¿Cuándo? ¿Y después?
El gobierno actual caerá, nada es eterno. Pero ¿cuándo? ¿Y después qué? Con respecto al cuándo, da la impresión de que la cosa va para largo, pues haga lo que haga, a Sánchez todo le sale gratis, siempre escapa vivo. Hay que dar las gracias por tanto a las ciento treinta asociaciones que convocaron una concentración el pasado 10 de mayo en Madrid para pedir la dimisión del Presidente (mejor haber convocado en todas las capitales de provincia, pues nos concierne a todos y pocos van a Madrid).
Tenían sobradas razones para hacerlo. Cayetana Álvarez de Toledo dio cincuenta. Cabe dividirlas en tres grupos. En uno primero, las que se refieren a la nefasta decisión para España de apoyarse en los enemigos de España para poder gobernar, y cogobernar con y para ellos: indultos y amnistía para los golpistas, blanqueo para Bildu, cesiones y privilegios para los nacionalistas, perjuicio para los leales a la nación, aumento de las desigualdades para todos los españoles. En el segundo, las referidas a actuaciones que encaminan a España hacia una dictadura disfrazada de democracia: colonización de las instituciones (del Consejo de Estado, del Tribunal Constitucional, del Tribunal de Cuentas, de la Fiscalía General del Estado, del CIS, de AENA, de la CNMC etc.), ataque a los contrapesos democráticos (a laseparación de poderes), linchamiento de los jueces que no se le someten (sometimiento del poder judicial), desprecio del Parlamento, nula rendición de cuentas, normalización de la mentira, asalto a los medios públicos, acoso a los medios críticos, encubrimiento de su corrupción, continuidad del imputado Fiscal General etc. En el tercero, las múltiples ineficacias: en el apagón, en los colapsos de trenes, en la pandemia, en la erupción del volcán, en la dana, en la inmigración ilegal etc. Todas graves, las de los dos primeros, alarmantes.
Ya sólo por las razones del primer grupo, el Gobierno mereció desde el principio ser echado abajo. Las del segundo refuerzan enormemente la necesidad de hacerlo. En cualquier democracia medianamente sana habría ocurrido. Y por las de ambos ha merecido además la ruptura total de la oposición con él. Quien gobierna con y al servicio de los enemigos de su país y lo encamina hacia una dictadura no merece ser Presidente, no debe serlo y no debe tener ninguna colaboración por parte de la oposición. VOX ha estado más cerca de cumplir este deber que el PP, que se ha equivocado más.
Efectivamente, la oposición llevada a cabo por Feijoo (votar en contra del Gobierno unas veces, negociar otras, apoyarle en ocasiones por “sentido de Estado”) sería adecuada si Sánchez hubiera pactado con partidos que quieren el bien de España y hubiera respetado las reglas de juego democráticas. Pero como ha hecho todo lo contrario, el PP se ha equivocado y ha equivocado a los españoles lanzando implícitamente un mensaje falso de normalidad. También ha dado a veces la impresión de confiar en que el hundimiento del Gobierno llegará casi por sí solo. Es engañarse. Sánchez es capaz de jugar sucio sin límite para conservar el poder. Por eso, las asociaciones cívicas que convocaron la manifestación del 10 de mayo deberían seguir actuando, concienciando de la gravedad del momento.
Como indican las razones citadas, la situación es tan mala que es de temer que la caída del actual Gobierno vaya seguida del hundimiento, del colapso del sistema del 78. Si ocurriera, supondría el fracaso de un proyecto colectivo que empezó muy esperanzador pero que ha sido echado a pique por las exigencias insaciables de los nacionalistas y los errores de los otros partidos, en especial PP y PSOE. Lo que pudiera venir tras el colapso no lo sabemos, pero sería el fracaso definitivo resultante de un fracaso progresivo, algo nada ilusionante y sin duda malo para España. Si no hay colapso y el PP hereda, tiene dos opciones: repetir el modo de gobernar de Rajoy (únicamente gestión) o intentar una regeneración urgente, por si fuera posible. Naturalmente, es esta segunda la única que vale.
¿Querrá el PP? No quiso con Rajoy. Y la falta de peso ideológico del equipo elegido para redactar la ponencia política del PP indica que con Feijoo tampoco. Malo para España otra vez. Debería:
- Revertir los erores y males acumulados. Por ejemplo, las traiciones de los nacionalistas, sus privilegios, su incumplimiento de las leyes lingüísticas, las desigualdades entre las regiones con y sin nacionalismo.
- Hacer renacer la nación.
- Restablecer la independencia del poder judicial.
- Conseguir que el Constitucional vuelva a ser neutral y no pretenda ser un Tribunal "Supremísimo” que corrige al Supremo.
- Acabar con la colonización de las instituciones.
- Eliminar las leyes de Memoria.
- Derribar el muro que reinstaura el guerracivilismo.
- Eliminar el control gubernamental de las televisiones y la manipulación propagandística.
- Hacer que la mentira deje de ser el instrumento principal del Gobierno.
- Combatir el invierno demográfico.
- Devolver sus derechos educativos a los padres.
- Hacer una política provida.
- Cambiar sin demora el pésimo sistema educativo.
- Dejar a un lado la ideología de género y la agenda 2030.
- Evitar la inmigración ilegal.
- Eliminar el derroche.
- Disminuir la deuda.
- ……………..
Tarea digna de figurar entre los Trabajos de Hércules. Y Feijoo no se muestra muy hercúleo. Sí quizás Ayuso o Cayetana.