Delitos de odio y derechos de odio

Si injurias a un negro, a un marroquí, a un homosexual, a un trans..., cometes delitos de odio y se te cae el pelo. Si injurias al Rey, a España y a sus símbolos, a los católicos, a los curas, a Cristo…, exteriorizarás tu odio a todo eso, pero si el “Plan de regeneración democrática” del marido de Begoña y su banda sale adelante, estos odios estarán permitidos, no estarás cometiendo delitos de odio sino ejerciendo derechos de odio. Y no sólo eso. El odio de los etarras y proetarras y sus odiosas consecuencias (secuestros, asesinatos, mutilaciones) podrán ser homenajeados y aplaudidos. Habrá derecho a odiar lo que Sánchez y los suyos odian, mientras convierten en delitos de odio las opiniones que no les gustan. Es la doble vara. Los farsantes, llaman “regeneración democrática” a este cúmulo de vilezas, como en la neolengua de la distopía “1984”. En verdad, es una prueba de que son incompatibles con la democracia y promotores de violencia: 

  • Para los gobernantes demócratas, todos son iguales ante la ley. Para los dictadores, hay ciudadanos de primera que no pueden ser injuriados (los de su cuerda) y de segunda que sí son injuriables (los católicos e incluso el Rey). Doble vara.
  • Como el odio genera violencia, al permitir el odio fomentan la violencia. Dañinos para la convivencia.

Lo del Rey se explica. Un ególatra como Sánchez querría ser él el jefe del Estado, ocupar la cúspide del poder. Se le ve que soporta mal que el Rey esté por encima de él, no sólo en lo institucional sino en lo intelectual, en lo político o en prestigio. A su lado él ha aparecido más de una vez como un patán y ha hecho el ridículo. Además el Rey es aclamado cuando visita algún lugar, mientras que él es frecuentemente abucheado. Hasta la campeona europea selección de fútbol mostró claras diferencias ante uno y otro. Y no te digo lo de la Plaza de los Fueros de Tudela en el cohete de fiestas. Un vanidoso superenvidioso como él tiene que aborrecer a Felipe VI y disfrutar rastreramente tratando de humillarlo. Y sus socios ... todos odian a España y a sus símbolos, y por tanto al Rey, símbolo vivo. 

En cuanto a lo de España y sus símbolos, para el ególatra, España es secundaria. Lo principal es él mismo, su Begoña y quizás su hermano, tres joyas. Además hay una España insoportable para su narcisismo, la que rechaza sus mentiras, la representada por aquellos dos hombres de pueblo: 

  • Uno, el que, en un mitin suyo en Sevilla, apareció con el cartel que decía “que te vote Chapote”.
  • Otro el que, al visitar (Sánchez) la Sierra de la Culebra desvastada por un incendio y decir que él lo arreglaría, le espetó con demoledora incredulidad: “¿tú arreglarlo?”

El vanidoso no puede sino aborrecer esa España cuyo pueblo llano es todavía inmune a la propaganda dictatorial de sus televisiones y es capaz de ver lo que hay bajo sus mentiras. Así que no le ha de parecer mal que se la injurie, a ella y a sus símbolos. Además, si ha de permitir esas injurias para que los nacionalistas lo mantengan en el poder, el ególatra ni lo duda, 

Lo que no está claro es qué pasará si los españoles nos ponemos también a injuriar a Cataluña y a Euskadi y a sus símbolos. ¿Estaremos ejerciendo un derecho o cometiendo un delito? Aunque en teoría fuera lo primero, a ver quién es el guapo que se atreve, dadas las dictaduras nacionalistas imperantes en esos paraísos. Y si alguno lo hiciera, pasaría inmediatamente a ser catalogado como fascista o de extrema derecha. Nada de eso si injuria los símbolos españoles. 

El PSOE socialdemócrata de González fue bastante respetuoso con el catolicismo. El degenerado y frentepopulista de Sánchez no lo es. Cristófobo a tope, se siente próximo a los que, en los pasados años treinta, asesinaron curas, incendiaron iglesias, profanaron tumbas de monjas ... El mismo Sánchez tiene pinta de necesitar un exorcista. Y ya oìmos a la muchachada de extrema izquierda vociferar “arderéis con en el treinta y seis”. Pero como volver a repetir aquellas viejas hazañas parecería feo hasta a la Europa anticristiana que se burla de la última cena de Cristo, de la eucaristía etc. se contentan por ejemplo con::

  • Permitir insultar a los católicos,
  • Construir un mundo ateo por ejemplo sexualizando a los niños con programas tipo Skolae para que, como los animales, no transciendan el mundo y estén absorbidos por él al cien por cien,
  • Desprestigiar a la Iglesia dando mucha publicidad a sus casos de pederastia como si fueran los únicos, como si ser cura y ser pederasta fueran sinónimos. Y al mismo tiempo defendiendo que los niños puedan tener relaciones sexuales con adultos (su doble vara: si lo hizo un cura, fue abuso; si lo hace un progre, amor),
  • Derribar cruces,
  • Profanar la tumba del que les humilló derrotandolos,
  • Eliminar lo religioso del Valle de los Caídos echando a los monjes etc..

Con todo, hay una duda, porque si permiten insultar en general a los sentimientos religiosos, ¿estarán también permitiendo insultar al Islam? ¿Se atreverán a hacerlo los socialistas, los podemitas y demás? Apostamos que no. Anticristianos sí, pero cobardes e hipócritas todo.

Por otra parte, extraña que el proyecto del gobierno permita las injurias al gobierno. ¿Cómo puede permitir algo así don Narciso? Además ya vimos que no lo soportan, que si haces una piñata que se parece algo a Sánchez y le das un palo, el PSOE te denuncia. Algo harán para que, si ellos están en el gobierno, insultar al gobierno sea delito de odio. No en vano son especialistas en las doble varas. 

Resumiendo, un paso más, no en la regeneración sino en la degeneración de la democracia, que parece no tener fin.