El dicho o refrán o adivinanza del título nos lleva a pensar en otro con forma idéntica y ligado a la actualidad: “Irregularidades “a puntapala” al adjudicar obras públicas y adjudicación (de las obras) a la empresa de Santos Cerdán, …”. También el sentido común termina éste con facilidad: “gestión chapucera y corrupción”.
Lo de la gestión chapucera ha sido impresionante en este asunto, pero no es nada nuevo. Se da en otros muchos ámbitos de la gestión del Gobierno foral, y de ahí la progresiva y progresista decadencia e insignificancia de Navarra.
En cuanto a la corrupción, la presunción de inocencia no nos deja asegurar que el sentido común tenga razón, pero la cosa huele que apesta. Con todo, hay algo que parecería apuntar a la inocencia de Chivite: si hubiera estado al tanto de las irregularidades y de la corrupción (probable) y las hubiera autorizado, ¿habría puesto el caso en manos de la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción que ha acabado haciendo un informe demoledor para su Gobierno? Parecería que no, aunque quizás si lo puso fue porque confiaba en que la directora de Bildu de esa Oficina blanquearía su impresentable gestión en justa correspondencia al blanqueo de Bildu que siguen llevado a cabo los socialistas, pero finalmente se ha debido de repetir la fábula de la rana y del alacrán. No lo sabemos. El caso es que lorito Chivite y compañía repiten incansables: “las irregularidades que se detectan son errores de orden administrativo. No ilegalidades ni delitos ni corrupción” (todo gobernante totalitario pretende tener también en sus manos el poder judicial, decidir lo que es y no es delito y declararse a sí mismo siempre inocente y honesto, y fuera de la ley y enchironable a quien le resulte molesto, a la famosa extrema derecha por ejemplo). “Éste es el Ejecutivo más transparente de la historia”. “Es un Gobierno honesto”.
Progresista de manual y no excesivamente dotada, doña Chivite mantiene su autoestima y su imaginaria superioridad moral en lo más alto pese al chaparrón que les desacredita. Si el fatuo de Pedro Sánchez se preguntó cómo pasará a la Historia, ésta parece tener claro que lo hará por la Puerta Grande, que los siglos futuros contemplarán pasmados la transparencia y la honestidad de su Gobierno y de ella misma. Le falta hasta el sentido del ridículo. Aunque no sólo a ella. También a los subordinados pelotas de Sánchez, que han propuesto que se le conceda el Premio Nobel de la Paz por su oportunista antisemitismo, compartido y agradecido por los genocidas de Hamas. Cualquier día vemos también a los de Chivite pidiendo para ella el próximo premio “Príncipe de Viana” por su honestidad y transparencia. No tienen abuela.
No es costumbre entre los delincuentes confesar a las primeras de cambio su culpabilidad, pero de ahí a presumir de honestidad y transparencia como hace ésta, hay un trecho que sólo con falta total de vergüenza se puede recorrer. Está además perfectamente instalada y cómoda en el que es hoy el partido de la mentira (tanto acerca del pasado con la mentira histórica como sobre el presente), liderado por el seguramente más mentiroso Presidente de la historia (en este caso sí), que ha hecho del PSOE un partido mentiroso a su medida. Su palabra tiene una credibilidad parecida a la de Sánchez y a la de su padrino político Cerdán.
En cualquier empresa medianamente decente, si se detectan irregularidades y probable corrupción, se identifica cuanto antes a los responsables y se les pone en la calle y quizás ante el juez. Muy al contrario, el Gobierno de Chivite no se ha dado ninguna prisa en identificar y cesar a los responsables de esas irregularidades que reconoce. Otra prueba de gestión chapucera y de irresponsabilidad progre. Al único al que han castigado ha sido precisamente al que denunció irregularidades en la concesión de la obra de los túneles de Belate. ¿Cómo no pensar en la banda de Alí Babá?
