2025

Raro que Podemos, el batasunerío, el sanchismo ¿y el PP? no estén empeñados en cambiar ese número, en acabar con la celebración del nacimiento del hombre más importante de la historia: superior a todos, a sabios, reyes, científicos, filósofos… ¿Superior por? Sabía para qué hemos nacido, qué nos espera tras la muerte, que resucitaría. Con poder para perdonar pecados, “Señor del sábado”, “más que Salomón”, “más que Jonás”, igual a Dios. Su reino no era de este mundo. Era la verdad y el camino correcto. Vino a servir. Negará a quien le niegue. Nos juzgará el último día... Dijo de sí mismo esto y más. Palabras extremas. O desvaríos de un demente o verdades de un hombre superior. Su vida fue un “hágase Tu voluntad”, una entrega a su misión. Despreciado, objeto de burlas, negado ya entonces por las élites, azotado y muerto en la cruz por cumplir esa misión. Despreciado, objeto de burlas y negado hoy también por nuestro mundo, antítesis suya: materialista, egocéntrico, hedonista, infiel, ajeno a la verdad y al sentido, autosuficiente, progresista, convencido de que, por vivir más de dos mil años después, somos superiores a Él. 

Los que le han creído se le parecen: Edith Stein, Maximiliano Kolbe, Teresa de Calcuta, Carlos de Foucault, Juan Pablo II, Benedicto XVI..., muchos misioneros, sacerdotes… Ni ególatras, ni vanidosos, ni locos, ni imponiéndose por la fuerza, buscadores de la verdad. Vidas de entrega, muertos muchos por ser fieles como Él. Muy superiores a quienes lo niegan y a nosotros los mediocres.