Opinión

¡Palos y zanahorias!

Debemos poner en orden tantas informaciones, éstas nos dejan en ocasiones confusos, otras veces desesperanzados y las menos optimistas. Desde hace tiempo, Mayor Oreja, buen analista del terrorismo vasco, desde su lejanía europea, se ha convertido en un verdadero oráculo, y nos ha ido vaticinando por dónde van las relaciones del Gobierno y el mundo etarra, y nos ha ido anunciado pasos y sucesos, que luego los hechos han confirmando.



La razón nos dice que la ETA está sufriendo grandes descalabros, producidos por la presión policial y judicial. Claramente está perdiendo “su” guerra con el Estado de Derecho, y por ello es difícil entender cómo precisamente ahora ¡flojee! el Estado y no remate la faena, después de soportar el sufrimiento de 50 años de terrorismo vasco.



Hoy existen amplios sectores de ETA que son conscientes de que cada vez tienen menos margen de maniobra, que se les han cerrado muchas puertas, que ya no podrán usar la legalidad a su antojo. Que los constitucionalistas hemos aprendido a no dar cuartel, a las plataformas, a las sociedades interpuestas, etc. de todo el entorno etarra.

Pero si observamos los acontecimientos, la razón nos dice que parece que estamos inmersos en una situación complicada, que parece que se les está aplicando el manual de la llamada “resolución de conflictos”. Vamos que es de libro, y por eso muchos demócratas estamos mosqueados, pues parece que lo que no han conseguido con el terrorismo lo quieren conseguir por dejar de ejercerlo.

¡Cómo sino analizar la Declaración de Bruselas de personalidades? La excarcelación de Díaz Usabiaga... las distintas Declaraciones de la Izquierda abertzale, que aún sin condenar a ETA, le piden el cese que posibilite su vuelta a las instituciones en las próximas elecciones… los pasos en la formación de un polo soberanista con EA, Aralar, etc. Las declaraciones en El País del etarra Arnaldo Otegui, desde la cárcel, etc. Ahora, a raíz de los pactos presupuestarios, han colocado al PNV, que estaba fuera de juego, en la búsqueda de una salida... Lo dicho por ZP, indicando que aunque son “insuficientes” las declaraciones de la izquierda abertzale, no van a ser en balde.

Cierto es que se están deteniendo a muchos comandos. A mucho entorno, que se está endureciendo, con el apoyo del PP, la presión policial y judicial, así como la legislación para impedir las tomaduras de pelo de otras ocasiones, en el acceso a las elecciones. Desde el Estado al mundo etarra se le manda el mensaje de Palos y Zanahorias, y en una visión optimista confiamos que sean útiles para partir al enemigo, revitalizando la teoría de una Eta buena, y de otra Eta mala.



Así lo que buscaría este Gobierno sería bajar del monte a una porción importante, en el peor de los casos, del actual apoyo etarra, para que en la próxima contienda electoral o para más largo plazo, posibiliten en el medio plazo un cambio de alianza estratégica, en el apoyo al gobierno del País Vasco, como el que se realizó en Cataluña con el tripartito. No debemos olvidar el resultado, al producir una mayor radicalización en todo el espectro del nacionalismo, hacia posturas más rupturistas.



Si en este momento no le diesen tan mal las encuestas, ni tuviésemos elecciones a corto, el tema no sería tan preocupante. Pero al frente del Gobierno tenemos un aprendiz de brujo, que en estos momentos de decadencia, sólo piensa en salvar su culo, y ello necesariamente no es lo mejor para el resto. Muchos no nos fiamos de los antecedentes de estos personajes, que dicen que no se equivocaron en la última negociación con la banda, que piensan que gracias a aquella, está más debilitada la ETA.