Se oye comentar a mas de un vecino en una céntrica Plaza de Tudela “¡mientes más que un concejal!”. Desde entonces llevo varias noches sin pegar ojo, preguntándome si eso será cierto o si será sólo una manera de hablar.
Me explico: vecinos de la Plaza Mercadal y calles adyacentes solicitamos al M. I Ayuntamiento, verbalmente primero y luego mediante las consabidas instancias, que habilitaran, por favor, una entrada y salida segura; tanto para peatones como para vehículos a dicha zona. La concejalía al cargo tuvo la amabilidad de comunicarnos personalmente que el problema ya estaba solucionado y que la propuesta se publicaría en prensa al día siguiente. Efectivamente el 10 de Noviembre se publicó una nota de prensa en la que nos hacían saber a los vecinos del Mercadal y adyacentes que el problema estaba solucionado en DOS MESES. Era a todas luces, una decisión tomada al margen de la opinión de quienes sufrimos diariamente el problema y desde nuestro punto de vista; tomada al margen del sentido común. Así se lo hicimos saber a la concejalía. Tras una reunión en la que se nos plantearon algunas de las soluciones definitivas y las medidas a tomar mientras duraran o perduraran las obras, nos quedamos todos mucho más tranquilos y satisfechos. De esto hace ya más de CUATRO MESES. Mucho tiempo antes de que se habilitara esa página Web que pretende recoger las sugerencias de los ciudadanos para mejorar el tráfico de nuestra querida Tudela. ¿Tendremos que empezar de nuevo a sugerir o bastará con lo dicho? Vaya por delante que entendemos perfectamente la necesidad de las obras que vienen realizándose. Es por esto que llevamos soportándolas estoicamente unos cuatro años. Sin embargo, nadie parece comprender a los vecinos, ya que ninguna de las medidas mencionadas (ni una sola) se han llevado a cabo.
Desde que se iniciaron las obras de la Calle Herrerías nos vemos obligados a utilizar las calles Granados y Yeseros como si fueran de doble vía; (un apunte: la parte más ancha de dichas calles se aproxima a los 280 cm. Las aceras, cuando las hay, alcanzan los 80 centímetros de ancho). Nos hacemos cargo de los daños que sufren nuestros vehículos (llantas abolladas, retrovisores arañados...), nos hacemos cargo del peligro que corren los peatones (madres con cochecitos, niños y personas mayores en su gran mayoría) y procuramos hacernos cargo de que esta situación incómoda, lo es para todos. Desgraciadamente tras cuatro años, cada vez resulta más difícil no cabrearte a muerte con el conductor que viene de frente y que está tan harto como tú. Imagínense el caos que se organiza aquí cuando circulas después de una agotadora jornada de trabajo, con ganas de llegar a tu casa para ir al baño, que te corre prisa. Te metes en este embudo, detrás de tí van dos coches, tropiezas de frente con otro vehículo (¡gracias a Dios no habéis chocado!), este lleva a su espalda otros tres vehículos, el coche de enfrente es un conductor poco experimentado y la marcha atrás le da miedo, la señora que va a la espalda va a recoger al niño a Castel-Ruiz y no se le da muy bien eso de leer: “Zona peatonal. Sólo vecinos”. Empiezas a acordarte del M. I. Ayuntamiento, de sus concejales, de sus promesas y te dices que el año que viene no te molestas en ir a votar, y además no pagas ni la contribución ni el impuesto de circulación, ¡vaya!
TE RESIGNAS y vas a casa al baño; que te corre prisa. Vuelves al vehículo y pueden pasar dos cosas: - ha llegado un guardia (¿dónde estaba hace quince minutos?). Te recuerda que no tienes derecho a obstruir el paso y que vas a tener problemas (¿más aún?). No vale de nada que le digas que si no te ausentas un momento te vas patas abajo. Te embravas con él porque te quiere multar (“yo sólo hago mi trabajo“), le cuentas que la culpa es del Ayuntamiento, te dice que las quejas al mismo, tú le respondes que las quejas las has mandado cien mil veces. Finalmente te quedas con la multa y cara de contribuyente fracasado.
Otra opción es ayudar al conductor novel y a la señora a retirar los vehículos (de paso le haces notar la presencia del cartelito). Para cuando te das cuenta ha pasado hora y media y te dices: “si lo llego a saber me quedo en el trabajo a meter extras que por lo menos con eso tengo para pagar el impuesto y la contribución al M.I. Ayuntamiento”. Así día tras día durante cuatro años.
Y con todo esto, todavía mantengo la esperanza de que la manida frase de “miente más que un concejal” sea sólo una manera de hablar y que nunca, tengamos que añadirla a nuestro sabio refranero popular español.
Jose Monreal, Carlos García Charela, Ana Cantero Jiménez, Jorge Martínez Gómara, Gloria Verdoy Berastegui, Luis Ignacio Oyón y así hasta más
de 51 vecinos, de momento,
del Mercadal y calles adyacentes