería tener poder total sobre nuestras mentes.
Si tenemos en cuenta la importancia de la mentira en en la actividad política de Pedro Sánchez, podemos decir que es un discípulo, un imitador del genio maligno. Trata de dominar las mentes de los votantes mediante la mentira. Su principio político se parece bastante al “miento luego existo”. Tomás Moro (Canciller de Enrique VIII de Inglaterra y mártir y santo) acertó al decir que una característica del buen gobernante es la búsqueda de la verdad. Pedro El Mentiroso es el prototipo del gobernante pésimo.
El genio maligno de Descartes jugaría con nosotros como si fuéramos marionetas, sería una especie de dictador sádico que se complacería haciéndonos vivir bajo sus engaños, sometidos a su caprichos, sin libertad, sin dignidad, sin sentido y sin verdad. Los engaños del genio nos harían esclavos (“la verdad os hará libres” , dijo Jesús). Bajo su poder, nuestra vida sería un absurdo, un error total, un castigo. Todo esto se aplica punto por punto a su infame imitador Sánchez. Con él nos ocurre lo mismo que nos ocurriría con el genio maligno. Además, como poder maligno que es, alimenta discordias, enfrentamientos, odios, muros, rencores, desigualdades, corrupciones, establece el aborto como un derecho …
El genio maligno de Decartes, en cuanto mentira personificada que es, sería un antiCristo (Cristo dijo ”Yo soy la Verdad”), una negación viviente de Dios. Su discípulo Sánchez le imita, y efectivamente utiliza su poder para crear una sociedad anticristiana y atea.
También el genio maligno cartesiano se parece al “padre de la mentira” del evangelio, a Satanás. No es extraño que en Sánchez, alumno del genio, haya bastante de satánico. Y parecida perversidad y satanismo se observan en los más ligados a él que le han vendido el alma (Marlasca, Cándido Conde Pumpido, Dolores Delgado, su marioneta Álvaro García Ortiz, su precursor y consejero Zapatero (otro gran mentiroso), los mandos policiales corruptos, sus cloacas etc. Para echarlo del poder , además de una oposición firme, haría falta una sociedad con sólidas convicciones religiosas (¿existe?) y quizás un exorcista.
En cuanto adversario y antítesis de Dios aunque en nivel cutre, Sánchez tiende a convertirse en un seudodios ególatra y caprichoso que se complace en que se le rinda culto y se le reciten “oraciones” de alabanza del tipo “hágase tu voluntad”,”todo lo haces bien” ... Lo consigue con su servil CorruPSOE, con los periodistas comprados, con los alienados por sus televisiones. Dijo que le preocupa cómo va a pasar a la historia. Estaría encantado con que la historia se dividiera en dos períodos: ya no antes y después de Cristo sino antes y después de Sánchez. Sí, un ególatra majadero, pero perverso, diabólico y peligrosísimo.