Debido al asunto se ha creado una Comisión de Investigación en el Parlamento foral que en teoría debería servir para depurar responsabilidades políticas. Perdamos toda esperanza. La Comisión tiene bastante de comedia o de juego infantil: yo hago de fiscal y acuso, tú haces de acusado y a la vez de abogado defensor junto con tus amiguitos. Y de jueces que hagan el mismo que hace de acusado y de defensor, él y su panda. La capacidad de este juego pierdetiempo y malgastadinero para esclarecer los hechos, desvelar pruebas ocultas etc. es mínima o nula. ¿La sentencia? El acusado y al mismo tiempo juez cuenta con los votos de sus amiguitos, o sea que salvo alacranes que piquen a la rana, será declarado por mayoría inocente, honrado y el más transparentes de la historia. Se levanta la sesión. El progresismo es inocente y el pueblo oportunamente entontecido le seguirá votando. La extrema derecha no pasará.
Los únicos que pueden esclarecer los hechos, encontrar pruebas ocultas, sopesar culpabilidades, identificar posibles culpables y hacer justicia son la policía judicial y los jueces. Es fundamental poner el asunto en sus manos. Alguien debe presentar la o las denuncias. ¿Dónde los partidos de oposición?
extrema derecha por ejemplo). “Éste es el Ejecutivo más transparente de la historia”. “Es un Gobierno honesto”.
Progresista de manual y no excesivamente dotada, doña Chivite mantiene su autoestima y su imaginaria superioridad moral en lo más alto pese al chaparrón que les desacredita. Si el fatuo de Pedro Sánchez se preguntó cómo pasará a la Historia, ésta parece tener claro que lo hará por la Puerta Grande, que los siglos futuros contemplarán pasmados la transparencia y la honestidad de su Gobierno y de ella misma. Le falta hasta el sentido del ridículo. Aunque no sólo a ella. También a los subordinados pelotas de Sánchez, que han propuesto que se le conceda el Premio Nobel de la Paz por su oportunista antisemitismo, compartido y agradecido por los genocidas de Hamas. Cualquier día vemos también a los de Chivite pidiendo para ella el próximo premio “Príncipe de Viana” por su honestidad y transparencia. No tienen abuela.
No es costumbre entre delincuentes confesar a las primeras de cambio su culpabilidad, pero de ahí a presumir de honestidad y transparencia como hace ésta, hay un trecho que sólo con falta total de vergüenza se puede recorrer. Está además perfectamente instalada y cómoda en el que es hoy el partido de la mentira (tanto acerca del pasado con la mentira histórica como sobre el presente), liderado por el seguramente más mentiroso Presidente de la historia (en este caso sí), que ha hecho del PSOE un partido mentiroso a su medida. Su palabra tiene una credibilidad parecida a la de Sánchez y a la de su padrino político Cerdán.
En cualquier empresa medianamente decente, si se detectan irregularidades y probable corrupción, se identifica cuanto antes a los responsables y se les pone en la calle y quizás ante el juez. Muy al contrario, el Gobierno de Chivite no se ha dado ninguna prisa en identificar y cesar a los responsables de esas irregularidades que reconoce. Otra prueba de gestión chapucera y de irresponsabilidad progre. Al único al que han castigado ha sido precisamente al que denunció irregularidades en la concesión de la obra de los túneles de Velate. ¿Cómo no pensar en la banda de Alí Babá?
Debido al asunto se ha creado una Comisión de Investigación en el Parlamento foral que en teoría debería servir para depurar responsabilidades políticas. Perdamos toda esperanza. La Comisión tiene bastante de comedia o de juego infantil: yo hago de fiscal y acuso, tú de acusado y a la vez de abogado defensor junto con tus amiguitos. Y de jueces que hagan el mismo que hace de acusado y de defensor, él y su panda. La capacidad de este juego pierdetiempo y malgastadinero para esclarecer los hechos, desvelar pruebas ocultas etc. es mínima o nula. ¿La sentencia? El acusado y al mismo tiempo juez cuenta con los votos de sus amiguitos, o sea que salvo alacranes que piquen a la rana, será declarado por mayoría inocente, honrado y el más transparentes de la historia. Se levanta la sesión. El progresismo es inocente y el pueblo oportunamente entontecido le seguirá votando. La extrema derecha no pasará.
Los únicos que pueden esclarecer los hechos, encontrar pruebas ocultas, sopesar culpabilidades, identificar posibles culpables y hacer justicia son la policía judicial y los jueces. Parece fundamental poner el asunto en sus manos. Alguien debe presentar la o las denuncias. ¿Dónde los partidos de oposición?